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Ayudándonos los unos a los otros

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Hace más de dos décadas un grupo de padres y educadores se preocuparon por hacer frente a la problemática del consumo de drogas en la provincia de Salta. Y lo que comenzó como un “movimiento de participación” en 1992 se constituyó formalmente en la Fundación Anpuy, que en quechua significa: “ayudándonos los unos a los otros”.

Samy Gaitano es egresado de un secundario del barrio periférico El Carril, una de las tres localidades alcanzadas por los programas educativos de la Fundación Anpuy. El joven, consciente de que su progreso, quiere recibirse de ingeniero en sistemas y trabajar, porque “esto me permitirá ayudar a las generaciones que vengan. La fundación forma parte de mi vida, de mi historia”, dice.

El trabajo de Anpuy, otra de las organizaciones que acompaña la campaña “A las aulas” está dirigido a posibilitar la inclusión social, y se focaliza en acompañar alumnos que provienen de contextos socioeconómicos vulnerables y apoyarlos, tanto en lo económico como en lo académico y personal.

Sus programas se financian a través de un sistema de padrinazgo. Cada padrino realiza un aporte económico, pero además recibe tres informes al año con el progreso y seguimiento de cada uno de su/s ahijado/s.

Los padres de los alumnos de las distintas escuelas de Anpuy también participan de talleres de formación en los que se trabajan distintos temas relacionados a la educación de sus hijos. Es que la Fundación basa su tarea en la convicción de que logrando la inclusión social de niños adolescentes y jóvenes es posible hacer una sociedad más justa. La realidad de los chicos está marcada por muchos obstáculos en su vida, situaciones, conflictos, falta de expectativas, o proyectos futuros. En este espacio, se les brinda una oportunidad, y “lo que hacemos es sostener y acompañar a chicos y jóvenes para que puedan seguir estudiando y tener distintas posibilidades, – aseguran sus referentes –  finalizar estudios y mejorar su calidad de vida”.

“Es un sueño que se hará realidad cuando todos accedan en igualdad de oportunidades a una educación sin limitaciones, superando obstáculos, y derribando barreras. Con familias donde nadie se recibió, nadie es profesional, lo hacemos con muchos padrinos que acompañan y confían en que podemos cambiar historias”.

“Los padrinos no solo sostienen económicamente a los chicos, sino que son como otras personas que miran cómo va su trayectoria en el desarrollo de sus vidas” señala Valeria Scannone, directora ejecutiva de Anpuy.  “Es un proyecto que se hará realidad cuando todos los chicos puedan acceder a una educación sin limitaciones, superando obstáculos y derribando barreras”, agregó

Facundo Toconas es un joven becario que da también un testimonio: “en mi familia nadie se recibió, pero aquí hay personas que creen y confían en mí.  Yo quiero ser contador público, viajar, trabajar … y mi objetivo al final también es ser un padrino, ayudar como me ayudaron a mí”.

Hoy en Salta Capital hay más de doscientos chicos que participan de los programas de la institución. La mayoría provienen de localidades como El Carril, San Antonio de los cobres, La Merced, y La Unión. En total suman 11 escuelas pertenecientes a estos distritos.

La fundación Anpuy trabaja también con Salta Solidaria en red que nuclea a doce organizaciones, y también con RIOD (Red Iberoamericana de ONG) que nuclea a 50 organizaciones de España y Latinoamérica con el fin de intercambiar experiencias, analizar y reflexionar sobre el problema de las drogas y colaborar con los gobiernos en las políticas públicas. Finalmente se suma la red Cimientos, este espacio que presta apoyo a la campaña para priorizar la educación en Argentina, implementa programas para futuros egresados en situación de vulnerabilidad y ha becado alrededor de cuatro mil alumnos de doscientas escuelas de 22 provincias de nuestro territorio.

“Estamos convencidos que de aquí vendrá la energía necesaria para afrontar la fatiga del presente y reconstruir nuestro país. Los jóvenes pueden aprenderlo desde ya si tienen delante profesores dispuestos a comunicarles lo que les hace vivir con la esperanza y certeza de la positividad de la vida”, sostienen en estas organizaciones.

Fuente: www.fundaciónanpuy.org

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