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Llamados a dar un salto de madurez

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Alejandro Bonet

Abogado de Rafaela, Santa Fe.
Post –grado en Doctrina Social de la Iglesia.

Las migraciones traen consigo muchos cambios y una nueva inserción religiosa en distintos ambientes. ¿Qué significa esto para nuestra vida? ¿en qué aspectos debemos educar? Una mirada del doctor Alejandro Bonet, participante del último Curso de Rectores, que nos permite entender cómo nos ajusta esta problemática a nosotros.

Con mucha fidelidad a los pasos que da la Iglesia Católica, el Papa Francisco nos ayuda a entender de una manera totalmente nueva, el diálogo interreligioso, y en la encíclica Laudato Si dedica tres puntos a este desafío. Él tiene claro que el problema es el método, Cristo ante todo es un camino, ante el cual se llega a la Verdad y a la Vida.

El Santo Padre, entonces, toma el ímpetu de la experiencia cristiana y se manifiesta en este contexto de profunda racionalización e ideología extrema como el que estamos viviendo. El habla, ante todo, con los gestos más que con las palabras.

Por esto nosotros estamos siendo testigos de un hecho que tiene una trascendencia histórica muy grande, que asombra al mundo entero. Quiero referirme al gesto que se realizó en Emiratos Arabes, el 4 de febrero del año pasado y que tiene una importancia histórica fundamental. Nunca se había producido un acontecimiento de esta naturaleza en la historia del cristianismo.

Todo un camino

Luego del Concilio Vaticano II, la autoconciencia que la Iglesia Católica asume frente a las religiones, había quedado como una declaración de buenos deseos: cómo nos relacionamos de una manera diferente, con el conocimiento que estaba comenzando a darse entre las religiones. Sin embargo, aún no había gestos concretos que encarnen este documento.

San Juan Pablo II, fue quien veintiún años después del Concilio organiza un encuentro con líderes religiosos de todo el mundo en Asís, octubre de 1986, pero sólo se trató de un evento para estar juntos; rezar, peregrinar y ayunar. Veinticinco años después, en octubre de 2011, Ratzinger convertido en el Papa Benedicto 16 hizo exactamente, el mismo gesto. Era un encuentro donde uno reconocía al otro y se rezaba, ayunaba y peregrinaba por la paz del mundo.

Pero, en Emiratos Árabes, lo que realiza Francisco con su líder Al Azar, es un salto cualitativo que da una profundidad totalmente nueva a lo que inició en el Concilio Vaticano II, y ´que muestra el verdadero sentido de la catolicidad.

El documento es fascinante, porque muestra que la catolicidad no es ambigüedad, no es una negociación de la verdad. La catolicidad me abre a abrazar al otro, en la totalidad de lo que el otro es en sí mismo, y en su propio ser otro.

Para entender a Bergoglio, es decir, al Papa Francisco, hay que poner atención a la lógica de la coincidencia opositorum. ¿Qué significa la coincidencia opositorum? Que la Iglesia católica creció a lo largo de dos mil años, logrando integrar los opuestos. Por un lado, integró a toda la cultura grecoromana helenística, y a los judíos en una nueva síntesis, sin negar la especificidad, la identidad de cada uno. Lo mismo hizo cuando integró a los bárbaros, esta diversidad en una nueva síntesis, es Europa. También sucedió lo mismo cuando se llegó a América, integró la diversidad en una nueva síntesis, sin descuidar su originalidad.

El documento sobre la Fraternidad Humana que se labró en Emiratos Arabes tiene seis páginas y logra condensar toda la riqueza del Concilio Vaticano II, con uno de los referentes más importantes de mundo musulmán. Lo que reconoce Al Azar en ese documento es que la religión musulmana, no tiene una visión antropológica, como la que tiene el cristianismo. Es un salto impresionante. Porque los dos proponen que el contenido de este documento sea trabajado en todas las escuelas y universidades del mundo árabe y del mundo cristiano.

No reniega un ápice del contenido de nuestra fe, porque cita la Gaudium et spes, punto 22: “Cristo revela plenamente al hombre, el hombre”. ¿Cuál es nuestra mayor riqueza como cristianos? Tener una clara mirada sobre el hombre. Dos mil años de historia están plasmados en ese documento, y propuesto para que el mundo musulmán aproveche la riqueza de esa tradición y también la haga propia. ¿Cuándo el mundo musulmán habló del respeto a la mujer? ¿cuándo habló de la libertad de conciencia? ¿Cuándo habló de no hacer uso de la violencia para promover la paz?

El Papa Francisco le da una dimensión a este documento, cuando recuerda lo que pasó hace 800 años en el encuentro de San Francisco de Asís con el sultán. Si uno estudia esta historia de la Iglesia Católica que durante doscientos años optó por la violencia, “para defender e imponer la fe”, en esta circunstancia, San Francisco fue a encontrar al sultán, y le propone un acuerdo de paz. Un camino diferente en la manera de mirarse los musulmanes y los cristianos. Es un encuentro que marcó toda la historia de la relación entre musulmanes y cristianos en medio oriente. Lo único que permanece hasta ahora es la custodia de los franciscanos en Tierra Santa, como fruto directo de este encuentro.

Hoy, el gesto que acaba de realizar el Santo Padre con Al Azar, pone a las otras religiones en otra dimensión cualitativa, no es un encuentro de buenas intenciones, es un encuentro que comporta un contenido de la fe.

El documento refleja cómo lo católico no contradice el abrazar al otro, como es. Y el signo de todo lo que sucedió fue que al día siguiente de la firma se celebró la primera misa pública en dos mil años en la península arábiga. Fue transmitida por todos los medios de comunicación musulmanes. La iglesia católica ofreciendo esta riqueza y nos permite ver en qué punto podemos coincidir para madurar un destino común por el bienestar de la persona humana. Nosotros estamos llamados a asumir la belleza de este gesto y hacerlo comprender a nuestros alumnos y ubicarlo como contenido en la transmisión de la educación en nuestras escuelas. Son cambios importantes para la conciencia formativa de los chicos. Si no educamos en las escuelas para los cambios que se avecinan, es porque a veces hace falta hablar de ello entre los docentes, tener conciencia, y trabajo en la realidad.

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