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En busca de un nuevo modelo de paz y de ciudadanía

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“No existe y no puede existir una guerra justa. Nada puede justificar un conflicto armado. La paz es algo que debemos construir individualmente y juntos”. Un abordaje de Vincenzo Buonomo, rector de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, dentro de los lineamientos del pacto educativo.

El primer elemento es eliminar el término guerra. No sólo como palabra sino como concepto. No existe y no puede existir una guerra justa. Basta pensar en el modo de una guerra, cómo se combate y las armas que se utilizan, por lo tanto, no existe una justicia de la guerra.

Además, la mayoría de las guerras nacen de una injusticia, entonces, cómo hablar de una guerra justa.

En segundo lugar, no puede haber ningún aspecto vinculado a una guerra sagrada o religiosa que pueda justificar un conflicto. Las religiones, el modo de creer y quizás también la ética comporta la necesidad de resolver las cuestiones sin conflictos. Incluso los conflictos existentes deben resolverse de forma pacífica y aquí entra el concepto de paz. A menudo nos damos cuenta de que no hay paz cuando hay un conflicto o una guerra abierta. Quizás estamos llamados a modificar esta perspectiva, ¿por qué? porque si nos damos cuenta de que falta la paz cuando hay un conflicto estamos dando la razón a los que dicen que la paz es sólo una ausencia momentánea de guerra.

La paz el algo que tenemos que vivir y construir y que ciertamente implica no combatir, pero también implica la seguridad. Una seguridad que no es solo militar, sino seguridad económica y humana.

En cambio, la paz el algo que tenemos que vivir y construir y que ciertamente implica no combatir, pero también implica la seguridad. Una seguridad que no es solo militar, sino seguridad económica y humana.

La paz es algo que tenemos que construir de común acuerdo, podríamos decir. Y, a partir de esta consideración, la podemos ver como un asunto que concierne a las personas, saliendo de la lógica de confiarla a las estructuras.

Confiar la paz a las estructuras significa ser un poco prisioneros de los intereses particulares que las estructuras circulares llamadas estados, pueden o pretender realizar.

Hemos tomado conciencia de que no es posible hacer justicia por uno mismo si se vive dentro de un grupo, o en una comunidad o cuerpo. Pero, para garantizar la justicia, alguien debe actuar… Este paso se puede producir en la comunidad de las personas, y también en la comunidad de los estados. Tenemos que trabajar para ello. Más que a hablar de la paz, estamos comprometidos a trabajar para transmitir esta idea.

A nivel internacional; en la lógica de los estados no se puede considerar posible que alguien se despierte y pueda usar la fuerza para resolver un conflicto o un problema.

Yo aprendí una pequeña cosa, no todos somos médicos, profesores o maestros, ni trabajamos en una fábrica, pero todos, al encontrarnos con este tipo de referencia, podemos hacer un trabajo de formación, dar nuestro aporte en todos los niveles.

No solo el conflicto de Europa del este es el que debe asustarnos. Tenemos que tener presente las realidades de África o de Asia. Y si pensamos en Myanmar, o en toda la zona subsahariana, o lo que sucede en Etiopía o Siria, no podemos estar desatentos. Deberíamos tener el corazón dilatado, “Debemos tener el corazón dilatado sobre el mundo entero, no olvidar ningún conflicto y actuar para dar nuestro aporte a la paz en todos los niveles”.

 y por lo tanto también una atención dilatada.

Fuente: Vincenzo Buonomo es docente en Derecho Internacional. Intervino en un encuentro con educadores patrocinado por el Movimiento Focolar, una mirada sobre la guerra que fue traducido al español días pasados.

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