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Enseñar al hombre, quién es el hombre

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Pilar Vigil

Miembro de la Academia Pontificia, y fue nombrada por San Juan Pablo II. Además, es una experta mundial en fertilidad. Se convirtió en guía internacional de Teen Star, el método que fue creado en los años 80 por la ginecóloga estadounidense Hanna Klaus.

La médica chilena Pilar Vigil, visitó la Argentina y ofreció una capacitación sobre el método de educación afectiva y sexual, en la Universidad Católica de Buenos Aires.  Ante educadores y referentes de distintos ámbitos dijo, “tenemos herramientas para mostrar a la persona quién es, cuál es su identidad”; y “con este conocimiento de sí mismo, no será manipulable”.

 

En el Seminario de cuarenta horas que tuvo lugar en la UCA de Buenos Aires, la doctora Pilar Vigil hacía una salvedad: “Lloro cuando usamos mal el lenguaje y le decimos a un niño: tu cuerpo es un regalo de Dios. No, no es así, hay que decirle: Tú, tú eres un regalo de Dios”. Esta es la manera en que la médica chilena le habla a los educadores y les pide “no disociar lo físico de lo espiritual” en el uso del lenguaje para enseñar “a amar y ser amado”.

 Hace 40 años que trabaja “por la vida” en el programa Teen STAR que presentó formalmente por primera vez en nuestro país. Su visión antropológica personalista permite que educadores de todo el mundo puedan acompañar a niños y adolescentes en las diferentes etapas del desarrollo con una mirada totalizante de su sexualidad, que fortalece su autoestima e identidad personal, además de potenciar habilidades para la toma de decisiones informadas, libres y responsables.

El primer día del Seminario, la doctora Vigil mostró algunos estudios y publicaciones científicas que revelan el aumento en los canales de comunicación con los padres, la reducción significativa en la tasa de embarazos en adolescentes y retardo en el inicio de su actividad sexual. Sin embargo, ella recomienda Teen STAR porque asume la realidad del ser humano “desde todas sus dimensiones”.

¿Por qué? “Pensamos que la gente sabe leer. Sí, sabe leer muchos lenguajes, pero no sabe leerse. Estamos en una sociedad de analfabetos acerca de la conciencia de uno mismo. Sin embargo, hoy la gente quiere conocerse, porque conocerse supone ser libre: es un anhelo desmedido en cada uno. A un hombre que no se conoce a sí mismo se le puede manipular fácilmente; un hombre que tiene una identidad, que es consciente de sí mismo, será libre”

 

Vigil dedica todo su trabajo a este conocimiento de sí, que “no es espontáneo, es un camino: hay que educarlo”.

El método Teen Star “nace para acompañar a los jóvenes en la búsqueda del sentido de su vida», pero “el punto de partida es la dimensión biológica; conocerla me hace entender que yo soy cuerpo y alma – expresa la médica – La persona es esta unidad, que no se puede separar. La persona es alguien. Y es el resultado de una relación. Yo me conozco en relación, pero sobre todo soy criatura: alguien me ha amado primero”.  Al mismo tiempo, ella se permite eliminar cualquier malentendido: “quien no es creyente no rechaza este camino, ni su dimensión trascendente, porque todos, incluso quien se declara ateo, al conocerse, sorprenden esta objetividad”.

A ella le pasó primero con la ciencia: “Me ha acercado a Dios”. Y desde pequeña le asombraba el misterio del inicio de la vida. “Sentía que detrás había un creador, porque era demasiada maravilla, mirar el microscopio”.

Un camino educativo

Teen STAR, “tiene en cuenta el cambio de época” dice Pilar Vigil, también “el modo en que se relacionan los jóvenes, los procesos de descubrimiento de la identidad, muy distintos a los de antes y donde el aspecto físico de las relaciones se trasforma a partir de lo virtual. Toda la relación con la realidad entera ha cambiado”.

En el primer día de encuentro en la UCA, la médica habló de la confusión emotiva que predomina en los chicos, “no saben distinguir lo que sienten, los sentimientos y las emociones.  Todo eso les lleva a una identidad etérea, que cambia en función de las circunstancias en que se encuentran”. Por eso, ella insiste en la importancia de “no dar respuestas sino plantear buenas preguntas”.

¿El gran desafío de nuestra época? Ser conscientes. De nuestro ser, de nuestra verdadera naturaleza, y de la realidad. La ideología del “puedo hacer todo lo que quiero” niega la realidad, pero si yo niego la realidad no puedo ser libre. Pierdo mi identidad y también la relación con el otro. Cuando miro mi verdadera naturaleza, puedo estar delante de ti con libertad y te permito existir, no te poseo ni manipulo. Una relación verdadera, necesita libertad y gratuidad. Es el verdadero conocimiento que rompe todas las cadenas”.

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