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El Instituto Parroquial Virgen Inmaculada de Villa Soldati

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 En el presente artículo proponemos dar cuenta de la configuración de una escuela media en la Ciudad de Buenos Aires, en un contexto vulnerable, a través de la descripción del contexto histórico y eclesial, la fundamentación teórica del PEI, la construcción del edificio y distintos aspectos del modo como se fueron abriendo los caminos para hacer realidad este proyecto

Un contexto histórico, pastoral y eclesial

 La antigua capilla de la Inmaculada que pertenecía a la parroquia/santuario N S de Fátima en el barrio porteño de villa Soldati fue constituida como una parroquia autónoma en diciembre de 2007 por el entonces arzobispo de Buenos Aires, Mons. Jorge Bergoglio, siendo designado como párroco el Pbro Gustavo Carrara. A partir de ese momento la comunidad empezó a caminar en la línea de la pastoral popular encarnada por el equipo de sacerdotes para las villas de Buenos Aires. 

Coincidió ese tiempo con la explosión del consumo del paco en los barrios populares, lo que llevó a un profundo replanteo de la pastoral en las villas en el abordaje directo de la problemática a través de los hogares de Cristo y también a través de la prevención. Esta nueva situación se plasmó en la pastoral de las “tres C”: Capilla, Colegio y Club como propuesta integral de prevención y promoción para los habitantes de las villas de Buenos Aires. 

Al mismo tiempo, una de las características que empieza a manifestarse en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires es la multiculturalidad. Antiguamente los habitantes de las villas solían ser argentinos del interior del país, pero en las últimas décadas, vecinos provenientes de los países limítrofes comparten en la gran ciudad el espacio vital y conviven con sus propias tradiciones, lenguajes y formas de vida.

 En marzo de 2013 el mundo se sorprendió ante la designación del arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio, como Papa de la Iglesia universal. Este nombramiento colaboró a que los ojos de la sociedad y del mundo se volvieran a los lugares y a las pastorales que él solía frecuentar y promover, principalmente las villas de la Ciudad de Buenos Aires. 

En este clima de entusiasmo, pero también de necesidades urgentes, la nueva parroquia Virgen Inmaculada en la línea de la pastoral villera, avanzó con la inauguración del Hogar de Cristo Juan Pablo II en 2014, la fundación del Club Atlético Virgen Inmaculada (CAVI) y finalmente la apertura del Instituto Virgen Inmaculada en 2015. De esta manera siguiendo las líneas de la prevención y del abordaje comunitario quedó configurada la actividad de la parroquia en torno a estas tres Instituciones: el Hogar, el Club y el Colegio.

 Otras parroquias de las villas comenzaron en este tiempo a llevar adelante sus proyectos de educación formal: Caacupé, de Barracas, Madre del Pueblo, en Bajo Flores, y más adelante N S del Carmen en Ciudad Oculta.

Fundamentos teóricos (teológico, filosóficos, pedagógicos)

Dentro de este contexto comenzamos a soñar la posibilidad de una escuela parroquial en la misma línea de la pastoral común de las villas y al mismo tiempo con características y propuestas propias. El estudio de la UCA sobre la educación en los barrios populares nos ofreció un panorama de las necesidades del territorio que ayudó a diseñar el proyecto. Comenzamos a reunirnos con el Prof. Mariano Bindi, con quien ya habíamos compartido la tarea en el Instituto N S de las Nieves entre los años 2000 y 2002. Su experiencia como profesor en las escuelas parroquiales del arzobispado, su formación docente, sumados a su militancia en los barrios populares de la ciudad fueron un valioso aporte a la elaboración del Proyecto Educativo. 

También participó de la elaboración del PEI la profesora Ana Julia Bustos quien aportó la mirada filosófica en la teoría de Rodolfo Kusch y su visión del pensamiento latinoamericano. 

A continuación, cito una parte del PEI inicial que considero importante a la hora de ubicarnos desde que lugar surge la propuesta educativa del Instituto: 

“Partimos de una concepción de persona transida de contenido teologal, es decir, que consideramos la dimensión sagrada de cada vida humana como lo característico de nuestro habitar en el mundo. Esto significa que además de alumnos, profesores, factores de producción, trabajadores, dirigentes, empleados, profesionales, etcétera, queremos despertar, vivir y celebrar el ámbito en el que cada uno y todos en comunidad nos sabemos creados a imagen de un Dios que nos llama a la felicidad, capaces de muchos logros, pero fundamentalmente de un don que nos supera, es decir, “capaces de Dios”. Al mismo tiempo ese Dios en el que creemos es “capaz del hombre”, a partir de su Encarnación en Jesucristo, a quien tenemos acceso en la Escritura, los sacramentos y en la vida comunitaria. A estas afirmaciones propias de la especulación teológica, le aportan carne y sangre la praxis de Jesucristo y el camino de la Iglesia en América Latina, que recibiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II ha hecho una opción por los pobres en sintonía con el espíritu del Evangelio.”

 Siempre nos motivó responder a una necesidad y elaborar una propuesta desde coordenadas bien reconocibles: la fe católica, el pensamiento latinoamericano, la praxis de la pastoral popular y la escucha de los destinatarios.

Una respuesta concreta a una demanda real

Un estudio de la Universidad Católica Argentina, bajo el título “Capacidades de desarrollo y sociedad civil en las villas de la Ciudad”, del año 2012 nos ofreció un panorama de la educación en las villas y nos mostró un camino a seguir. 

El Instituto Virgen Inmaculada nace como una escuela secundaria. De nivel medio. El barrio Ramón Carrillo cuenta desde hace muchos años con un jardín de infantes (es un jardín modelo en la ciudad) y una escuela primaria que recepciona la demanda del barrio y de sus alrededores. Pero para estudiar el nivel Medio, los chicos y chicas debían necesariamente salir del Barrio Carrillo a otros barrios de la ciudad. Esa franja etaria es la que se encuentra también en mayor riesgo de comenzar el consumo y de abandonar los estudios. Por eso desde un principio pensamos que la nueva escuela sea una respuesta a una necesidad real del barrio: la escuela secundaria. No era necesario duplicar la oferta educativa que ya estaba funcionando junto con un Centro Educativo Comunitario de gran despliegue y eficiencia que acompaña a los espacios de educación formal. 

La presencia de la Escuela Secundaria trajo aparejados otros beneficios para el Barrio Carrillo que llegaron de su mano: la mejora en la red de agua, la necesidad de la numeración de una calle que hasta el momento no contaba con numeración oficial, un mejorado asfáltico en el Pasaje C donde está el ingreso a la Escuela, el tendido de Internet y la mejor regulación del espacio público del predio lindante a la parroquia.

 Relacionado a la escuela como respuesta, con el tiempo también vimos la necesidad de abrir el turno noche para los adultos que trabajan durante el día, pero quieren terminar sus estudios y la propuesta del turno tarde dada la demanda creciente de vacantes. 

La confiada elección de las orientaciones educativas

a propuesta inicial y característica del Virgen Inmaculada fue el bachillerato en Artes Visuales. Queríamos salir del estereotipo de pensar una educación en los barrios solamente orientada a la salida laboral (plomería, electricidad, mecánica, etc.) Nuestros alumnos tienen, como todo humano, la capacidad de imaginar, expresarse, cultivar la sensibilidad y no necesariamente deben limitar la educación a una capacitación técnica que les habilite a un trabajo. Recibir educación es ampliar horizontes de comprensión y abrir camino a nuevos lenguajes y modos de estar y comprender el mundo. 

A esta primera propuesta inicial, que tendía a superar el límite del mercado laboral para apostar a otras dimensiones de la educación se sumó la orientación Contable para el turno noche. La mayoría de los adultos que transitan el turno noche adolecen de formación en el ámbito económico contable y esta orientación les provee de las herramientas necesarias para gestar y llevar adelante un proyecto laboral redituable. 

La orientación que surgió naturalmente para el turno tarde fue la de Deporte dada la cercanía del Club Atlético Virgen Inmaculada, la posibilidad de contar con espacios para la actividad física y la demanda de los alumnos que encuentran en el deporte mucho más que un entretenimiento, es una escuela de vida. 

De este modo quedó configurada la escuela en tres orientaciones: Artes Visuales, Deporte y Contabilidad. 

Parroquia Virgen Inmaculada de Villa Soldati

La construcción de la Nueva Escuela:

Antes de que existiera el colegio la parroquia contaba con un predio propio muy importante que era usado como cancha de fútbol del barrio. Ese predio, propiedad de la parroquia, tuvo que ser “reapropiado” para poder construir la escuela, respetando la lógica que rige los barrios en las que el terreno es de quien lo usa. No fue una tarea fácil pero la perseverancia y la clara necesidad del proyecto educativo en el barrio fueron logrando mostrar su fuerza de manera contundente. Este proceso fue largo, requirió de mucho tiempo, escucha, propuesta y adhesión de los vecinos. Hoy en día es un espacio indiscutido dentro de barrio Carrillo. 

A diferencia de las otras villas donde lo más difícil era conseguir el espacio físico, y las escuelas funcionan en lugares poco accesibles, con escaleras, o que antes fueron viviendas, nosotros tuvimos la alegría de poder soñar el espacio de la escuela desde sus comienzos. El proyecto fue confiado al arquitecto Javier Alemán, quien diseñó un espacio según las normas legales y con una inserción espacial urbana muy lograda.

 Cuando obtuvimos la aprobación para comenzar el primer año, en 2015, no teníamos aún lugar para que funcione la escuela. Tuvimos que adaptar un espacio de la parroquia ubicado a unas 4 cuadras y acondicionarlo como aula. Fueron los apasionantes tiempos fundacionales: No más de 30 alumnos, en un espacio chico, con profesores que recién comenzábamos esta aventura y pese a las dificultades logramos atravesar ese año con mucha alegría y cierta comodidad. Mientras tanto comenzaba la construcción de la escuela en el predio de Mariano Acosta y Pasaje C. 

Al año siguiente debíamos comenzar con dos cursos pero aún no estaba terminado el edificio. Durante un tiempo el segundo año funcionó en un salón parroquial. Incluso en ocasiones tuvimos que utilizar el templo parroquial para dictar las clases ante la necesidad de espacio. Felizmente el 25 de mayo de 2015 pudimos inaugurar la primera etapa de la construcción de la escuela que constaba de 3 aulas, baños, rectoría y biblioteca. 

Los años siguientes la escuela siguió creciendo y llevamos adelante la construcción de dos aulas más, nuevos baños y el planteo de una futura ampliación en el primer paso. 

Por último, logramos culminar la construcción de un SUM y de esa manera quedó terminada la obra en toda la planta baja con la posibilidad de seguir ampliando el edificio en un primer piso. Tuvimos muchas manos amigas que nos permitieron afrontar la construcción del edificio: la Arquidiócesis de Buenos, la asociación argentina de la Orden de Malta que se movió muchísimo tras este proyecto y sin quienes no hubieramos podidos concretarlo; la Fundación La Merced, Enrique J Bayá Casal S.A. para nombrar solo los más destacados. También colaboraron en la construcción los vecinos del barrio y muchos donantes anónimos que confiaron y apoyaron el proyecto. 

El equipo directivo y los docentes:

Naturalmente a la cabeza del proyecto estuvieron quienes aportaron desde el comienzo su pensamiento, formación y entusiasmo; el profesor Mariano Bindi y la profesora, Ana Julia Bustos. Junto a ellos fuimos seleccionando a los primeros profesores, al personal administrativo y buscamos integrar a vecinos y vecinas del barrio que le dieran a la escuela su aporte y su mirada. 

Los primeros docentes trajeron su entusiasmo y su diversidad conformando un equipo que se destacó por su capacidad de trabajo y entrega a los alumnos. 

La triple pertenencia:

Por ser una escuela Pública de Gestión Privada la escuela depende de la DGEGP. Siempre contamos con el apoyo, el asesoramiento y la compañía de esta institución que guió nuestros primeros pasos. Por ser una escuela Parroquial pertenecemos a la Vicaría Episcopal para la Educación. La Vicaría fue un aval desde el primer momento acompañando la gestión e inscribiendo a la escuela dentro de las líneas pastorales de la Aquidiócesis de Buenos Aires. 

Finalmente, por ser una escuela en una parroquia de una villa también estamos ligados a la Vicaria Episcopal para las Villas de Emergencia.

 A modo de conclusión: La vida de la escuela sigue creciendo. Es una semilla que comenzó como un sueño y que hoy sigue dando frutos y sigue iluminando la vida de muchos chicos y chicas y adultos de la zona. Cuando la necesidad pide una respuesta y esa respuesta se puede ofrecer no hay palabras para describir la gratitud por estar en este camino.

Bibliografía: LÉPORE Eduardo (Coord). “Capacidades de desarrollo y sociedad civil en las villas de la Ciudad”. Editorial de la UCA. Buenos Aires, septiembre 2012. 



Escriben el padre Pedro Bayá Casal, quien durante 11 años desarrolló una tarea pastoral muy reconocida en Villa Soldati; y hoy es párroco en Nuestra Sra de la Esperanza de Puerto Madero. Junto a él, colabora en este artículo, el Prof. de Historia, Mariano Bindi, rector de la escuela de V. Soldati, durante los últimos siete años.

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