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Celebrar la excepcionalidad, la infancia

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“Son las experiencias educativas basadas en la pedagogía de la ternura y del encuentro amoroso con los otros, las que nos permiten permanecer sensibles a las necesidades”. Un abordaje de la Mg. María Alejandra Castiglioni, vicepresidenta de OMEP Argentina.

Cada instante de la conversación educativa junto a las infancias nos invita a celebrar la excepcionalidad de cada niña y cada niño. Su singularidad nos convoca a detenernos, a demorarnos, a morar en un tiempo de “no apurado” -como decía María Elena Walsh- para desplegar la escucha, la disponibilidad sensible y respetuosa.

Características de un tiempo que, por su parte, es el propio de las infancias: el tiempo de Aión. Para Freire, un tiempo del presente, del juego, del pensamiento, del arte, de la filosofía… se ama en Aión, sólo en el tiempo de la presencia, de la entrega (2012).

Sin dudas son las experiencias educativas basadas en la pedagogía de la ternura y del encuentro amoroso con los otros, las que nos permiten permanecer sensibles a las necesidades, a las vulneraciones, así como a cuestionar todo aquello que sume a la cultura del consumo, del descarte y de la mercantilización de las infancias.

La educación, como derecho y como territorio ético, político, transformador y emancipador, “sin ser la hacedora de todo, es un factor fundamental en la reinvención del mundo” (Freire, 2015). Se imbrican en esa arena de disputas de sentidos y de reinvenciones, la sostenibilidad económica, social y ambiental, siendo ellas necesarias en esta oportunidad histórica, para transformar la actual crisis civilizatoria (Agenda 2030 – ONU).

Como dice la carta encíclica Laudato Si del Papa Francisco: “Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades”

Es fundante “incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad originalasí como los saberes, las experiencias, los haceres propios de cada contexto a la propuesta pedagógica. Es decir, reconocer como parte de la mediación educativa el respeto y el reconocimiento de las diversidades culturales que emanan en la singularidad de cada niña y niño.

Sólo podemos abordar los procesos educativos “dentro del mundo de símbolos y hábitos propios de cada grupo humano.” Esto es situados, es decir, referenciando el contexto cultural como punto de partida y de llegada. Así, desde el inicio de cada jornada en la escuela infantil, abrigar los modos de pensar, hacer, soñar, sentir, de ser que cada niña y niño portan en sus cuerpos y nos muestran en cada gesto.  

De este modo concebir las diversidades culturales habilitando escenarios heterogéneos donde la riqueza del pluriverso nos encamine a construir la equidad de las diferencias como oportunidad de completar nuestros relatos, siendo ellos portadores de aquello que se ha invisibilizado deliberamente, cercenando derechos desde la perspectiva de privilegios autopercibidos que nada tienen que ver con la naturaleza de nuestro origen común.

 

Alojar las diversidades en la propuesta educativa cotidiana implica una problematización constante, una revisión profunda del paradigma actual que en alguna medida conserva improntas de la escuela homogeneizadora

Alojar las diversidades en la propuesta educativa cotidiana implica una problematización constante, una revisión profunda del paradigma actual que en alguna medida conserva improntas de la escuela homogeneizadora del siglo XIX. Por ello, ¿cómo alojar respetuosamente las diversidades?

“Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos” escribe el Papa Francisco.

En la búsqueda urgente de un nuevo modelo de paz, desde la potencia de un presente común, buscamos construir futuros en comunidad. Mientras este hacer evoluciona en el espesor de los vínculos, cada cultura graba la huella de la conversación que construimos con nosotros mismos, con los otros, con la naturaleza y con lo sagrado y en esa totalidad dinámica, viva e inacabada que es la cultura, se resignifica el sentido y la continuidad de nuestra existencia.

La educación como institución privilegiada para la transformación social y la infancia, como territorio humanizante, hablan de nuevos comienzos para construir colectivamente convicciones, actitudes y formas de vida otras. Se abre en cada instante de la conversación educativa la oportunidad y el desafío cultural, social, espiritual que probablemente supondrá largos recorridos en los que conformar mundos “donde sea más fácil amar”. (Freire, 2021)

Jardín del Instituto Bernasconi Archivo Fotográfico Biblioteca Nacional de Maestros y Maestras

Es la educación intercultural crítica en la primera infancia, como perspectiva pedagógica, cultural, metodológica, la que nos acerca al cuestionamiento de toda representación que provoque exclusiones, invisibilizaciones, exotizaciones que desde la más temprana edad marcan niños y niñas, expulsándolos al abismo simbólico. Es el camino donde las y los educadores, aprendices de la vida, buscamos cancelar las escisiones hegemónicas que pretenden dominar el mundo para encontrar modos otros de relacionarnos. Modos donde integrar la escuela y la vida, donde detenernos en la excepcionalidad de cada gesto, donde descubrirnos en los ojos del otro, tender puentes de amor, ternura y esperanza. Puentes para unir fronteras simbólicas y provocar encuentros sinceros en el espacio que entre ellas se abre. Lazos para construir sueños y habilitar modos de alcanzarlos sin exclusiones. Es decir, humanizar desde el territorio de la vivencia trasformadora para honrar la vida.   

Bibliografía:

Freire, Paulo (2005). Cartas a quien pretende enseñar. Buenos Aires, Siglo XXI Editores. Freire, P. (2015 [1993]). Política y Educación. México, Siglo XXI

AGENDA 2030 PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE. CARTA ENCÍCLICA FRATELLI TUTTI DEL SANTO PADRE FRANCISCO SOBRE LA FRATERNIDAD Y LA AMISTAD SOCIAL, 2020. PACTO EDUCATIVO GLOBAL.

Mg. María Alejandra Castiglioni

Prof. de Educación Preescolar (Normal Nro. 1). Lic. en Relaciones Públicas (UADE). Fundadora y coordinadora del espacio regional interdisciplinar Interculturalidad e infancias. Vicepresidenta de OMEP Argentina.

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