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Antes de formarte en el vientre, te escogí

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El Papa Francisco cita este salmo en la encíclica Amoris Laetitia para que “pensemos cuánto vale un embrión desde el instante en que es concebido”. El doctor Guillermo Kerz, decano de la facultad de Ciencias de la Salud de la UCA – Santa Fe, aporta asimismo una aguda reflexión.

 

Cada 25 de marzo conmemoramos el Día del Niño por Nacer. Antes la Medicina dividía al niño por nacer entre embrión y feto. Se hablaba de embrión, que es el período en el que se forman los órganos y sistemas, y de feto, como la etapa en la que esos órganos maduran.

Hoy la ciencia vuelve a unir dichas concepciones, en este caso, bajo el concepto de niño por nacer. Ya no hay embrión, no hay feto; sino que hay niño por nacer. No hay derecho que al niño se lo llame feto, porque al fin y al cabo es una división que en Medicina utilizamos para explicar mejor los procesos. Sin embargo, el gran desafío de la investigación no es dividir, sino unir el concepto. Unir ese embrión y ese feto, en niño por nacer.

Desde la Medicina, para atender las necesidades de esa nueva vida humana que comienza, hasta se provee de ácido fólico a la mujer antes de quedar embarazada, y así se previene la malformación del sistema nervioso central del niño, que se esboza a los 14 días de la fecundación.

Otra de las cuestiones es la importancia de la nutrición de la mamá y el bebé. Por eso, es política de estado todo lo tendiente a la adecuada nutrición de la mujer que quiere quedar embarazada, e impedir que el niño nazca desnutrido.

Además, la ciencia, registra importantísimos avances que tienen que ver con la posibilidad de operar al niño dentro del útero. Hoy podemos realizar cirugías dentro de la panza de la madre, por ejemplo, colocar un catéter en la vejiga del niño para descomprimir los riñones y para que no entre en una insuficiencia renal.

Que la criatura sea visualizada, operada y seguida su evolución dentro del vientre materno es de tal relevancia, que hoy se discute, en muchos Congresos, de la anestesia del niño por nacer.

Esto hace que nos preguntemos desde nuestro lugar de médicos: ¿ese niño siente dolor o no lo siente? ¿Podemos operarlo sin anestesia? Hoy no cabe la menor duda que el niño intraútero siente y debe ser atendido y recibir los procedimientos quirúrgicos como un paciente más. Cada Día del Niño por Nacer tiene un significado: estamos viendo que dentro del vientre materno no hay un embrión, no hay un feto, sino que hay una vida que debe ser atendida como cualquier persona y recibir anestesia porque siente dolor.

Esto reclama una fuerte reflexión, porque es el mundo el que se humaniza con cada comienzo de la vida de los niños que vienen.

Y como sociedad, festejar este día, es conmemorar el día de todos los niños y para nosotros, como adultos, nada mejor que cuidar y acompañar esas vidas.

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