Novedades

Educación Intercultural: una experiencia latinoamericana

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

En un rincón del altiplano boliviano se encuentra la Escuela Ayllu de Warisata: su historia es el mejor ejemplo de la llamada “educación indigenal”. Un proyecto pensado desde las comunidades originarias donde las tradiciones y costumbres ancestrales se convirtieron en sus pilares fundamentales. 

Warisata es considerada una de las experiencias educativas más significativas de América Latina y el Caribe, por transmitir los principios de libertad, solidaridad, reciprocidad, revalorización de la identidad cultural y producción comunal sustentable en armonía con la Madre Tierra.

Los fundadores se conocieron en 1917, en esta época dominaba el caciquismo en el campo y había líderes indígenas que sufrieron persecución y amedrentamiento por el hecho de fundar escuelas o gestionar la creación de centros escolares. Uno de ellos fue Avelino Siñani, era un hombre de estirpe aymara, nacido en el sórdido ambiente feudal del área andina, los indios (así se les llamaba en ese entonces) eran considerados individuos de la más baja condición en el concepto general. Avelino aprendió a leer y escribir a escondidas del hacendado y se propuso compartir ese saber con los niños aymaras de su comunidad en una humilde escuela que él mismo creó.

Elizardo Pérez, en su carácter de inspector del Departamento de La Paz, visitaba escuelas del distrito. En una de sus visitas, encontró la escuelita de Avelino y en su libro: ‘Warisata la Escuela Ayllu’ cuenta que: “Avelino Siñani tenía la cultura de los sabios indígenas de antaño […] abrió esa escuelita pequeña, pobrísima como él, pero con grandiosas miras se proponía nada menos que la liberación del indígena por medio de la cultura”. Ese fue el primer encuentro de estos dos hombres que hicieron posible una de las experiencias y pensamientos educativos más significativos de una comunidad como Warisata, en una época donde una reunión de los indios con cualquier motivo, implicaba sometimiento, persecución y muerte.  

La Escuela Ayllu de Warisata nació el 2 de agosto de 1931 y estuvo vigente hasta 1940; así Bolivia se convertía en el primer país latinoamericano que daba al indígena la oportunidad de educarse. Warisata era la madre (Taika), la educación comprendía secciones desde el Jardín Infantil hasta la Escuela Normal para maestros rurales, y de ella nacieron 16 núcleos, con 36 escuelas en varias regiones del país. Hoy en día este legado se traduce en la Ley Educativa de Bolivia, que lleva el nombre de estos dos precursores de la educación indigenal. 

“Avelino Siñani es recordado como un hombre que nunca se quejaba, jamás demostraba cansancio o desánimo. La única vez que lo vieron triste fue al recibir la noticia de la clausura de Warisata, un día de enero de 1941. Entonces “el tata Siñani” le habló a aquella comunidad por última vez: Ya mañana el gobierno nos va a cerrar, piensan que estamos organizando alguna insurrección. Lo que ellos no saben es que Warisata ahora son ustedes. ‘Vayan a sus comunidades, enseñen todo lo que han aprendido, lleven todas las semillas que hemos recuperado, […] enseñen a sus hijos, a sus nietos, el lenguaje de las piedras de colores, que también guardan mensajes de muchos lugares, no debemos olvidar que nuestra liberación está en nuestra identidad’. Tan ligada estuvo su obra a su vida, que al día siguiente que cierran Warisata, Tata Avelino Siñani parte de este mundo.”

La escuela de Warisata no fue una simple escuela, fue un punto de partida, casi la liquidación de un pasado vergonzoso hacia la iniciación de un porvenir cimentado en el trabajo, la justicia y la defensa de los derechos humanos. Warisata era la casa de los desheredados, de los pobres, de los explotados, símbolo vivo de la lucha, resistencia y re existencia, un emblema de todas las antiguas rebeldías de los pueblos indígenas, jamás extinguidas. Configuró una estructura social-comunitaria de educación y se constituyó en un paradigma educativo de liberación, pues los aportes de Warisata influyeron en la fundación de normales rurales en todo el país, que trascendió las fronteras internacionales habiéndose aplicado en países como México, Perú, Ecuador entre otros.

Mientras sus logros eran reconocidos en el Primer Congreso Indigenista Interamericano, en la misma patria de origen su destino quedó truncado y sus instalaciones gradualmente desmanteladas hasta quedar inutilizables. 

Actualmente la escuela es reconocida como monumento y patrimonio nacional, fue refundada y sigue viva, así como los ideales que llevaron a su creación. La educación de los oprimidos… será hecha por los propios oprimidos.

Fuente: Escribe María Eugenia García Bustos. Docente de la U. Católica de La Paz. Psicóloga y Lic. en Ciencias de la Educación. Amante de la cosmovisión de los pueblos indígenas originarios campesinos de Bolivia. Co-directora de los centros infantiles Acuarela y Co-autora de programas educativos infantiles. Miembro del Directorio de la Organización Mundial para la Educación Preescolar comité Bolivia. Integrante del espacio regional interdisciplinar Interculturalidad e infancias.

Suscribite a nuestro Newsletter

Ahora podés recibir las novedades y nuestra revista de modo gratuito
en tu e-mail
¡SUSCRIBITE!

Newsletter y Revista