Editoriales

Una nueva etapa

Adrian Alvarez
Presidente del CONSUDEC

Quiero aprovechar este espacio para presentarme a todos Uds. Como seguramente muchos ya saben el pasado 22 de abril he sido designado como nuevo presidente del CONSUDEC.

Mi nombre es Adrián Álvarez, tengo 56 años, porteño, abogado. Este año cumplimos 32 años de matrimonio con María Paula, con quien habíamos comenzado a caminar juntos 7 años antes, en nuestra querida parroquia de Ntra. Sra. de la Divina Providencia de la Obra Don Orione en el barrio de Pompeya, ambos dirigentes de los jóvenes de la Acción Católica. Bajo el manto de nuestra Madre creció nuestra familia (6 hijos) y allí seguimos compartiendo la fe con nuestra comunidad.

Esta nueva etapa es para mí un gran desafío. Lo hago con un profundo espíritu de servicio al Señor y a su Iglesia, que se concreta en el servicio a todas y cada una de las comunidades educativas del país y a tantos docentes que realizan su apostolado en las aulas de las escuelas, tanto de gestión estatal como privada, trasmitiendo con su ejemplo y su testimonio los valores del evangelio a los estudiantes.

En mi vida he aprendido a dejarme sorprender por el Señor, a decir que sí y poner toda mi disponibilidad para hacer lo que me pide, con esa actitud me presento ante Uds.

Como compartía a quienes participaron de la asamblea, nuestras comunidades educativas tienen la enorme responsabilidad de compartir a tantos niños y jóvenes a Jesús mismo. Queremos que se enamoren de Él, trasmitiéndoles su mensaje en este tiempo que nos toca vivir.

En nuestras aulas están los líderes que la Argentina está necesitando, tenemos el desafío de formarlos en el diálogo, la fraternidad, el respeto por la vida propia y de los otros, la gratuidad y la solidaridad. Y cuando hablo de líderes no solo hablo de los líderes sociales y políticos que sin duda nuestro país necesita para salir adelante, también hablo de los padres y madres de familia, de los trabajadores, de los emprendedores, de los profesionales, de los docentes.

El Papa Francisco nos ha dado algunas pistas en este tiempo. El Pacto Educativo Global nos invita a renovar la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión, para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna.

Ojalá podamos hacerlo juntos.

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