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Un compromiso de la comunidad educativa

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“Hablar de cooperar va más allá de lo que se considera trabajo en equipo” explica la hermana Mónica Ferré, directora del colegio de Madrid perteneciente a la red misionera Hijas de la Sagrada Familia de Nazareth. En una conferencia para educadores de América Latina relató cómo avanzó este modelo educativo en sus instituciones, y sus resultados a lo largo de los años.

 

Un encuentro virtual presentado por la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) conectó a la hermana Mónica Ferré con educadores de este continente. La religiosa se encuentra dirigiendo uno de las escuelas de la congregación a la que pertenece también la Madre Montserrat del Pozo, más conocida en Argentina por sus novedosas metodologías educativas aplicadas en el prestigioso colegio Montserrat de Barcelona.

Ferré habló esta vez del aprendizaje cooperativo. La red de escuelas de la que forma parte había incursionado en el modelo de las inteligencias múltiples de Gardner, pero, desde 2004, los docentes comenzaron a capacitarse también para trabajar el método de los hermanos David y Roger Jhonson.  Sobre ellos hay mucha bibliografía – comentaba la religiosa – que se formó con estos referentes.

A continuación, señaló: “la palabra cooperar es intensa, habla de implicación y compromiso.  Es más, con esta metodología de trabajo la improvisación no puede existir; sino, el aula es un caos”.

Para la educadora “el aprendizaje cooperativo tiene que formar parte de la cultura de un centro: ser vertebrador y aplicarse todo el tiempo de escolaridad de los alumnos, desde los 3 años en el nivel inicial, hasta los 18; así se establece un cambio de paradigma en la manera de enseñar”

¿Por qué el aprendizaje cooperativo en nuestro colegio?

En su momento, todas las misioneras de Nazareth tuvimos nuestras razones para adoptar el aprendizaje cooperativo. Pero pienso que todo aquello que llevamos a la práctica en nuestras escuelas, tiene un propósito.

Nosotros vimos que este procedimiento forma parte de nuestro carácter y del ideario de Nazareth: educar a nuestros alumnos como personas comprometidas y capaces de mejorar la vida de los demás. Es muy importante que los chicos puedan mirar al otro no como una amenaza, sino como alguien que me va a enriquecer, ayudar a crecer y a madurar.  Esta reciprocidad es fundamental.

 

Es muy importante que los chicos puedan mirar al otro no como una amenaza, sino como alguien que me va a enriquecer, ayudar a crecer y a madurar

El segundo aspecto del aprendizaje cooperativo es desarrollar la inteligencia interpersonal. Crea una comunidad de aprendizaje donde los alumnos se preocupan por el éxito personal y académico propio y del otro. Esto es muy importante porque todos aprendemos de todos; el alumno de otro alumno, el profesor de otro profesor, con una gran interacción.

 Pero ¿cuáles son las conclusiones cuando se pone en marcha este método? Del resultado de las investigaciones nacen observaciones que se pueden experimentar en primera persona:

– El alumno aumenta su aprendizaje y autoestima al preocuparse para que el otro aprenda. Incluso hay momentos en que, al explicitar el agradecimiento y ser honestos en la valoración del otro, se influye positivamente a nivel emocional.

– La aceptación de las diferencias. Cuántos prejuicios tenemos las personas. Pero al aprender a trabajar cooperativamente se conocen aspectos del otro que nunca te habrías planteado y empiezas a mirarlo de otra manera.

– Además, en el ambiente del aula se generan relaciones más sanas y se repelen las relaciones individualistas y competitivas.

– Por último, hay un aumento de las actitudes positivas hacia el estudio, porque aumenta la motivación.

Los grupos cooperativos

Los hermanos Jhonson proponen tres tipos de grupos, que se forman según la intención, el momento, la finalidad y el propósito de una tarea.

El grupo formal: es el más elaborado y puede durar una clase o extenderse varias semanas. Si se hace un proyecto de comprensión lectora, por ejemplo, en 5 o 7 clases, siempre se tiene que trabajar con el mismo grupo. El objetivo es que los alumnos logren el aprendizaje juntos en equipo y completen una serie de tareas que el profesor previamente diseñó. ¿Cuál es el rol del profesor en un grupo formal? Tiene que planificar distintos ítems: Plantearse muy bien el objetivo académico, o la tarea; saber cuál es el tamaño del grupo, (los hermanos Jhonson proponen que el número óptimo sea tres), y finalmente, explicar los criterios de un trabajo para su desarrollo. También hay que ser claros al comunicar nuestras expectativas y qué esperamos de las distintas actividades; esto genera responsabilidad. Otro aspecto es vigilar la eficacia de los grupos e intervenir cuando corresponda: pasearse, observar, y estar presentes cuando aparece algún conflicto, o cuando un alumno explica algo de manera errónea.

Lo último es evaluar la calidad del funcionamiento del grupo.

El grupo informal. Puede durar unos minutos de lo que es una sesión de clase, a durar una clase. Su objetivo es garantizar la participación cognitiva del alumno; algo que utilizamos mucho cuando tenemos que hacer una explicación magistral, y sabiendo que a los chicos les cuesta mantener la atención.  El profesor puede lanzar una primera pregunta sobre un tema, e invitar a los estudiantes a compartirla con quien está al lado por un minuto. El estudiante impulsivo a veces contesta bien y otras no, entonces para dar voz a otros alumnos se pueden cambiar las parejas y que hablen entre ellos, así se organizan las ideas para ponerlas en común. Se puede dividir cada explicación en fracciones de diez minutos y luego, al final, hacer algo conclusivo dando lugar siempre a una conversación.

El grupo base. Es bastante diferente a los anteriores, la duración abarca un semestre hasta el año escolar, y si se puede, toda una etapa. Aquí el objetivo no es académico, sino emocional, de apoyo y ayuda. Según los hermanos Jhonson este grupo no se hace al azar, es el tutor que interviene porque conoce a los alumnos, y con ellos comparte actividades de apoyo académico para que nadie se olvide los trabajos que tienen que entregar. Hay también muchos momentos y dinámicas de apoyo personal, de confianza entre ellos, donde se brindan los estímulos que todos necesitamos.

Elementos del aprendizaje cooperativo

Interdependencia positiva. Es la reciprocidad que se va a establecer entre los integrantes de un grupo: acá nos salvamos o nos hundimos entre todos. Esto genera compromiso y responsabilidad por el aprendizaje de los otros, mientras los otros se responsabilizan por mí. Hay muchas estrategias para llevar adelante la interdependencia positiva. Por ejemplo, con alumnos de bachillerato se puede hacer un examen cooperativo y trabajarlo bien durante cuatro semanas.

Interacción fomentadora cara a cara.  Las viejas mesas del aula se pueden colocar a disposición del aprendizaje cooperativo para generar interacción, diálogo, y comunicación.

Responsabilidad individual. El profesor tiene que asegurarse que cada uno de los alumnos aprenda. Para esto hay varias estrategias, una de ellas, es dar a cada grupo una parte de la información, así al final cada uno de responsabiliza de una tarea que compartirá con los demás. Es una retroalimentación en la que el profesor también se asegura del aprendizaje individual de cada alumno, el cual, al compartirlo con el grupo, no comete errores.

Habilidades interpersonales. Podemos hacer una lista larga: empatía, resolución de conflictos, escucha activa, comunicación, aceptación, apoyo y compromiso Cuando se comienza a trabajar en cooperativo, hay que hablar con un tono de voz adecuado porque hay muchas maneras de asegurar este trabajo.

Procesamiento de grupo. Es importantísimo dejar un espacio de reflexión, que se converse sobre las fortalezas y los errores cometidos. Los alumnos pueden ser muy honestos, si el profesor explica que todo es para la mejora de los grupos. 

La mayoría de los educadores pregunta qué diferencia hay entre trabajo cooperativo y trabajo colaborativo. La diferencia está en formación de los grupos, la finalidad de un proyecto y la puesta en común. Cuando uno trabaja cooperativamente la improvisación no puede existir, si no el aula es un caos y no funcionaría sin la gestión, la previsión y el diseño del profesor. Además, el trabajo cooperativo necesita de la complementariedad del equipo de profesores. En resumen, trabajamos en comunidad.

 

Fuente: La hermana Mónica Ferré es Licenciada en Ciencias Químicas, graduada del Centro Newton de la Universidad de Massachusets. Participa del Programa Nazareth Global Education. Y es directora del Colegio Nazareth Oporto en Madrid.

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