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Un proyecto para clases heterogéneas

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Desde casa o en el aula, a través de computadoras, tablets o teléfonos, cada alumno aprende a su ritmo con este programa que diagnostica, mejora y evalúa la competencia matemática.

Fuente: Relanzamiento de Ediciones Logos para el inicio de clases.

 “A partir de experiencias realizadas, a través de una enseñanza y aprendizaje centrado en lo visual, lo concreto y en contextos reales” nació “Matepractic”. Así lo explica María del Carmen Amat, profesora de matemáticas de la secundaria y de la universidad desde hace 26 años, quien coordina esta propuesta, para enseñar la didáctica de la materia y sus métodos, también para alumnos que presentan dificultades.

Matepractic es “cien por ciento digital”- dice – “permite diagnosticar, mejorar y evaluar la competencia de forma individualizada. Es decir, cada alumno tiene su proyecto, su plan de mejora partiendo de un diagnóstico que es una evaluación que toma la profesora”.

Amat destaca además que “el proyecto toma algo de la matemática francesa, y también de la matemática realista; es porque cada problema está tomado del contexto de la vida cotidiana con situaciones que tanto los docentes como los chicos pueden encontrar al ir hacer una compra; o al incorporarse a un medio laboral, como puede ser un banco o un laboratorio”.

La propuesta se focaliza en el proceso de mejora continua del alumno. “Corresponde con los programas curriculares pero la mirada que tiene Matepractic no es sobre el saber en sí mismo, sino sobre la competencia matemática, que es esa capacidad que tienen las personas para poder formular, o convertir una situación en un pensamiento matemático, razonarlo correctamente y hallar los recursos o los procedimientos que le pueden ayudar a resolver esa situación”, señala la docente.

También dice que al analizar el proyecto Matepractic a lo largo de los años, “desde que un niño entra a primer grado hasta quinto, o sexto de la secundaria, (según cada provincia) la modalidad de los ejercicios del proyecto, son en primera instancia, sobre respuestas concretas. Por ejemplo: que en primer grado el niño comience por reconocer los números, el orden, para luego poder hacer adicciones y sustracciones hasta llegar a quinto año donde se le exige que, ante las situaciones o problemas, tenga que justificar o tenga que modelizar lo que está proponiendo ese problema”.

Anmat se toma su tiempo para hacer un paréntesis. Como docente que hace 26 años da clases en la secundaria y la universidad, se vio desafiada durante el confinamiento. Por una circunstancia particular como coordinadora de Matemática de un colegio, enseñó fracciones a alumnos de cuarto grado. Entonces refuerza una idea, “en estos saberes hay un espacio para la memoria, por ejemplo, para las tablas de multiplicar. Y en estos procesos que venimos haciendo muchas veces, nos preguntamos, pero ¿dónde están las competencias? Hoy sabemos que el saber por sí mismo no tiene valor, y si un chico necesita conocer, por ejemplo, cuál es el volumen de un prisma o de un cono, si no se lo acuerda va y lo busca en Google. Entonces, lo que necesitamos los profesores son las habilidades para hacer una lectura comprensiva de esto, poder identificar y luego poder aplicar los saberes que tenemos, y hacia esto queremos apuntar”

Además, María del Carmen Amat señala que “las pruebas internacionales también nos están diciendo que los esquemas muy rígidos que teníamos en el modo de enseñar matemáticas no han sido los mejores en cuanto a los resultados”.

Algunos enfoques de la didáctica de la Matepractic

El programa trabaja con la escuela realista, y con la escuela francesa. También sigue otras corrientes como la escuela anglosajona, la matemática finlandesa, y el método Singapur. “El proyecto toma elementos de estas didácticas y arma una propuesta para mejorar la enseñanza”, señala la docente.

¿Cómo es el acompañamiento en la formación y la mejora continua en estas competencias?

El profesor le da una evaluación – diagnóstico al alumno con siete tareas:  se toman números, geometría, medidas, relaciones y funciones, dependiendo del nivel del niño.

 Cuando termina esta etapa, el programa ubica al alumno en un nivel de competencia matemática y desde allí facilita la elaboración de un plan de mejora.  Cada semana le propone una situación – problema, que consta de cinco tareas, y si en algún caso el alumno no logra superar esas cinco preguntas le va dando una segunda posibilidad de resolverla, e incluso, si no logra una segunda instancia, le propone ejercicios de repaso.

Por último, María del Carmen Amat explica que el proceso que va desarrollando cada uno de los alumnos, genera un informe muy gráfico para los profesores y los padres. Es fácil de leer, y tiene parámetros estándares en relación a las pruebas internacionales.

¿Cómo divide Matepractic los saberes?

Para los niños de primaria (6 a 11 años) aborda los contenidos de números, formas, mediciones geométricas, y representación de datos. También trabaja las habilidades para que ellos conozcan, apliquen y razonen matemáticamente.

En el nivel secundario trata cantidad, espacio y forma, (transformaciones lineales en el espacio, traslación, rotación, simetrías) luego hay una parte de cambio y relaciones, (aborda las funciones hasta llegar al concepto de derivada) y, por último, como contenido, el programa trabaja también incertidumbre, que abarca estadística y probabilidad.

Con estos contenidos se amplían habilidades, entonces las propuestas de problemas que plantea Matepractic y sus ejercicios van a ser más complejos, va a pedir que razonemos, también que argumentemos, comuniquemos, que elaboremos respuestas y que modelicemos. Esto último quiere decir que cuando le damos a un alumno una situación problema, se le puede preguntar ¿con qué función lineal podrías representar esta situación?

Finalmente, el alumno podrá usar operaciones, el lenguaje simbólico y técnico, también soportes y herramientas.  Y, cuando los chicos van avanzando a lo largo de los años se van dando cuenta que hay cosas que pueden googlear, o indagar solos, para llegar a nuevos aprendizajes y mejorar en las competencias.  El Geogébra, por ejemplo, es una aplicación muy buena que los chicos pueden combinar, para resolver un problema de Matepractic.  

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