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Una propuesta para acompañar a los chicos

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María Laura Lezaeta

Psicóloga infantil, y co-fundadora de JUEGOlogía, donde desde hace varios años equipan a profesionales de la salud y padres con herramientas lúdicas y terapéuticas para trabajar diferentes áreas cognitivas, emocionales y sociales en niños.

Por el contexto que estamos viviendo hoy, las rutinas que realizaban los chicos; despertarse a una determinada hora para desayunar e ir a la escuela, realizar diferentes deportes/hobbies con amigos/as, y tantas cosas más, se vieron transformadas.  De manera “abrupta” dejaron de ver a sus maestros y amigos mientras que las actividades de la escuela pasaron a ser realizadas completamente en sus hogares. Todo esto lleva a comprender que quizás haya días que estén desmotivados; sin ganas para realizar propuestas y también actividades. Es importante respetar sus tiempos, no exigirles, pero, se puede armar con ellos un cronograma de sus rutinas, tanto escolar como de la vida diaria, estableciendo recreos para reducir la tensión y el estrés que puede ocasionar la realización de las tareas. Asimismo, los días que no se encuentren muy motivados por aprender cosas nuevas o ante situaciones donde observemos que no pueden manejar su frustración, aconsejo preguntarles como se sienten y expresarles que estamos para ayudarlos en todo lo que necesiten.

 

Una de las actividades que proponemos desde JUEGOlogía es armar un EMOCIOMETRO con elementos que todos tenemos en casa: utilizando hojas o cartulina de base y dibujando las emociones o pegando recortes de imágenes de revistas, imagínense una tira como si fuera un termómetro, la idea es ir colocando cada unas de las emociones (dibujadas o recortadas): Contento, Triste, Asustado, Enojado, Sorprendido y todas las que quieran sumar, pero la que no debe faltar es una opción que diga “no se cómo me siento”, ya que es importante validar esta situación que nos pasa a los adultos, y por ende mucho más a los niños, que cuesta poner en palabras como nos sentimos.  Ya con el EMOCIÓMETRO armado, podemos colgarlo de la pared y cada integrante de la familia puede tomar un broche, de los que usamos para tender la ropa, y colocar el nombre de cada uno, o sino elegir diferentes colores. En distintos momentos del día, tendremos que marcar con el broche, la emoción que están sintiendo y dejarlo ahí. De esta forma, todos podrán verlo y conversar sobre aquello que está pasando. Esto ayudará a visibilizar las emociones de cada integrante de la familia y también vivirlas como algo natural. Los niños incorporarán hábitos emocionales saludables si le brindamos este tipo de contención y recursos.  Porque uno de los valores más importantes que podemos transmitirles en esta cuarentena, es cómo enfrentar una situación de crisis en familia, que vean que juntos nos fortalecemos y que este aprendizaje los puede acompañar durante toda su vida.

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