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Vivir en lo esencial

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“Hay una tendencia que está atenta a la búsqueda de otros caminos y nuevas formas de vivir: El individualismo y el hiper individualismo no se sostiene” expresa el filósofo español Francesc Torralba en su último libro sobre la crisis global causada por la situación sanitaria. Un trabajo que invita “a re pensar con serenidad como nos relacionamos, producimos y consumimos”, dice el autor.

 “Hay un cambio que estamos viendo en la sociedad; que pasa del vehículo a la bicicleta. Un modo de desplazarse que tiene asociado valores nuevos. Tal vez un consumo consciente y responsable…” expresa Francesc Torralba, profesor universitario que plantea “¡cuánto podemos aprender de estos tiempos de Covid!”.

En su última obra describe que las crisis son ocasiones para auditar nuestra forma de vida y abordar el futuro desde una nueva mentalidad. Es un autor que profundiza en lo que estamos aprendiendo en esta etapa causada por la pandemia: el cuidado, la gratitud, la humildad, la solidaridad, la paciencia, la perseverancia, la generosidad y la entrega, actitudes que raramente ocupan un lugar de prestigio en nuestra sociedad. El señala que “esta pirámide es indispensable para afrontar el tsunami social y económico que ha comenzado a golpear nuestras vidas” pero dice también que, “un mundo posible para nosotros y las generaciones venideras está al alcance”. Sus argumentos:

El talento compartido

Me interesa mucho esta inteligencia cooperativa que quiere unir como en una red distintos talentos. Cada persona nace con ellos; con sentido del humor, matemáticas, hasta capacidad de consolación… Por eso, lo que no hay es una salida unidireccional. Es necesario una comunidad en la que cada uno aporte su talento y haya co – liderazgo. Esto es todo lo contrario a un neo populismo, o neo marcianismo, porque ningún individuo tiene la capacidad clarividente de señalar a dónde hay que ir. La clave está en la comunidad, en la escucha y en el aporte del talento individual para crear una red más sabia de vida.

Hoy abundan el pensamiento distópico, los discursos apocalípticos, la idea de estar en la de construcción del mundo, o en su final. También hay un discurso tras humanista, una utopía que pone toda la confianza en el poder omnímodo de la tecnología como salvadora de todos los males de la condición humana, incluso de la muerte. Creo que, frente a tantos discursos, tenemos que sentar las bases de un mundo real; partiendo del reconocimiento de que somos seres vulnerables, sociales, y dependientes; con capacidades y también con muchas carencias. Esta sensación de que nos falta algo es constitutiva del ser humano, y es lo que nos mueve a buscar una plenitud. Somos peregrinos de esa plenitud.

La crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la mentalidad tribal: es la del que tiene en mente su casa, su lugar, su pueblo, pero el mundo le es indiferente. Esto no puede ser posible, porque si el mundo es interdependiente, no podemos desatender lo que ocurre a ocho mil kilómetros porque igual te va a afectar.  Es lo que pasó con la pandemia. Y esto exige pasar de la conciencia tribal a la global, de concebirme como ciudadano de un barrio, a ciudadano de un mundo. Esto requiere obligaciones mundiales, pero estamos a años luz.

La crisis sanitaria ha puesto de manifiesto la mentalidad tribal: es la del que tiene en mente su casa, su lugar, su pueblo, pero el mundo le es indiferente. Esto no puede ser posible, porque si el mundo es interdependiente, no podemos desatender lo que ocurre a ocho mil kilómetros porque igual te va a afectar. (...) Esto exige pasar de la conciencia tribal a la global

Sin embargo, en esta época podemos aprender a contemplar. La desaceleración nos abrió posibilidades que estaban latentes: la gratitud, la oración, el cuidado, uno se da cuenta que puede cultivar, incluso la conversación. Con mis hijos nos hemos encontrado más seguido que en un año, sobre todo, a la hora de comer.

Un tema de mi último libro es el papel de la condición femenina. Me interesó recoger un manifiesto publicado por profesoras francesas en el diario Le Monde, allí decían que las mujeres habían estado en la casa como cuidadora principal y que habían sido ninguneadas en la vida pública históricamente. Allí señalaron que en este contexto de pandemia habían observado que la tarea que desarrollan en el cuidado de los más vulnerables, niños, recién nacidos, o ancianos, significa también un desafío para el hombre. Es un ejercicio del cuidado que él mismo puede aprender.

Las mujeres han escrito, además, sobre cómo articular un liderazgo “con cuidado” en el mundo.

Una conclusión

Torralba desarrolla en esta obra una crítica “a la vida sin sentido, sin el tiempo necesario para pensar, o si preguntarse el para qué”.

Desde la privacidad de su hogar, el invita a realizar “un ejercicio de deconstrucción” y a dejar “la obstinación de mantener un estilo de vida vinculado al consumo, a viejos paradigmas” y a enfrentarnos “a la finitud de la condición humana.

El profesor Torralba expone su sensibilidad por encima de sus conocimientos. Y dice: “una sociedad decente está atenta a los grupos más vulnerables que habitan en ella”.

Fuente: “Vivir en lo esencial”. Ideas y Preguntas después de la Pandemia. Por Plataforma Editorial. Autor: Francesc Torralba. Doctor en Filosofía, Teología y Pedagogía por la Univ. De Barcelona.

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