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Doctor de la Unidad

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Una figura de los primeros siglos de la Iglesia que cobra actualidad por el nombramiento que le dio el papa Francisco a principios de este año. San Ireneo consagró su corazón para transmitir la fe en un período en el cual el cristianismo necesitaba encontrar su camino.

Ayudó a salvar a la Iglesia Católica del cisma, y es el santo patrono de los teólogos que trabajan sobre las problemáticas actuales, por ejemplo, el diálogo ortodoxo-católico. La enseñanza de este santo pastor y maestro es como un puente entre Oriente y Occidente” dijo el santo padre, “Su nombre, Ireneo, expresa esa paz que viene del Señor y que reconcilia, reintegrando la unidad».

Ireneo es considerado una figura gigante de los primeros siglos de la Iglesia, pero a la vez es paradójicamente desconocido. Nació en Esmirna, en Turquía y fue designado obispo de Lyon, en la Galia del año 177. Fue discípulo de San Policarpo que a su vez era discípulo de San Juan, el apóstol.

Entonces el cristianismo de su época atravesaba una gran variedad de corrientes espirituales, por lo cual escribió la llamada “regla de la fe”, una síntesis de lo que más tarde se conocerá como nuestro credo. Afirmaciones que están al servicio de un acontecimiento: Jesucristo.

Según la tradición que viene de los apóstoles, Ireneo trató de inocular la savia del evangelio a todas las cuestiones que le fueron remitidas. Para él, en la tradición, hay un dinamismo profundo, el hecho de recibir y transmitir. Hoy muchos cristianos entienden la tradición como algo fijo, empolvado. Olvidan que antes de ser una palabra, es antes que nada, un verbo que viene del latín, tradere. Este Padre de la Iglesia valoró verdaderamente que la tradición no es un paquete, es un movimiento.

En el año 177, Ireneo escapó providencialmente a la persecución que se desató sobre la joven comunidad cristiana de Lyon. Potino, su primer obispo fue encarcelado y murió en su celda.  Ireneo había sido enviado a Roma con una carta al Papa en la cual se narraba en detalle esta persecución, y luego, al regresar a esta comunidad profundamente herida, se convierte en su segundo obispo.

Los primeros cristianos se referían a él como un hombre de paz; lo llamaban “compañero y hermano”. Era un obispo que estaba en comunión con su pueblo.

Un episodio muy reconocido en la vida de Ireneo fue el de la Pascua. Todos los cristianos no celebraban la Pascua en el mismo momento. Entonces el Papa quiso poner orden en esto y dijo “de ahora en adelante se festejará la Pascua un cierto día, de lo contrario todo aquel que la practique de otra forma, será ex comulgado”. Esto generó mucho ruido e Ireneo intervino explicando al obispo de Roma que no se podía actuar de esa manera, en aquella época habría riesgo de cisma, a causa de este asunto.

También logró que la Iglesia de Roma pudiera convivir con la iglesia de Asia que tenía costumbres diferentes. Una de sus grandes pasiones fue insistir sobre la unidad del pueblo de Dios, la unidad del cuerpo de Cristo. Ireneo va a decir que la diversidad de observancias no hace otra cosa que confirmar la unidad de la fe. Entonces combatió toda tentativa de uniformidad o de querer que todo el mundo tenga el mismo camino o pensamiento.

Para Ireneo Dios está presente en la creación en cada momento, y cada segundo, él tuvo el ingenio de integrar el tiempo, y lo que la historia puede enseñarnos del hombre y para el hombre. Además, ha sido un obispo que enseñó con gran actualidad que el progreso y la historia son oportunidades para perfeccionarse. Explicaba que la perfección no es un estado o algo fijo, sino que, por el contrario, es una dinámica que no tiene fin, porque su objetivo es Dios mismo.

En los primeros siglos del cristianismo, el obispo Ireneo luchó contra la gnosis, una doctrina que sólo proponía la salvación por el conocimiento. En este sentido, también se acerca mucho a las problemáticas actuales, como la tentación de no conformarse con la revelación y buscar explicaciones complementarias a los hechos; o, llegar a creer que Dios debería agregar algo más a lo que nos ha sido dado por Jesucristo. Según Ireneo, “hay muchos cristianos que tienen dificultades por integrar la humanidad de Jesús”.

A pesar de todo, Ireneo seguía siendo un hombre de paz. Mostró una preocupación por unir, estudiando y exponiendo por qué no seguir las corrientes gnósticas de la época. Así se convirtió en compañero de camino de muchos cristianos, a los cuales les decía: “Solo el Señor podrá hacer una obra de arte con esa pobre arcilla que eres”

Fuente: Ireneo de Lyon. Artesano de la Paz y la Unidad/ Youtube. Una película para descubrir su historia y sus escritos realizada por profesores de la Facultad de Teología de Lyon. Duración: 29 minutos.

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