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Una valiente revolución cultural

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Esta expresión del Papa Francisco en la encíclica Laudato Si, “tiene que convertirse en principio y fundamento de una nueva planificación y revisión de la actividad educativa”, afirma Rafael Díaz Salazar, profesor de Sociología y de Relaciones Internacionales. Coordinó una publicación dedicada a la convocatoria que lanzó el santo padre, y señala que “las escuelas tienen que poder relacionar los conocimientos con los problemas sociales para tener un mundo más justo, libre e igualitario”

 

“El Pacto Educativo Global es una excelente ocasión para analizar si la educación se encuentra conectada con los grandes problemas de la humanidad” expresa el docente español, autor de varios libros en los cuales señala “las tres transformaciones” que la actividad tiene que vivir.

Por un lado, invita a los profesores a ser educadores para el cambio eco social, y conocer los sufrimientos de las personas más empobrecidas de Asia, África y América Latina. En segundo lugar, señala que los currículums siguen transmitiendo saberes codificados sin innovación, y tienen que incorporar los problemas de la pobreza, la discriminación, la violencia contra las mujeres, los conflictos bélicos y los refugiados, la injusticia planetaria y las migraciones internacionales.

Y el tercer elemento es “la alianza educativa” de la que tanto habla el Papa y los contratos mínimos que pueden establecer los colegios con las familias, los movimientos sociales y las ONG que deberían tener una presencia mayor dentro de las aulas y las escuelas.

Finalmente, para Salazar, “no vale el conocimiento si no está al servicio de que niños y jóvenes se conviertan en activistas para el cambio eco social”.

En su última publicación, se propuso explorar “la contribución de Francisco a la reorientación de la educación”. Y no solo se centró en la encíclica Laudato si’ sino también en algunos de sus discursos en los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares, 2014, 2015, 2016 y 2020.

Señala que, “todavía no hemos sido capaces de extraer las aportaciones para la educación que provienen de estos encuentros. Pero si podemos ver que la ecología es el ámbito que más ayuda a descubrir la conexión que existe entre nuestra forma de ser y estar en el mundo y los dolores que afligen a la humanidad”.

 “Una propiedad de la educación es la de ser un movimiento ecológico” decía a comienzos de este año el Papa Francisco. Y para este profesor, “ha sido muy significativo que lo hiciera estableciendo conexiones entre el modo de producción capitalista, los estilos de vida consumista, el empobrecimiento social y la destrucción del medioambiente”

Eco educación

Desde el capítulo de su libro sobre “ciudadanía global”, el profesor español utiliza este término, no solo “para establecer la conexión entre ecología y educación” y sino también para considerar que “este es el enfoque más adecuado para abordar en los centros escolares y en otros tipos de educación no formal la ecología integral”. Allí dice que:

Tenemos que plantearnos qué hacer para que los colegios sean ecológicos en su planificación, evaluación y adopción de prácticas ecologistas. También hemos de impulsar una educación popular ecológica en ámbitos no escolares: barrios, pueblos, ciudades.

El llamado ecologismo de los pobres alberga en su seno a numerosas organizaciones e iglesias populares, Iglesias y Minería, 2020; Red Eclesial Panamazónica (REPAM), 2020; Justicia, Paz e Integridad de la Creación. Hay que destacar la relevancia del Sínodo para la Amazonía como expresión del compromiso eco social de la Iglesia católica en esa zona del mundo tan crucial.

La creatividad educativa puede incorporar el proceso abierto por este sínodo en las escuelas, y deberíamos preguntarnos: la eco educación ¿forma parte real y no solo retórica del mundo educativo católico en escuelas, centros de Formación Profesional, organizaciones de educación social no formal, universidades?

En la educación católica existen instituciones que contribuyen a la reproducción del sistema social y económico que critica el papa Francisco y, salvo excepciones muy notables, no se embarcan en la reconfiguración necesaria para el cambio eco social, especialmente algunos colegios elitistas y destacadas universidades. ¿Todos los centros educativos católicos desarrollan y difunden “una valiente revolución cultural”? (Laudato si’ 114).

Pienso que Laudato si’ tiene que convertirse en principio y fundamento de un nuevo tipo de planificación, ejecución y revisión de la actividad educativa, que ha de tener como principal finalidad ponerse al servicio de lo que transmiten los gritos de los pobres y los gritos de nuestra querida Madre Tierra, que se encuentra herida y amenazada.

Hay personas, tanto católicas como ateas, que consideran que estos planteamientos no deben ser incorporados al mundo educativo.

Laudato si tiene que convertirse en principio y fundamento de un nuevo tipo de planificación, ejecución y revisión de la actividad educativa, que ha de tener como principal finalidad ponerse al servicio de lo que transmiten los gritos de los pobres y los gritos de nuestra querida Madre Tierra

Hay personas, tanto católicas como ateas, que consideran que estos planteamientos no deben ser incorporados al mundo educativo.

Por todo esto, conviene tener presentes las luminosas reflexiones del Instrumentum laboris sobre este Pacto Educativo Global, en especial en el apartado dedicado al valor positivo de la diversidad y el diálogo entre quienes no piensan igual y tienen identidades diferentes, ya sea religiosas o culturales, pero quieren unirse para un objetivo al servicio del conjunto de la humanidad: otro tipo de educación.

Una transformación eco – social de la educación

Tiene que convertirse en la prioridad de la humanidad. El papa Francisco considera que “lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural”

En Laudato si’ se constata un rechazo hacia determinadas formas de concebir la cultura ecológica que son afines a los modelos de eco eficiencia propios del capitalismo verde.

El neoliberalismo y la aceptación fáctica de las formas de organización del sistema económico reinante en algunos países están asumidos como algo natural en muchos ámbitos católicos y laicos. Resulta paradójico que el sistema económico, que con enorme valentía y denuncia profética ha fustigado el papa Francisco, se nutra con frecuencia de ejecutivos formados en colegios y universidades de élite católicos.

Estas universidades se deberían distinguir por investigar modelos de producción y tipos de empresas post capitalistas. También sería conveniente que fortalecieran las redes económicas no capitalistas que hoy existen a nivel micro en la economía social y solidaria para contribuir a que tengan impacto en un nivel macro de la economía.

Las universidades pueden dedicarse a investigar y aplicar modelos económicos alternativos al que hoy dirige la globalización en todo el mundo.

El objetivo de “apostar por otro estilo de vida” que es una cuestión central en Laudato si’. Desde esta perspectiva, la crítica al consumismo es muy fuerte. El papa Francisco es consciente de las grandes dificultades que existen para hacer un giro que nos lleve a una vida basada en la sobriedad, pues muchos niños, niñas y jóvenes “han crecido en un contexto de altísimo consumo y bienestar que vuelve difícil el desarrollo de otros hábitos. Por eso estamos ante un desafío educativo” (LS 209). Existe en ellos una fuerte adicción al consumo compulsivo material y digital, un comportamiento que constituye un grave riesgo para la ecología.

Por tanto, la primera tarea educativa es ayudar a analizar el mecanismo de explotación de los empobrecidos y la destrucción medioambiental creados por el consumismo en las sociedades capitalistas, dar a conocer los efectos perversos que tienen muchas de las prácticas de consumo que realizamos cotidianamente, y desvelar la dominación y alienación generadas por la publicidad, sobre todo, aprender el arte de la vida sobria y frugal. 

Un compromiso

El papa Francisco critica el tipo de educación ambiental que “se limita a informar y no logra desarrollar hábitos”.

Por eso, son insuficientes las actividades educativas que se limitan a informar, crear una mentalidad, dialogar en grupo, celebrar y estrechar vínculos comunitarios. Cuando no se genera un compromiso personal y comunitario real, falla el proceso educativo.

No basta con tener conciencia ecologista. Lo fundamental es el compromiso eco social en dos niveles: los comportamientos cotidianos y la acción contra las estructuras económicas y políticas que causan la crisis eco social.

En este punto, hemos de preguntarnos: ¿asumen los centros escolares católicos estos planteamientos y organizan y evalúan sus programas educativos teniéndolos en cuenta?

Existen escuelas católicas que tienen programas y hasta departamentos de acción social. En muchas ocasiones son voluntariados asociados a prácticas asistencialistas. Suele ser frecuente la creación de organizaciones no gubernamentales o la colaboración en las mismas; sin embargo, a menudo cuesta dar el paso de integrarse proactivamente en los movimientos sociales. Parece que se desconoce cuál es su funcionamiento real y no se sabe trabajar con ellos que es lo que plantea el papa Francisco en los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares.

Conviene seguir haciéndose preguntas: ¿cuántos adolescentes y jóvenes de las escuelas católicas forman parte de movimientos ecologistas juveniles más emblemáticos del mundo, Fridays for Future-Juventud por el clima? ¿Cuántos profesores y profesoras pertenecen también a movimientos? ¿Cuántas congregaciones religiosas del ámbito de la educación están comprometidas en acciones eco sociales proféticas?

Para finalizar, reivindico que en algunas partes del mundo la educación está comprometida y combina con éxito la cercanía a las personas empobrecidas y vulnerables. Y esta educación genera una gran esperanza.

 

Fuente: Eco Educación para el Pacto Educativo Global. Ed SM

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