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¿Es el aula lo que te hace creativo?

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“Cada niño es distinto y necesita diferentes espacios para aprender” expresa – en perfecto español- la artista y diseñadora holandesa Rosan Bosch. Ella utiliza principios de diseño para mostrar “paisajes de aprendizaje”, una propuesta lúdica que se puede sumar a la planificación de las clases.

“Pensé que con mis habilidades podría ayudar a los maestros a cambiar el entorno físico en el que imparten sus clases y trabajar así, con un entorno más diferenciado”, explica Rosan Bosch, diseñadora holandesa que enseña cómo aprovechar la arquitectura de una escuela para fomentar la creatividad. 

Ella es mundialmente reconocida por sus proyectos innovadores en algunas escuelas de Estocolmo, o como la escuela Fensmark, para niños con trastorno del espectro autista. Sin embargo, dice: “no es un aula lo que te hace creativo, eres tú”.

De esta manera, Rosan Bosch argumenta que el espacio físico puede ayudar, pero se trata más bien de crear circunstancias para trabajar con una pedagogía que permita a los niños desarrollar sus talentos. 

Ella dio a luz un nuevo concepto: paisajes de aprendizaje, “los cuales nacen a partir de aceptar que cada niño es distinto y necesita de diferentes espacios”. 

Bosch es artista, viene del mundo de las bellas artes, y, desde que fue madre, su carrera se fue inclinando hacia el diseño. Ella observaba a sus hijos, a quienes veía con su curiosidad innata, pero cuando llegaban de la escuela comentaban que había estado aburrida. Sobre todo, le molestaba “cómo estaban perdiendo su motivación y creatividad; sus ganas de experimentar o probar cosas”.

Rosan Bosch deseó cambiar estas circunstancias. Se planteó: “¿Influye el entorno en el aprendizaje de los alumnos? ¿Planificamos nuestras clases teniendo en cuenta el espacio en el que las desarrollaremos? ¿Qué pasaría si nos animáramos a repensar y rediseñar las aulas?”

Así nace su propuesta paisajes de aprendizaje, “que deberían ser tan diversos como las personas que lo habitan”.

Herramientas para la elección de su futuro

En su propio blog, esta especialista explica qué son los paisajes de aprendizaje y por qué es importante que los entornos en los que aprendemos nos motiven.

Dice que estos diseños de espacios se basan en seis principios que conectan situaciones de aprendizaje con el entorno físico. Cada uno de ellos define una constelación para la concentración e interacción.

En todo esto hay un punto de partida. En vez de pensar el aula como espacio de control, pensemos en paisajes de aprendizaje, que parten de aceptar que cada uno de nosotros somos distintos, y necesitamos distintas situaciones físicas, colores y materiales diferentes, dependiendo de las situaciones que se presentan para trabajar.

En la visión de Rosan Bosch “el espacio puede ser grande o pequeño, con mucha o poca luz; puede estimular a la persona, pero no hacerte creativo”. “Nosotros, en cambio, – dice esta especialista – si somos creativos podemos trabajar con las circunstancias, es decir, con una pedagogía que permita la creatividad”.

En este sentido, “el espacio físico es como el tercer profesor en una escuela”, dice Bosch: “El primero es el maestro, el segundo, son los propios compañeros, y el entorno es el que puede ayudar a descubrir cómo aprender mejor. Ayudar a los niños a preguntarse: ¿cómo funciono yo? ¿Cómo me concentro? ¿Puedo trabajar con un compañero en un entorno colaborativo?, entonces, ¿qué hace el entorno físico?  Enseña a aprender cómo aprender”.

En el transcurso de un día podemos ver cómo encajan en el aula algunos principios del diseño. Son los seis principios a los que responden “los paisajes de aprendizaje”, y cada uno es una metáfora que describe una situación de aprendizaje, pero también una situación física de comunicación.

Los denominó:

Cima de la montaña. Es una situación que plantea la comunicación unidireccional. Es como la clase tradicional, establece un espacio en el que una persona se dirige a un grupo, comparte sus ideas, punto de vista y conocimiento. Puede ser de un niño que se dirige a sus compañeros, o un profesor tomando el rol docente.

Cueva. La situación de cueva ofrece un espacio para la concentración y reflexión individual. Se caracteriza por la tranquilidad, pero no necesariamente en aislamiento. Los espacios de cueva son pequeños, pensados para uno o dos alumnos lejos de áreas de actividad. Se trata sobre todo de comprender qué sitio físico necesito yo para concentrarme.

Corro. La situación de corro ofrece un espacio para los grupos, capacita a los niños a trabajar de manera efectiva en grupos reducidos, concentrarse en el diálogo y desarrollar habilidades colaborativas. No se trata de estar alrededor de una mesa, también podemos estar en el suelo, en cualquier espacio.

Manantial. Esta situación saca al máximo el provecho de espacios informales y de circulación. A veces en un pasillo o en un sitio donde se exhiben proyectos de los alumnos no solo se produce un intercambio de información, sino también inspiración. Es un espacio en el que la interrupción puede tener lugar, y resultar en ideas inesperadas, sorpresas y conocimiento que inspira y motiva.

Manos a la obra. Es la tarea. Un principio de diseño que añade una dimensión no verbal al aprendizaje, ofrece un enlace entre la teoría y la práctica, el cuerpo y la mente, la percepción y el juego. Hace que los aprendizajes sean más relevantes y motivadores.

¡Arriba! Integra el movimiento como parte natural de todos los espacios. Puede ser un rato corto, pero de alta velocidad. El movimiento fomenta habilidades y energiza el proceso de aprendizaje, sea cual sea el tema de estudio.

En vez de pensar el aula como espacio de control, pensemos en paisajes de aprendizaje, que parten de aceptar que cada uno de nosotros somos distintos, y necesitamos distintas situaciones físicas, colores y materiales diferentes, dependiendo de las situaciones que se presentan para trabajar.

Herramientas para la elección de su futuro

– Esta es una propuesta que permite hacer un diseño de la escuela a partir del aprendizaje. No a partir del sistema escolar o del horario del profesor, o de una normativa que diga que un niño tenga que estar en una pieza de 50 metros cuadrados, sino tratando de pensar cómo aprende mejor un niño.

– Hay que configurar también el tiempo del profesor en las clases con los alumnos. En una escuela tradicional controlamos el movimiento físico de los niños, pero en el futuro necesitamos un cambio grande. Es decir, más autonomía: que un profesor sepa manejar procesos, dejando a los niños hacer.

– Esta propuesta no está diseñada para escuelas privadas de élite, sino para aprender a usar entornos físicos y facilitar, por ejemplo, el exterior. Nosotros hacemos lo que llamamos plazas, elegir espacios comunes, para ir y volver desde el aula.

– Otro trabajo que hacemos es diferenciar las aulas en función de las distintas actividades. Si tenemos inglés de 9 a 10, vamos veinte minutos a “la cima de la montaña”, y después “a las plazas”, y así utilizamos las aulas como queremos.

Fuente: Rosan Bosch es la fundadora y directora creativa de Rosan Bosch Studio. Reconocida a nivel internacional por sus icónicos diseños y planeamientos de entornos de aprendizaje pensados para el futuro

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