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En el esplendor de la infancia

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Una reflexión destinada a crear puentes entre los procesos educativos y las expresiones artísticas, para ayudar a la comunicación y expresión de las emociones e ideas, en niños, niñas y adolescentes.

 

La incesante transformación cultural a la que nos vemos enfrentados desde hace mucho tiempo, sumadas a las implicancias que, claramente, nos ocupa este período de aislamiento social, habla que no podemos ser ingenuos – por lo menos, así lo veo – que definitivamente habrá un nuevo modo de relacionarse entre los habitantes del planeta, pero fundamentalmente esa transformación estará ligada a la idea de: ¿Qué ciudadanos queremos formar y cuántos de nosotros estamos abiertos a ese cambio?

En realidad, hemos asumido que, resulta casi imposible cambiar pautas de conductas, dado que crecimos sosteniendo creencias tales como, “No voy a cambiar a mi edad”,” siempre he sido así”, “no voy a cambiar ahora”.

Por otro lado, la frase “los niños son el futuro” escuchada a diestra y siniestra, endilgando a los niños y adolescentes una tarea absolutamente heroica, sabiendo que esta es la etapa de mayor desarrollo humano, ya que cuentan con la fuerza vital y transformadora, que les permitirá concebirse desde otro lugar encontrando nuevas maneras de comunicarse y de relacionarse. Ellos y ellas tienen la fuerza para transformar ese viejo paradigma y es a través de la Educación, campo propicio para esta transformación cultural, con objetivos a mediano y largo plazo.

Pero para hablar de esta transformación se requiere de un cambio profundo en el modo que se concibe el mundo, a las personas y los vínculos entre ellos, desde una mirada más integradora, más holística, donde el equilibrio natural y la comunión con la naturaleza sean uno.

Pensemos por un momento en una educación en la que niños / niñas y adolescentes tengan acceso a una vida plena, digna y democrática, para que logren desarrollar capacidades, encuentren herramientas, sostengan valores que les permita construir sus propios conocimientos, expresar ideas, tomar conciencia de sí mismos, (autoconocimiento), donde naturalmente cada uno sea responsable de si, desde un enfoque sistémico y holístico, buscando el equilibrio entre el Ser y el Ser Social.

La idea es, la de formar personas que reflexionen en vivo, llegando a las familias, a la comunidad, al país, al mundo, a partir del autoconocimiento y el de otro, será claramente un proceso de crecimiento personal, donde mediante la comunicación asertiva se colabore con su desarrollo en:

Convivencia independencia, responsabilidad, cooperación mutua.

Amor el ser humano no podría vincularse si no existiera el amor.

Humildad reconocer las habilidades y capacidades propias abriendo posibilidades a otros.

Participación capacidad de escucha, pensamiento crítico, observación, decisión, influencia en el entorno, liderazgo.

Intuición capacidad de conectarse con su interior y confiar en lo que le dice su corazón.

Libertad responsabilidad y libertad en el manejo de su espacio y respeto por el del otro.

Respeto el autoconocimiento implica, reconocer otro con libertades de ambas partes (diversidad)

En este momento histórico para la humanidad, creo que, se nos está dando la posibilidad de replantearnos un cambio en la tarea de enseñar y aprender.

Sabiendo los beneficios que se observan a nivel cerebral y humano, tomar el Arte como una estrategia que logre armonizar el cuerpo y el espíritu, sin dudas brindara herramientas que permitirán apoyar este proceso desde un modo reflexivo y permanente.

Si consideramos que toda persona que recibe educación artística a edades tempranas tiene mayor posibilidad de desarrollar su capacidad intelectual, su sensibilidad y poner de manifiesto sus emociones y logramos crear un puente entre los procesos educativos y las expresiones artísticas, el objetivo de brindar herramientas nuevas para la comunicación y las expresiones de sus emociones e ideas en niños y niñas, se vería más que cumplido.

El arte trata de responder a los enigmas de la vida

El Arte nunca es lineal, y utilizarlo como una herramienta educativa nos garantiza que siempre se nutre de las emociones para crear vínculos afectivos sanos y empáticos entre los niños y niñas, encontrando otras maneras de expresarse.

El arte permite comprender la realidad y la vida que transcurre, al explorar y reflexionar sobre las distintas posibilidades, donde el error es tomado como algo valioso para crecer y continuar sacando conclusiones.

Entonces si vinculamos el Arte al Proceso Educativo será absolutamente saludable para alumnos y alumnos y alumnas, pero también para los Educadores ya que los cambios se verán reflejados en ambos:

Alumnos: Desarrollaran su autoestima y seguridad, al incrementar la capacidad de observación y reflexión reflejado en un mayor desarrollo del lenguaje.

Educadores: Su rol de mediador, no de un mero transmisor de información, le permitirá habilitar espacios de reflexión, libre expresión y libertad.

Desde este enfoque la educación compromete a un trabajo emocional, que permitirá a los niños y niñas expresar sus ideas con comprensión y amor.

¿Por dónde se debería empezar?

La hipótesis seria que si se incluye la educación artística dentro del proceso educativo se lograra desarrollar habilidades emocionales y sociales.

Esta propuesta toma como eje El Arte como una herramienta para reflexionar y poner en palabras cuestiones como: igualdad de género, violencia, bullyng, ciberbullyng, abusos, nutrición alimentaria y emocional, entre otros, abordajes que son motivo de diálogo permanente, si son tratados generando la participación de todos y anticipándonos a los problemas, dando así visibilidad a la Convención de los Derechos del Niño.

Todos los seres humanos tenemos un potencial creativo ya que forma parte del orden natural de la vida, el hemisferio derecho del cerebro es gran experto en tareas que requieran de la imaginación, (creatividad), tiene una conexión más intensa con el cerebro límbico o emocional, capta muchos más datos del entorno sin que nos demos cuenta. Los neuro científicos, creen con pasión que el verdadero tesoro de la mente humana es su capacidad para adaptarse y solucionar problemas nuevos, ambas habilidades dependen de la creatividad y esta se encuentra en su esplendor en la infancia.

 

Fuente: Graciela Meregalli. Vicedirectora de Embajadores Fundación Educación Emocional. Diplomada en Educación Emocional y Familia.

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