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Yo soy en la medida que hay otro

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Títeres, mantas, delantales que expresan “que la vida está hecha de detalles”, conforman el contenido de la última publicación de Elena Santa Cruz, docente, titiritera y catequista. Un trabajo en equipo que Novedades Educativas pone al alcance de todos los maestros, para compartir la experiencia de una educadora reconocida por llevar su arte a los contextos más difíciles.

“Hay personas conocidas por los libros que escriben y otras por la vida que llevan”, expresaba hace un año Ruth Harf, representante de Noveduc, en la Feria del Libro, ante un auditorio colmado que quería escuchar a Elena Santa Cruz. Su última obra: “Objetos lúdicos” volvió a presentarse en modo virtual por estos días. Es un registro detallado de su experiencia en la confección artesanal de tantos materiales didácticos, que pensó e ideó a lo largo de los años como titiritera, mientras pasaba tiempo en los penales, o en la calle, trabajando con madres en circunstancias difíciles, y hasta con la Red Solidaria de Juan Carr.

Para Elena Santa Cruz, sus títeres, mantas y delantales han sido “puentes” e “intermediarios” que a lo largo de toda su vida le permitieron llegar a contextos de todo tipo. Sostiene que “la sociedad se ríe, los llama muñequitos, chiches, cachivaches”, y le dijo “de todo” acerca de sus cosas. Sin embargo, para ella, estos “mediadores de ternura” le permiten, a través del arte, construir escenarios “en donde puedo comunicarme con el otro. Porque yo soy, en la medida que hay otro”.

En el primer capítulo del libro aborda el tema de los títeres. “Quería hablar de los muñecos, del títere por excelencia, y hasta de la forma de sacarlo de un bolso, con detalle, porque la vida está hecha de detalles…” dice Elena. El lector sigue la trama del libro, conecta la simplicidad de un lenguaje y la profundidad con que la autora presenta los objetos; además, contiene videos, que se pueden visualizar con un código QR, al momento.

Elena Santa Cruz señala que “la relación con la persona es también de cuidado y atención” y como los titiriteros suelen tener curiosidad por conocer lo que hacen sus colegas extranjeros, ella refiere un texto del grupo estadounidense – Bread and Puppet Teatre- , que se detiene en el modo en que “el títere tiene que ser accesible para todos”.

Las mantas y los afectos

Otra propuesta que se conoce de esta autora es su actividad con las mantas realizadas de modo artesanal: trozos de tela, pinturas de rostros y recortes con forma de manos cocidas en sus extremos, que son utilizadas por ella “para el piso, o para cobijar”. Entonces, cuenta la historia “de las mantas de los afectos, para cuidarnos las espaldas con amor”, un trabajo que suele desarrollar con los niños, para conocer quiénes son las personas importantes en su vida. Entonces, ella se expresa “con mantas de abrazos; abrazos sueltos, etéreos, livianos, en una época en que los docentes tenemos que pensar también cómo abrazamos a los niños”.

Luego, hace referencia a las mantas de piso, para sentarnos y volver allí a tocar este espacio que nos rodea. La educadora describe que la idea de las mantas surgió en un congreso, “la preparé con mucho cuidado, pintando y plasmando en ella, los rostros de las personas que queremos. Ahí me di cuenta que los materiales son metáforas encarnadas. Atrás de una metáfora encarnada está la persona que hace la manta, un trabajo muy profundo, para tratar de sintetizar un tema, que, cuando es recibido por el otro, el impacto, es muy grande”.

Los objetos de Elena Santa Cruz “son profundos y tiernos” tienen el potencial de expresarse “como todo un andamiaje corporal, en una sociedad en donde nos estamos dejando de acercar…”, afirma.  Y “permite que las personas con pocas palabras puedan ingresar a un concepto, pero desde otro lugar”.

Por eso, la docente destaca que los materiales son de naturaleza inclusiva.  En el libro hay un montón de mantas, por ejemplo, para trabajar los miedos; sus imágenes prendidas con abrojo, pueden reflejar el sentir de un grupo que le tiene miedo a la noche, a la lluvia, a los fantasmas, o los truenos.  “Pero si nos quedamos con la manta, dice Elena ¿cómo lo solucionamos? El mismo grupo resuelve el problema, prendiendo con abrojo un pequeño y colorido velador de tela.”

 El libro tiene una dedicatoria a los abrojos, para la titiritera “es mucho más que un material, nos podemos reír de él, pero también tiene que ver con la ductilidad del pensamiento: para un chico la solución de su miedo es alguien que te prende la luz, u otro que te sonría. El abrojo permite hacer conexiones diversas, buscar soluciones, respuestas alternativas, como en la vida de las personas. Ayuda al desarrollo del pensamiento, que bien se puede dar en los niños pequeños, hasta decidir y establecer relaciones de causa – efecto”.

La docente indica que es importante comprender que cada grupo arma su propia manta, con sus miedos, posibles soluciones y todas las combinaciones. Es una actividad artesanal y personalizada.

Universos portátiles

Quienes conocen a Elena Santa Cruz, saben que le gusta ampliar el espectro de ideas: la personalización de tubos de PVC, o de papas fritas, que apodó “los susurradores” que amplifican la voz… para que los niños se puedan expresar.

Agrega a la lista los “pequeños universos portátiles”, o “puff lumínico” como un espacio privado que permite que, en un aula con muchos niños, un docente y alguno de ellos puedan dirimir una situación problemática. Es un rescate de los espacios compartidos, dice la titiritera, “los puff están por si un niño quiere contar algo, o por si otros dos discuten pueden sentarse allí hasta que lo solucionan el conflicto”.

Finalmente, la autora presenta los delantales, y entre varios modelos, habla del “delantal con brillo” una vestimenta que nació en los hospitales que visitaba, y, que indica que “cuando un niño logra algo que le resulta difícil, yo le pongo este delantal. Le pregunto ¡qué pasó hoy, tan bueno!” Esta es una prenda para cambiar la sintonía, y decirle a un chico, ¡vos podés!  Por esta razón, la docente propone hacer delantales de brillo para cada sala.

El libro desarrolla alrededor de catorce objetos, y sus múltiples posibilidades de uso.  Tiene una gran producción fotográfica, que plantean distintos espacios de comunicación para acercar a niños y adultos. Los proyectos que describe esta obra son, antes que nada, portadores, transmisores, y provocadores de significados “porque yo soy en la medida que hay otro, expresa Elena, y creo en estos escenarios para poder comunicarme con el otro”.

Fuente: Encuentros Virtuales Noveduc. Elena Santa Cruz, Mayo 2020.

 

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