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El sacramento de la amistad

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Una obra sencilla “llena de humanidad”, que habla del diálogo como condición de la experiencia religiosa para nuestro tiempo. Accesible a educadores o estudiantes de la carrera docente.

 

Fuente: Colección de Ágape libros. Autores: Cecilia Avenatti de Palumbo. Adrien Candiard.

La doctora en Letras Cecilia Avenatti de Palumbo se dedica al diálogo interdisciplinario entre Literatura, Estética y Teología. Y en este libro que presenta la amistad como “sacramento”, “presencia sensible y actuante de la gracia que transfigura las relaciones humanas”, invita a la reflexión sobre el camino hacia la paz a través del respeto y el diálogo.

Como profesora e investigadora de la UCA nos introduce en la vida de Pierre Claverie y los mártires de Argelia: “santos para nuestro tiempo”, dice, dedicando especial atención a la amistad entre el cristiano Pierre Claverie, obispo de Orán, y su joven chofer musulmán Mohamed Bouchikhi. Ambos murieron en 1996, durante la guerra civil de ese país. Y “en diciembre de 2020, la Iglesia beatificó al obispo Claverie junto a 18 religiosos mártires argelinos que compartieron la misión de ser artesanos de la paz en un contexto de odios e intolerancias como los que seguimos viviendo en tantos lugares del planeta” escribe la doctora Palumbo.

Una parte de esta historia, la de siete monjes que fueron degollados, se hizo conocida a través de una película. Pero después, un religioso dominico que vive en El Cairo, Adrien Candiard, recreó para el teatro, la historia del obispo Pierre y del chico musulmán de 21 años que fue su chofer.

Ella cuenta que el obispo Pierre Claverie nació en Argelia, en el seno de una familia de origen francés. A los veinte años se traslada a Francia e ingresa a la orden de los dominicos, y más tarde, en 1967, vuelve a Argelia siendo obispo. Fue en ese tiempo “cuando le estalla en la cara la realidad del mundo musulmán y sale de la burbuja colonial, imagen con la que el religioso expresa el universo cerrado en el que había vivido durante su juventud”.

Entonces escribe que estos: “son años de transformación de las profundidades de su propio corazón, en los que se gesta este movimiento de salida hacia el otro, pues para poder salir de sí es necesario haber entrado primero en la propia interioridad. Para ello el camino es la oración”.

“La experiencia de la emergencia y reconocimiento de la existencia concreta, de la cultura del otro, de la verdad del otro, lejos de alejarlo de su identidad cristiana lo consolida en ella, pero de un modo nuevo” señala Palumbo. Y “Todo creyente busca a Dios, pero nadie puede arrogarse la posesión de la verdad absoluta: ella solo se encuentra en la profundidad del misterio de Dios que a todos nos abarca”.

 “Este es el “renacimiento” que simboliza la amistad entre Pierre y Mohamed: concebir una “humanidad plural” no significa rechazar los valores de la propia tradición, sino saber que Dios es más grande que cada una de ellas, y que el misterio pascual de Cristo las ha asumido a todas, sin imponerse, sino entregando su amor hasta la muerte.

Los cristianos son una minoría insignificante en Argelia… Ante semejante panorama caben dos opciones: replegarse sobre sí o abrirse a la diferencia. Claramente Pierre Claverie elige esta última recibiendo con hospitalidad a todo el que viene, con su tradición cultural y su modo de buscar a Dios. Así recibe a Mohamed Bouchikhi cuando se ofrece a trabajar como su chofer. No trata de convencerlo sino de comprenderlo, de gestar un vínculo de respeto y diálogo. Tal disposición despierta en Mohamed la confianza y da lugar al alumbramiento de un vínculo de amistad sincera, abierta que desarma el fanatismo.

Son años de guerra civil desatada por las luchas de poder entre los mismos musulmanes. En este contexto asesinan a los primeros religiosos cristianos, y el obispo sabe que también puede morir; consciente del riesgo, quiere resguardar a su chofer. Mohamed se niega a abandonarlo porque es su amigo. Finalmente, ambos mueren a causa de la explosión de una misma bomba.

La obra de teatro nace a partir de los escritos del obispo y de una pequeña libreta de apuntes “de vida y oración” del joven Mohamed. En la beatificación de los 19 mártires de Argelia se incluyó una imagen del chico como signo de que la sacralidad del don de sí es mayor que la vida misma.

La irradiación de este “sacramento de la amistad” cruzó el océano. Y dos educadores, el prof. Néstor Sirocco (de Letras de la UCA) y Juan Bellini, actor y estudiante de Historia del Consudec aceptaron el desafío de representarla en Buenos Aires.

¿Cuál es el secreto de la recepción de esta obra aquí? En primer lugar, su humanidad: la amistad, como figura relacional, es el lugar de transformación dramática de los personajes, mientras que la hospitalidad se presenta como vía de superación de la dialéctica ideológica amo esclavo, de la lucha por la primacía del uno sobre el otro.

En segundo lugar, su centralidad en el diálogo como condición de experiencia religiosa para nuestro tiempo, la cual se sostiene sobre los presupuestos del respeto y la amistad.

La obra muestra finalmente que es posible la convivencia y la construcción de una cultura de paz.

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