Editoriales

Resurrección, encuentro y anuncio

P. José Alvarez
Presidente del CONSUDEC

En los momentos que corren ya no tiene peso en la convicción de las personas el vivir el cristianismo como una tradición heredada, que, en otros tiempos con mayor o menor adhesión era una razón de peso en la vida de muchas personas.

Tampoco parece que el insistir en una doctrina correcta, o mostrar razonablemente un estilo de vida más conveniente y humano alcanzaran a las personas a abrazar la fe.

La Resurrección de Cristo nos coloca en la postura justa de nuestro camino convincente para adherir a una vida que se afiance en la solidez del anuncio cristiano.

Varias veces Jesús había dicho a sus discípulos y a quienes se cruzaban con El de su destino eterno que superaría los lazos de la muerte, pero no entendían, no les resultaba posible, no sabían cómo podía suceder algo así. Es por eso que tanto a Magdalena, como a Pedro , a Tomás y a Juan no les resulta fácil entender lo que estaba sucediendo, aunque en todos ellos la conciencia de Cristo resucitado provocó algo totalmente inesperado, imposible que estuviera pasando, y es el primer dato del anuncio Cristiano, una novedad en la vida, totalmente inesperada, un suceso imprevisible, con las características de lo casual, el primer dato entonces que da a sus  amigos es un hecho imprevisto que conmociona, que sorprende, (no es una tradición, no es un razonamiento lógico o doctrina.)

Algo ocurrió en sus vidas, un encuentro totalmente provocador que les impide seguir adelante como ayer. Ya habían tenido experiencias de este tipo en relación con El, los milagros, las expulsiones de endemoniados, las respuestas a quienes le tendían trampas; verlo actuar era un espectáculo conmovedor que movilizaba toda su persona.

Pero que resucite, y siga entre nosotros, que nos acompañe en nuestro camino explicando a vida como a los de Emaús, que cene con nosotros después de haber muerto, esto amigos hace que todo se vuelva diferente en mi vida , necesito anunciar lo que está sucediendo, necesito mostrarlo a mis amigos y hermanos.

No podemos pretender sustituir el anuncio conmovido frente a una presencia en la vida, por una tradición, por una doctrina, o una filosofía de vida. Cristo Vive, está entre nosotros y está haciendo. No perdamos de vista esta presencia que hace que todo sea permanentemente lleno de novedad, donde todo puede ocurrir en cualquier vuelta de la esquina.

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