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Claves para un compromiso social: Aquí ganan todos

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“¿Cuál es la finalidad de la educación? ¿mejorar el curriculum y la competencia individual para subirnos al progreso? ¿O fomentar la colaboración para impulsar el progreso? La fundadora de la red de aprendizaje y servicio en España, Rose Battle aborda estas preguntas en sus libros: “El contagio de una revolución pedagógica necesaria” (PPC) y “Aprendizaje y Servicio. Compromiso Social en Acción” (E. Santillana). Dos contribuciones para que la escuela “sea parte activa de la sociedad” desde el nivel inicial. 

La autora española Rose Battle es una referente en su país, pero ella, solo presenta el testimonio de lo que dicen muchos profesores: “un buen proyecto de aprendizaje y servicio mejora el rendimiento académico y la convivencia en el aula”; “el clima es diferente, los alumnos están motivados y, sobre todo, afloran nuevos talentos de chicos y chicas que en estructuras más academicistas no destacan”.

Battle apunta algunas claves de lo que quiere decir “aprender haciendo un servicio a la comunidad” para un ciclo como la escuela primaria: 

Aunque no todo sea curricular, hay que buscar que las acciones solidarias sean siempre oportunidades de aprendizaje significativo para los niños, dice. 

Por otro lado, salvo que el servicio se desarrolle dentro de la propia escuela, debe haber alguna colaboración con una entidad de fuera. El docente y los estudiantes no van como el llanero solitario; primero hay que ponerse de acuerdo con alguien que ya esté trabajando en el territorio aquello que se quiere trabajar desde la escuela.

Las TIC son un recurso extraordinario para desarrollar proyectos de servicio a la comunidad, por ejemplo, con la explotación de datos digitales públicos. Un ejemplo fantástico es un proyecto entre los Salesianos de Barcelona con la Escuela Primaria del barrio de Sant Antoni: Allí, los chicos y chicas de esta institución se forman como entrenadores en la clase de Educación Física para visitar a los abuelos de un centro de salud de la ciudad. La directora del centro de salud se puso de acuerdo con el colegio para que una vez a la semana estos chicos enseñen ejercicios a los ancianos para que puedan hacerlos en su casa y hacerles un seguimiento de los avances, semana a semana. Los efectos fueron llamativos porque los médicos empezaron a notar una mejora significativa del estado de salud de los ancianos. También los alumnos tuvieron que aprender mucho sobre el cuerpo humano y sobre cómo afectan enfermedades como la artrosis. Aquí ganan todos; hasta el centro de salud, que se descongestiona.

Los proyectos de aprendizaje/servicio tienen una finalidad social: éxito educativo + compromiso social. Los niños y jóvenes son ya los ciudadanos del presente, capaces de transformar su entorno. 

Este método de aprendizaje es muy eficaz, porque los niños encuentran sentido a aquello que hacen, fortaleciendo el capital social de las comunidades. Ellos adquieren habilidades sociales, comunicativas, capacidad de iniciativa, empatía, responsabilidad ciudadana. Recuperemos la Declaración de los Derechos de los Niños, hecha en Ginebra en 1923: «[El niño] debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes”.

Este método de aprendizaje es muy eficaz, porque los niños encuentran sentido a aquello que hacen, fortaleciendo el capital social de las comunidades.

Pero todavía hay cierta confusión que aclarar. Hay una manera de ver la relación de la escuela con el entorno que interpreta que el entorno es una fuente riquísima de aprendizajes para los niños y las niñas. Sin duda el entorno es una oportunidad para el aprendizaje, pero hay otra manera de verlo que es complementaria y que no se nos debe olvidar: no consideremos el entorno sólo como una escenografía para el aprendizaje, sino como una finalidad. Los aprendizajes tienen que servir para mejorar el entorno, para enseñar a los chicos y chicas que pueden transformarlo. Es decir, la cuestión es: ¿cómo pueden los aprendizajes del alumnado enriquecer el entorno? ¿qué pueden hacer los chicos y chicas para mejorar la sociedad? Hay que encontrar ese tándem.

 El entorno tiene que ser una oportunidad de aprendizaje y los niños y niñas tienen que ser una oportunidad para mejorar el entorno con sus aprendizajes.

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