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Escribiendo historia en Tandil

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«El corazón a Dios y las manos al trabajo»…»Desearía tener los brazos tan largos para abrazar a todo el mundo y hacer a todos el bien»… «Refugiémonos en el manto de nuestra querida Madre de Misericordia y, luego no temamos nada»…Estas y otras frases habrán calado hondo en el corazón de las Hermanas del Instituto Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia que llegaron a Argentina provenientes de Italia. Su actividad educadora cumple 125 años.

 

Allí, en la ciudad de Savona, Santa María Josefa Rossello había fundado la orden de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, el 10 de agosto de 1837.

En 1890 llegaron las primeras Hermanas a la ciudad de Tandil para atender el nuevo hospital y, en 1896, a pedido de la señorita Rita B. de Fernández y con el apoyo del Cura Párroco Marcial Álvarez, las Hermanas asumen la conducción del flamante Colegio de la Sagrada Familia, siendo la primera superiora Sor María Justina Bertani.

Muchos años de trabajo paciente y amoroso, de vida dando Vida, donde se fue forjando el estilo del colegio. Cada religiosa, cada sacerdote, cada profesor, cada maestro, cada personal, cada exalumno y cada alumno que caminó y que camina por nuestra casa es una historia viva, todos somos protagonistas de este Proyecto.

Hoy asumimos junto a nuestras familias la responsabilidad de la educación. Acompañamos a nuestras niñas, niños y jóvenes para que desarrollen un perfil rossellano, desde el crecimiento de su vida interior tomen un compromiso real con las prácticas de las obras de Misericordia, valoren la vida, descubran su identidad como personas, alcancen la madurez, utilicen responsablemente su libertad, abracen la Verdad y la cultura de la Paz, adquieran hábitos de reflexión, comprensión, sentido crítico y discernimiento. Aspiramos a que asuman activamente el cuidado de nuestra Casa Común y a que descubran el servicio en la actividad laboral, profesional o apostólica que elijan para sus vidas y así, desde el amor a la Patria, puedan trabajar por el bien común.

Intentamos crear ambientes de aprendizaje en donde se privilegien la escucha y el diálogo, la inclusión, el trabajo en equipo como forma de aprender a aceptar, respetar, valorar lo diferente y poder construir con mayor riqueza a partir de ello. Con experiencias de aprendizaje cooperativo y colaborativo que ayuden a desarrollar las habilidades cognitivas y emocionales.

Perseguimos metas de equidad, pertinencia, calidad y responsabilidad educativa. Trabajamos para dotar a nuestros alumnos de competencias y herramientas intelectuales que les permitan aprender a aprender, adaptarse a los nuevos requerimientos del mundo social y laboral, a la gestación y a la expansión del conocimiento.

Seguimos escribiendo la historia, con memoria agradecida por todas las personas que han hecho y hacen el hoy de nuestra Comunidad Educativa. Queremos lanzarnos al futuro con esperanza, desde lo que somos y tenemos, construyendo juntos un colegio-posada, un colegio de puertas abiertas. Un colegio donde se viva la fraternidad, donde se enseñe a discernir los signos de los tiempos, donde se aprenda a leer la propia vida como don para agradecer y compartir, donde nos sintamos comunidad de discípulos misioneros de la Misericordia.

En la raíz del Evangelio brota el sueño de la Misericordia y ese sueño se hace compromiso en los numerosos grupos que animados por nuestro protector San José son expresión clara del Mensaje:  Misioneros de Misericordia, Servidores, Monaguillos, Animadores de Misericordia, Jóvenes de Misericordia, Misioneros Hermana Rai, Laicas Asociadas al Carisma de la Misericordia (Alam), Pastoral de la Salud, Equipo Pastoral Educativa de la Misericordia (Epem), Grupo de Adoración y Rosario,  Grupo de Papás Colaboradores, Coro de Adultos del Colegio, entre otros.

Este año nos encuentra en la organización de varias actividades conmemorativas de nuestro 125° aniversario. Trabajamos con nuestros alumnos en el espíritu de la encíclica Laudato si ́ y como gestos plantaremos árboles, y armaremos canastas navideñas para compartir con las familias más necesitadas de diferentes parroquias. Se llevará a cabo una peregrinación en caravana de autos hasta el Cristo de las Sierras encabezada por la imagen de la Virgen María para luego realizar un momento de oración comunitaria. Se pintarán murales alusivos, iniciamos los trámites para nombrar una calle de nuestra ciudad y,  en el mes de diciembre, celebraremos una Misa de Acción de Gracias. Todo esto será animado por las redes sociales del colegio y enmarcado en los protocolos vigentes a causa de la pandemia.

Somos depositarios del carisma hoy y hacia el futuro. Sabemos que en nuestra humanidad Dios mismo quiere seguir transmitiendo al mundo su Misericordia.  Queremos avanzar en fidelidad creativa, tomar un nuevo impulso para buscar nuevos caminos ante los desafíos de estos nuevos tiempos. Y por eso le confiamos a nuestro Padre Bueno la siembra y las nuevas cosechas.

De la mano de María, nuestra Dulce Madre de Misericordia…seguimos escribiendo la historia.

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