Editoriales

De vuelta al aula

P. José Alvarez
Presidente del CONSUDEC

Queridos amigos el comienzo de un nuevo ciclo lectivo nos llama a algunas consideraciones especiales dada las circunstancias que nos toca afrontar.

Los docentes estamos acostumbrados a la planificación, a tener todo previsto, preparado, organizado, y nos encontramos frente a una realidad que parece no cansarse de sorprendernos, el imprevisto es el gran desarmador de nuestros preparativos. La actitud nuestra frente a esto es  frecuentemente negativa, nos fastidia trabajar así, es más, nos molesta  vivir de esta manera.

Sin embargo quisiera hacer un llamado a entender esto como una ocasión educativa, es decir aprender y enseñar a mirar la positividad de la realidad. No me refiero a una mirada conformista, resignada, sino reconocer que la realidad que nos toca enfrentar en las circunstancias cotidianas son un aporte importante en nuestro camino vocacional, la consistencia de la realidad no es fruto de un azar, o de un ensañamiento proveniente de una venganza de algún factor extraño de la vida contra el poder del hombre.

El imprevisto nos enseña que no somos dueños de la realidad, que no la hacemos nosotros y que ella no responde a nuestro buen juicio, de ella debemos aprender; que cuando aprendemos nos paramos con humildad frente a las cosas y hacemos lo que podemos con lo que tenemos.

Hoy no sabemos si estaremos vacunados para el comienzo de las clases, si nuestros alumnos estarán libres de contagios, si habrá nuevas cepas, si se podrá dar clase todos los días y durante cuánto tiempo, si habrá nuevos rebrotes que nos lleven a una nueva reclusión en los hogares, pero si sabemos que estamos aquí haciendo lo posible para transmitir a nuestros jóvenes lo que llevamos dentro, con la misma pasión, con el mismo deseo, tendiendo a lo óptimo y haciendo lo posible.  Con un factor nuevo, un año en que nos pasaron a nosotros y ellos muchas cosas, miedos, depresión, cansancio, aburrimiento, fatiga, perdidas de afectos y materiales, estamos más golpeados, pero con deseos de renacer y acompañar a otros en este nuevo comenzar, hoy nuestros corazones aprenden a abrazar con la mirada, con la palabra cálida, con la comprensión.

Vamos curiosos hacia una nueva apertura de un ciclo lectivo que promete dada su prevista imprevisibilidad despertar en nosotros y nuestros alumnos una relación más cercana, más humana.

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