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Compromiso; ternura; caridad

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“El pacto nos va a abrir a esta nueva educación” subrayaba el hermano de Lasalle, Juan Antonio Ojeda Ortiz. Su conferencia, junto con la de otros invitados al 58 Curso de Rectores, seguirá disponible en la plataforma del curso. Una propuesta para mirar el desafío al pacto educativo global como “un gran momento”, “para volvernos protagonistas”, y “cambiar la historia”.  Reflexiones en el regreso a las clases.

 

“Construir el pacto educativo desde lo local: desde cada aula, escuela, barrio o ciudad”, con esta perspectiva, el hermano Juan Antonio Ojeda Ortíz centró su intervención. “Hemos de intentar que la invitación que nos hizo el papa Francisco no se quede en buenas intenciones o deseos, ya que urge pasar a la acción”

El profesor universitario – en conexión desde España – refería que al hablar de educación le gusta utilizar la palabra “sanar”; “en muchas ocasiones los alumnos vienen enfermos debido a su propia familia, o el entorno donde viven y la escuela tendría que ser un oasis, un lugar empático, de acogida y comprensión para sacar después lo mejor de cada uno”

El papa Francisco nos dice que educar es “servir” y también “comprometernos”, por eso, el educador insistió: “Tenemos que estar siempre comprometidos, en forma conjunta con los otros; ésta es la esencia del pacto educativo, abrirnos a una nueva educación con ternura y caridad para formar otra sociedad”

El papa Francisco nos dice que educar es “servir” y también “comprometernos”, por eso, el educador insistió: “Tenemos que estar siempre comprometidos, en forma conjunta con los otros; ésta es la esencia del pacto educativo, abrirnos a una nueva educación con ternura y caridad para formar otra sociedad”

“Necesitamos ser competentes, y tener pasión por los últimos; incluso desarrollando un nuevo rol” dijo.

Para Ojeda Ortiz “El siglo 21 nos pide dar un paso atrás, dejar que el alumno sea protagonista de nuestro aprendizaje; procurando educarles desde dentro, no con imposición, sino poniendo en juego sus posibilidades y expectativas, también sus emociones. Hay que escucharlos y confiar en ellos. Esto va a nuclear el pacto”.

Síntesis de una intervención:

¿Por qué un pacto?

Ojeda Ortíz presentó el informe de Jackes Delors, su ensayo educativo para la UNESCO de 1996 conocido por muchos docentes y asentado en cuatro pilares. “Resulta que – dijo- nos anclamos en aquel ítem de aprender a aprender, en definitiva, a seguir el desarrollo intelectual y mental del alumno. Pero, nos hemos olvidado de aprender a ser buenas personas, y aprender a relacionarnos unos con otros. Soy de los que dicen que, si hubiésemos educado en el ser y el convivir, la pandemia no habría tenido el impacto que estuvo teniendo en tantos países”

A los cuatro pilares de Delors – continuó el profesor – deberíamos añadir: “aprender a servir” porque la educación nos tiene que llevar al compromiso, desde los tres, ocho o doce años y no a los 50. Así podremos transformar vidas y contextos, generar nuevos modelos de personas, de relaciones y de sociedad.

Por otro lado, sumar el pilar de “aprender a cuidar la casa común” también requiere tiempo. Cuando organizamos el curriculum, no nos podemos conformar con una acción puntual al año o al mes, sino que tiene que ser un trabajo sistematizado, incorporado, incluso interdisciplinar.

 Luego, la misma Iglesia y la sociedad emitieron documentos con un gran paralelismo y cuando esto sucede, es más certero decir, este es el camino.

Es decir, cuando el Francisco habla de una iglesia en salida, en “Evangelii Gaudium”, la misma escuela tiene que estar en salida y ser capaz de ir a la periferia, en ella hay niños en situación de vulnerabilidad que deberíamos atender más y mejor.

El papa dice que se necesita una etapa renovada de compromiso educativo con todos los componentes de la sociedad. En esta búsqueda de las claves de una nueva educación deberíamos involucrarnos todos: directivos, profesores, estudiantes, familias, o el personal colaborador, también deberían convocar a las parroquias, los agentes sociales, culturales, deportivos y a la municipalidad para alcanzar este pacto. 

¿Qué y para qué un pacto educativo?

Resalto la invitación del Papa a dialogar para reconstruir juntos el futuro del planeta. Ir con una actitud humilde, no de autosuficiencia, que nos capacite realmente para escuchar al otro.

En una hoja de ruta distingo el trabajo en el propio colegio. Y como segunda etapa, darle visibilidad al pacto educativo poniendo el logo en las redes sociales, la web, o firmar un pequeño documento.

La tercera propuesta es una guía para comenzar a trabajar desde lo local.

Como pista se puede descargar el libro “Luces para el camino” escrito en la primera etapa de la pandemia, contiene testimonios y preguntas que se pueden relanzar en la propia escuela.

Luego se puede consultar un vademécum que elaboró la congregación para la educación católica. Es la esencia de los discursos del Papa.

Fijaros, tenemos que estar atentos a estos procesos si no, no respondemos con eficacia. Es importante también motivar. Para eso tenemos que conocer bien a los alumnos, porque son muy diversos, y esto es una riqueza.

Los expertos hablan de integrar la educación formal y no formal, que la escuela salga a la vida a trabajar en red. Y en cuanto a los docentes, el pacto educativo insiste no sólo en el desarrollo profesional; sino en el desarrollo humano y espiritual. Que seamos personas inspiradoras, no modelos. Porque cada uno va a seguir su propio modelo”.

Guía de la OIEC

Sugiere poner el foco en lo que estamos haciendo, o qué deberíamos mantener o introducir para poner la persona en el centro. También señala que estemos atentos para ver que parte del currículum propicia esta propuesta, qué metodología incluir, cómo organizar el aula, o disponer los espacios. Un profesor puede quitar su mesa y callejear por los grupos de la clase atendiendo a cada uno, o a cada niño o niña en particular.

Al final, la línea es decidir, actuar, llegar a un consenso mínimo, incluso experimentar a través de las prácticas para comprender qué funciona o no.

Tenemos que trabajar desde la cotidianeidad. Plantearnos cómo mejorar la educación, es el cambio que se tiene que producir. Hagámoslo, involucrándonos unos con otros, y escuchándonos unos y otros. Trabajando desde todas las áreas. 

Juan Antonio Ojeda Ortiz

Doctor en Educación por la Universidad Complutense de Madrid. Maestro y Licenciado en Pedagogía. Fue nombrado por el Papa Francisco consultor de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano, en julio de 2016. Es responsable del Proyecto sobre el Pacto Educativo en la Organización Internacional de Educ. Católica. (OIEC). Desde allí responde preguntas y brinda ayuda acerca de esta propuesta: ja.ojeda@lasallecampus.es

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