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Una figura para los argentinos del siglo XXI

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Hoy “es imprescindible hablar de él” sostiene el profesor Mario Vera, investigador de la vida de Fray Mamerto Esquiú” (1826 -1883), quien será beatificado el próximo 4 de septiembre, con el lema: “Pastor y Peregrino, testimonio de la unidad”.  “A este hombre – afirma – le ha tocado vivir en un contexto azaroso y difícil. Época de profundas divisiones políticas, sociales e ideológicas; sin embargo, durante sus 56 años de vida fue muy valioso para la patria, y, consagrado a Dios, reúne elementos que los argentinos necesitamos ver”.

Durante el curso de rectores de Mendoza que se realizó bajo el lema “Tu eres un bien para mí” algunos participantes tuvieron la ocasión de conocer al profesor Mario Daniel Vera, de Catamarca, quien se pasó cuatro años en el archivo del obispado, para poder conocer e investigar la vida de fray Mamerto Esquiú. El futuro beato, decía el educador, “era un maestro con mayúsculas; predicaba con el ejemplo, que es la mejor manera de enseñar”.

En este tiempo, mientras la provincia de Catamarca celebra el bicentenario de su autonomía, una comisión presidida por el obispo local anunció también el año dedicado al fraile franciscano. La secretaría de cultura catamarqueña estrenó una película en su honor y en ella se puede apreciar parte del discurso que dio Fray Mamerto Esquiú el 9 de julio de 1853, cuando se juró la Constitución Nacional, y en el cual pasó a ser llamado “Orador de la Constitución”.

El profesor Mario Vera, que lleva más de dos décadas trabajando por la difusión de esta causa Esquiú, intervino en un ciclo de diálogos a partir de las festividades. En un conversatorio analiza el accionar educativo, político, periodístico y la contribución a la pacificación nacional que realizó el fraile catamarqueño. Junto a él, desde la comunidad franciscana local, estaba el hermano Pablo Reartes, vocero de la vida sacerdotal y del valioso testimonio de Fray Mamerto como misionero, evangelizador y obispo.

Una gran sabiduría humana

Así define el profesor Vera “a este hombre tan importante del siglo 19” que “es el que necesitamos ver hoy los argentinos”. Al comenzar su exposición dijo que “el apellido Esquiú es poco común en Catamarca”. Don Santiago Esquiú (su padre) nació en Catalunya en 1790, y luego, por esas cuestiones de la guerra de la independencia formó parte de un ejército español que venía a sofocar las rebeliones de los criollos con sus deseos de constituir una nueva patria. A dos meses de andar por estos lugares, Don Santiago fue tomado prisionero en Salta, pero luego, en 1816, se estableció en Catamarca.

El investigador recordó a uno de los más grandes biógrafos de Fray mamerto Esquiú, quien fue uno de sus secretarios cuando estuvo a cargo del obispado de Córdoba. Su nombre es Juan Carlos Borges y en sus escritos que llama “Reminiscencias” y “es difícil de conseguir, el autor analiza a Esquiú justamente, en Córdoba” dice Vera. Allí cuenta que, “en muchas sobremesas, luego de atender a los pobres, y las documentaciones referidas a la administración del obispado, Fray Mamerto se ponía hablar con él, en medio de un frugal almuerzo”.

“El secretario esperaba las charlas con este hombre sabio, profundo, de pensamiento notable y con una visión de la realidad genial y maravillosa. Contaba que Esquiú le mencionó entonces el origen de su apellido, que forma parte de la localidad de Piedra blanca, un pueblo religioso y productivo de aquella Catamarca de principios del siglo 19 que se debe en gran medida a la presencia señara de la orden franciscana, la cual contaba con 36 sacerdotes”.

Vera relata que este pueblo pujante, pintoresco, de gran calidad humana, fue la cuna del reconocido fraile llamado Fray Mamerto de la Ascensión Esquiú. “Desde su casa, siendo niño, veía pasar las tropas que iban a defender la ciudad en aquel tiempo tan convulsionado por las profundas divisiones y proyectos antagónicos de unitarios y federales. Sin duda, todo impactó en su espíritu” agregó.

“Por eso, el 9 de julio de 1853, al jurar la constitución Fray Mamerto Esquiú inició su sermón repasando los cuarenta años de anarquía y las muertes que vio en su tierra… recordando también cuando en noviembre de 1841, las tropas porteñas invadieron San Fernando del Valle Catamarca matando a muchas personas… entonces, conmovido por las crónicas de la época, y cuando llegó el momento de jurar fidelidad a la constitución, Esquiú señaló que para constituir esa patria que todos anhelamos, debíamos lograr la paz y la unidad”.

“Durante toda su vida, desde la cátedra, el púlpito, en su accionar político o cuando fue periodista en “El Ambato”, o allá en Bolivia como redactor del diario “El cruzado”, siempre trabajo por la paz y la unidad de todos los argentinos”.

Su raído sayal franciscano

Su secretario en el obispado de Córdoba, Juan Carlos Borges dejó muchas anécdotas: escribe que Fray Mamerto Esquiú fue el trigésimo tercer obispo de esta diócesis; y mientras andaba con su raído sayal franciscano, la gente que se le acercaba, podía conversar con él. Entonces daba buenos consejos, les preguntaba si se habían casado; o si rezaban el rosario.

“De su vida tan virtuosa, rescato la humildad – señala el profesor Vera- Tanto argentinos como catamarqueños necesitamos sentirnos parte del otro, de nuestros semejantes. Amar como nos enseñó este gran devoto de la Virgen del Valle, trabajador incansable, que respetó la ley como requisito del amor a la patria.

Después de leer toda la bibliografía de Esquiú y su diario en “Recuerdos y Memorias”, comprendí más el tiempo histórico que le tocó vivir. Lo afectó muchísimo la división entre unitarios y federales, pero también la separación de los pueblos de América Latina. Es porque Esquiú soñaba con la patria grande; que era una concepción muy firme en aquel momento del siglo 19.

Lo que dejó escrito, su visión de la realidad, puede aplicarse fácilmente hoy. Y su mirada sobre las continuidades y cambios en la historia de la Argentina, y de América Latina ha sido la de un adelantado. Por eso yo lo llamo el santo de la Unidad.

Relicario con el corazón incorrupto de Fray Mamerto Esquiu

Celebraciones en la diócesis de Catamarca

Hace pocos días, el obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, comunicó que la ceremonia de beatificación del venerable siervo de Dios Fray Mamerto Esquiú, será presidida, en nombre del papa Francisco, por el cardenal Luis Héctor Villalba, arzobispo emérito de Tucumán.

La ceremonia tendrá lugar el sábado 4 de septiembre en Piedra Blanca, tierra natal del amado fraile franciscano, con animación y transmisión en directo.  A lo largo de los años, desde que inició esta causa para la santificación de Fray Mamerto Esquiú, se le reconocen muchos prodigios. Sin embargo, es la curación de una beba tucumana en 2015 la que aprobó el Vaticano por su «inexplicabilidad» y la oración unánime de los familiares a su persona.

A esta niña, que ya tiene 5 años, le iban amputar su pierna. Había nacido en forma prematura y a los pocos días contrajo una enfermedad conocida como osteomielitis, una infección grave en los huesos que la puso al borde de la muerte. Sus padres habían visitado la provincia de Catamarca y oído hablar de fray mamerto Esquiú, entonces, siguieron el consejo del médico que la atendía cuando les dijo: “pásenle una estampita de fray Mamerto Esquiú por la pierna a la niña y pídanle a él con confianza por su curación”.

En apenas una semana, la niña no sólo se recuperó completamente, sino que quedó sin rastro de haber padecido alguna enfermedad.
El caso fue tan sorprendente que los padres acercaron su testimonio a la Orden Franciscana, a la que pertenecía Esquiú. Era la prueba que necesitaban los frailes para continuar con la causa de beatificación iniciada hace 72 años. En 2005 Esquiú había sido declarado Siervo de Dios y en 2006, Venerable.
Para la Santa Sede, debió probarse que la oración al futuro beato fue unánime, es decir, que no se imploró a otros santos, y que por estas plegarias Dios concedió esa gracia. Eso fue precisamente lo que aprobó la Comisión de Teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos.


Logo para la Beatificación de Fray Mamerto. Con el lema: «Pastor y peregrino testimonio de Unidad». Concurso realizado por la Comisión Dioscesana de Catamarca encargada de la Celebración de la Beatificación de Fray Mamerto.

Fuente: Síntesis de una intervención del Prof. Mario Daniel Vera en el ciclo de diálogos sobre el Bicentenario de Catamarca/youtube.com. En la plataforma también está disponible la película promovida por la Secretaría de Cultura de la provincia.

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