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Salud, Prevención y Educación

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“La salud es responsabilidad de todos, colaboración. Y así como el Papa Francisco está invitando al encuentro, a la ternura, todo se debe organizar en la comunidad educativa”. Con este enfoque, las escuelas católicas de América Latina intercambiaron experiencias sobre “bioseguridad” y “buenas prácticas” para esta línea tiempo que lleva la educación en pandemia.

 

 “El covid nos ha enseñado la interdependencia; este compartir el planeta. Y ambas catástrofes globales: el covid, y el clima, demuestran que no tenemos tiempo que esperar… Pero, si tenemos los medios para afrontar el desafío, este es el momento de actuar”. Con esta cita del Papa Francisco, la Comisión Interamericana de Educación Católica (CIEC) ofreció un conversatorio con directivos de escuelas que analizaron cómo se puede mejorar “la bioseguridad”, la prevención ante la situación sanitaria, poniendo atención en las buenas prácticas, y los conocimientos adquiridos y observados en colegios de otras partes del mundo.

“Hay algunas normas que pueden ser válidas para todos” expresa Felipe Bitencourt de School Guardian, una plataforma presente en más de 300 establecimientos educativos que se asoció ahora a la CIEC para colaborar, por ejemplo, con la seguridad y la aglomeración de personas que muchas veces se registra durante la entrada y salida de estudiantes en tiempos de educación semi presencial.

 Como coordinador de esta plataforma, Bitencourt describe el proceso de la vuelta a las clases que se ha visto colegios de todos los países: la rotación de alumnos, los cursos divididos en dos, mantener los grupos pequeños y no mezclarlos. En otros casos, algunos establecimientos plantearon que las familias firmaran una declaración de ausencia de síntomas de covid, como medida de prevención.

Desde la Compañía de María de San Pablo, Brasil, sus educadores testimoniaron con una línea de tiempo, su modo de transitar la escolaridad en pandemia y ante el escenario del cierre de las escuelas anunciado por las autoridades en marzo de 2020. Su red de escuelas está presente en 35 países, sin embargo, “No estábamos listos para lo que nos había tocado afrontar – expresaron sus directivos – hasta que la formación intensiva a profesores para el manejo de las herramientas de trabajo logró encaminarse, para volver a retomar las nuevas clases on line. Luego llegó el re equipamiento de las escuelas con computadoras. Y en 2021, esta escuela en particular formó un comité en el que incluyó a las familias para pensar el regreso a la presencialidad y las primeras normas de bioseguridad: señalización, limpieza, y organización del colegio. También pensó en videos explicativos para todos los empleados”.

El calendario híbrido comenzó en febrero con el apoyo de las familias, se reajustaron todos los espacios edilicios. Y, cuando se anunció la vacunación de los profesionales de la educación, las escuelas se prestaron a promover esta campaña. Muchas escuelas pasaron por esta experiencia; y, “todos cumplimos con obediencia las disposiciones de las autoridades de cada país, quienes a la vez adoptan medidas basadas en las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud”.

La escuela de San Pablo (que se llama en portugués: Colegio Chaminade – Bauru) usa la app de School Guardian, que es una aplicación de seguridad y logística escolar inteligente, desarrollada como plataforma de salud que permite controlar el amontonamiento de personas en el ingreso y salida de los edificios escolares y los síntomas de covid 19 en las escuelas. Así se logran evitar los contagios, todo con una tecnología simple, como el código QR.

Por su parte, los padres usan el control de esta misma aplicación antes de ir a buscar a los niños, y la herramienta avisa al colegio también, cuando ellos se están acercando. Esto evita que se produzcan en la puerta las reconocidas aglomeraciones.

Otra de las funciones de esta plataforma es la rotación de alumnos; en parte por el monitoreo de los síntomas del covid 19 en todos los estudiantes y trabajadores. Para esto, lleva un registro anecdótico de la temperatura. Esta secuencia es importante porque permite visualizar a un padre de familia que por ejemplo se acerca a la escuela para llevar a su hijo.

Equipos directivos

Desde Uruguay, educadores del colegio San Patricio de Montevideo resaltaron el valor de los equipos directivos que seguían concurriendo a trabajar con horarios reducidos en 2020. “Esto nos mantuvo conectados y nos permitió pensar en un mejor diseño de los protocolos, además de potenciar la creatividad. Hoy sabiendo que no hay vuelta atrás y que todo va a ser diferente, lo principal es que cada uno cumpla su parte, por un acuerdo de todos”.

Teresa Bird, directora del San Patricio, explicó la medida que implementó su escuela: “un criterio alfabético para concentrar a todo un grupo familiar, y lograr que los hermanos puedan ingresar juntos al establecimiento en la instancia semi presencial de concurrencia a la escuela. De esta manera, la familia sólo asiste una determinada semana al colegio, y la siguiente, solo participará de las clases virtuales”.

 La limitación por alumnos que también han fijado las autoridades de los países, “nos hizo aplicar un criterio pedagógico y dar prioridad a la presencialidad de aquellos niños o jóvenes con necesidades especiales, o que tienen alguna dificultad de aprendizaje. Ellos son los más interesados en establecer contacto directo con el profesor”, dijeron.

Por último, consultar a las familias a través de un cuestionario, colabora con la organización de los horarios de todo el alumnado.

 Algunos padres optaron por seguir las secuencias pedagógicas a través de las video aulas, y otros tomaron en cuenta participar de los tres horarios diferentes que teníamos a lo largo del día. 

La comunicación con las familias contribuye siempre con estas estrategias, y que ellas no tengan que estar viajando todos los días a la institución.

Por último, un aspecto que enfatizaron los educadores uruguayos “es dar la mayor cantidad de materias al aire libre. Estas actividades son fundamentales sobre todo con los más pequeños que interactúan mucho entre sí. Para los niños estar en el establecimiento esas pocas horas es una alegría, y como docentes no podemos estar regañándolos”, dijeron.

Escuelas seguras

Hace pocos días la Universidad Católica de Chile publicó un documento en conjunto con el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, y el Centro de Desarrollo Urbano Sustentable. También intervino la facultad de ingeniería y la escuela de Psicología de la Universidad Católica.

La publicación dirigida a la comunidad escolar, padres, tutores, directivos, profesores y estudiantes plantea la necesidad de mitigar los riesgos de contagio del covid 19, “por aerosoles”.  El documento “pone en discusión la necesidad de poder saber cuál es la calidad del aire que estamos respirando al interior de edificaciones o recintos cerrados. Y claramente muestra la importancia que tiene la aplicación en el control de enfermedades como el COVID-19, y además para poder regular las concentraciones de Co2 que normalmente se dan en la sala de clase en un contexto escolar. La literatura nos indica que las altas concentraciones de Co2 están asociadas principalmente a problemas de aprendizaje y también ausentismo escolar. Aunque es difícil encontrar un lado positivo a esta pandemia, al menos nos ha dejado algunas enseñanzas, como la oportunidad de hacernos cargo de un problema que ha estado presente por mucho tiempo en el mundo”, señala en estas páginas.

Un regreso a las aulas planificado

Según la información más reciente de la UNESCO – UNICEF, con las medidas de seguridad necesarias, las escuelas no son el principal factor de transmisión en la comunidad. Mientras continúan surgiendo evidencias con respecto a los efectos de la educación presencial sobre el riesgo de infecciones por COVID-19, una revisión de la evidencia actual muestra que la educación presencial no parece ser el principal promotor de los incrementos de la infección, los estudiantes no parecen estar expuestos a mayores riesgos de infección en comparación con el hecho de no asistir a la escuela cuando se aplican medidas de mitigación, y el personal escolar tampoco parece estar expuesto a mayores riesgos relativos en comparación con la población general.

Por eso, cuando se vuelva a las aulas hay que hacerlo de forma segura y planificada. Es clave fortalecer el uso pedagógico de nuevas y viejas tecnologías; asegurar el acceso al agua y mecanismos de higiene y desinfección, ampliar la conectividad y distribución de equipamiento; informar a las familias y comunidad educativa; acompañar y fortalecer las condiciones de trabajo y las habilidades de directivos y docentes para transitar esta emergencia.

UNICEF recomienda observar los siguientes principios: de seguridad, para las escuelas y centros de cuidado, según los riesgos y el escenario epidemiológico; de equidad, para facilitar el regreso de los niños, niñas y adolescentes en condiciones de mayor vulnerabilidad; de aprendizaje y bienestar, considerando necesidades educativas y de revinculación; de fortalecimiento de las escuelas, con el acompañamiento a docentes y cuidadores; y de flexibilidad, potenciando diversas modalidades que alternen entre la educación presencial y a distancia, con los recursos necesarios.

UNICEF insta a que en 2021 la educación presencial sea la regla, siempre que la situación epidemiológica lo permita, con un acuerdo político y social que evite profundizar las brechas de desigualdad de los niños, niñas y adolescentes, y posibilite garantizar su bienestar.

Fuente: Webinars de formación para educadores de Latinoamérica. Confederación Interamericana de Educación Católica.

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