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La buena clase y el Proyecto 15 + 15

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Una propuesta que se adaptará al retorno de las clases presenciales, para el encuentro con el otro.

 

Sabemos que una infinidad de herramientas y de lógicas impuestas durante estos meses van a perdurar en el futuro porque hemos descubierto que son muy útiles y que hacen nuestro trabajo y el aprendizaje de nuestros alumnos mejor. Hasta logran que el conocimiento se democratice, por lo menos en teoría.

Más temprano que tarde dejaremos de diferenciar una clase a distancia de una clase presencial. Una definición puramente descriptiva, ya que las clases son buenas o malas, generan conocimiento o no lo generan, genera pensamiento o no lo generan. Los seres humanos podemos aspirar a tener buenas clases.

Un filósofo alemán llamado Walter Benjamín escribió un artículo muy conocido llamado “El arte en la época de la reproductibilidad técnica”, y dice que en este movimiento en el cual la obra de arte pierde su condición de única porque se reproduce técnicamente, pierde también el aura, algo así como una condición de divinidad o luminosidad de objeto único.  Por ejemplo, el David si pudiéramos reproducirlo 180 veces y colocarlo en las esquinas de las casas perdería esa condición única, eso que estaba sujeto a unas pocas personas ahora está al alcance de todo el mundo. De esta forma Benjamín nos dice: la democratización del arte es una buena y mala noticia. Y aquí haremos un paralelo casi evidente, una buena clase hoy, tiene casi la categoría de una obra artística, ese objeto único que se da en una clase atestada de personas, porque será única, ha perdido sentido, ya que la tecnología permite que esa clase perdure en el tiempo, en la memoria de los asistentes y llegue a personas que no hubiesen tenido ninguna posibilidad de acceder a ese evento dejando atrás problemas de distancia y de recursos. Esa buena clase perdurará gracias a la reproductibilidad técnica.

Y aquí abrimos el debate, porque hay una trampa argumentativa, ya que parece suponer que una buena clase a distancia es una réplica masiva de una clase presencial. Pero no, no es eso, es solo una cara, quizás hasta la más pobre, lo menos que se puede hacer con una clase a distancia es grabar una buena clase y compartirla con todo el mundo. Imagínense el potencial enormísimo que tiene.

En este punto hay una responsabilidad mayor por parte del docente porque la clase está más expuesta y hay que hacer clases mejores. Ubica a todo el sistema educativo en otro lugar. La obra de arte perdurará para todas las personas quienes la presencian hoy o más tarde.

El retorno a las clases en este marco nos va a encontrar a todos en un terreno donde tenemos que crear y trabajar juntos. Toda la comunidad reclamará un poco de presencialidad y otra de distancia, porque hemos descubierto que ambos formatos tienen su potencial y la combinación nos dará mejor resultado.

La educación a distancia jamás reemplazará a la presencial pero la educación presencial cambiará para siempre. Creemos que lo que viene en la educación es mejor. No estamos hablando que en dos meses tendremos un sistema educativo maravilloso, pero sí que potencialmente tentemos en las manos una cantidad de herramientas inmensas para mejorar las clases, y al abrir el panorama para todos, los docentes se están acercando con mucho esfuerzo y han encontrado una gran cantidad de llaves que la escuela “tradicional” no les ofrecía.

El proyecto 15 + 15 planificado por Ogi Technologies y Club Service para la Educación garantiza que las instituciones educativas puedan ofrecer formatos de clase mixtos y que los docentes puedan dar “una buena clase” de forma presencial y a distancia. Una buena clase anfibia es aquella que invita a pensar a quienes participan de ella, donde el conocimiento se construye en comunidad, se piensa en conjunto y se crea algo que no estaba. En este punto, la lógica anfibia es interesante porque nuevamente nos obliga a los docentes a pensar de nuevo, pero además nos obliga a ceder la palabra.

Las herramientas que utilicemos deben estar adaptadas para el encuentro con el otro. Para hacer de los estudiantes personas capaces de armar un proyecto de vida. Que puedan ser autónomos en el estudio y aprendan a crear conocimiento a partir de la relación con el otro. Me parece deseable y rico pensar que la mitad que no acude a clase podrá hacer un trabajo tan o más valioso a distancia para luego acudir a clases y enriquecer ambos formatos.

Para garantizar esta ecualización de formatos es necesario la capacitación de los directivos y docentes, hay que tener resueltos de forma profesional la conectividad y los materiales de hardware que se utilizan deben ser educativos. Y en este sentido, soluciones tan específicas, deben ser resueltas por asesores  experimentados, en macro proyectos educativos.

 

Fuente: info@cseducacion.com.ar

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