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Caminos para la conversión ecológica

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El Sínodo de la Amazonía ya finalizó y la Iglesia convocó “a impregnar de pensamiento social la sensibilidad de los jóvenes por los temas ecológicos¨. El Movimiento Católico Mundial por el Clima, avisa desde su página web, que “hay muchas maneras de llevar este evento a la práctica, y llegar a ser animador de la Laudato Si”. Silvia Alonso coordinadora de la RAAD, Red Argentina de Ambiente y Desarrollo, trabaja en sintonía con ellos y promueve la formación de agentes, también congresos sobre este tema.

La realidad que atraviesa el medio ambiente “tiene problemáticas diferentes en cada región de la Argentina. Sin embargo, cuando toca tu comunidad, recién ahí, uno se lo apropia”, sostiene Silvia Alonso, desde la RAAD, un espacio que ayuda a despertar la conciencia sobre la cuestión Ecológica y sus urgencias. Según ella, “se trata de educar a las personas para que entiendan los problemas ambientales que los pueden afectar, buscar información y conocerlos, y luego, pasar a la acción”. Así invita a mirar la página del Movimiento Católico Mundial por el Clima que se expresa en la misma sintonía: “Ora. Aprende y Reflexiona. Y Actúa” porque “se puede inspirar a los vecinos a que se preocupen por la creación”.

En el último encuentro del Departamento de Laicos del Episcopado, Alonso presentó una conferencia “Construir esperanza desde el clamor de la Tierra”. Habló de la encíclica “Laudato Si” y también de las cuatro relaciones “estrechamente conectadas” para el cuidado de la casa común: primero, “la que uno tiene con Dios”, y luego “con uno mismo”, también “con los demás, y finalmente con el planeta.”

No hay dos crisis, sino una

La especialista invita a reflexionar que “no podemos separar la pobreza del ambiente. La degradación ambiental, y la degradación social son dos caras de la misma moneda. En la encíclica, se nos invita a pensar en esto; no resolver una cosa primero y la otra después, sino simultáneamente”.

No podemos separar la pobreza del ambiente. La degradación ambiental, y la degradación social son dos caras de la misma moneda

Cuando el Papa Francisco firma este documento en 2015 no fue casual, ese mismo año en septiembre, las Naciones Unidas logran consensuar los fines de desarrollo sustentable. (“…una ecología integral exige sentarse a pensar y discutir acerca de las condiciones de vida y de supervivencia de una sociedad con honestidad, para poner en duda modelos de desarrollo producción y consumo…” dice en el punto 138, LS)

También en diciembre de ese mismo año, ocurre el acuerdo de París para el cambio climático. “El Papa dice, conservadoramente, que la tierra nuestra casa, “parece convertirse” en un inmenso depósito de porquería,” afirma Silvia Alonso, y señala que “nuestro planeta ya convirtió en esto, y hay que empezar a limpiar”.

Uno de los temas principales es el agua, no hay actividad humana que no la necesite. Y a cierto nivel de la actividad científica se está comenzando a decir que el agua ha dejado de ser un recurso renovable. Los procesos para potabilizarla por ejemplo son muy costosos y contaminantes. El setenta por ciento se gasta en agricultura, por lo tanto, tenemos que cambiar la forma en que producimos.

Hicimos una destrucción impresionante que amenaza nuestra supervivencia. La biodiversidad no son solamente los osos koala, sino también las bacterias, los gusanos, o microorganismos que puede haber en un centímetro cúbico de tierra. Porque el suelo está vivo.

Un problema social

Latinoamérica sigue siendo una de las regiones más desiguales del mundo.  Aquí el consumo intensivo de agua para producir alimentos y las nuevas tecnologías transgénicas, no sirvieron ni siquiera para reducir el hambre en el mundo. Desde el 2014 el hambre sigue aumentando. Una de las principales razones es el cambio climático con eventos cada vez más severos, que produce aumentos en los precios de los alimentos. Integrantes de la FAO han medido la huella hídrica con cada cosa que producimos o consumimos. Es decir, para un vaso de leche se necesitan por lo menos doscientos litros de agua.

También perdimos biodiversidad, y hoy menor biodiversidad es mayor peligrosidad y menos resiliencia al ataque de bacterias, al cambio climático.

Comemos cada vez menos variedad, y a la vez los cultivos son menos nutritivos que otras variedades que se abandonaron por que no son tan cómodas o fáciles de reproducir o porque no son tan rentables para algunos. Esto no sólo significa tener menos calorías, sino también más enfermedades, o menos posibilidad de crecimiento, aprendizaje y capacidad de trabajo.

Estoy cansada de oír que producimos alimentos para cuatrocientos millones de personas, no es verdad. Producimos biomasa, la mitad de los cultivos que producimos en el planeta son para biocombustibles y para chanchos de China. Nosotros tenemos niños de 0 a 17 años con severa inseguridad alimentaria.

La primera causa de muerte en el mundo es la contaminación, más que la guerra, más que el SIDA o la malaria. Y de todos los productos que nos dicen que son verdes la gran mayoría no lo son.

Hablamos de objetivos de desarrollo sustentable, pero para el 2030 necesitamos tres planetas tierra. Este es el nivel en el que unos consumen y otros mueren de hambre.

Soluciones integrales y simultáneas

El Dicasterio del Vaticano para el Desarrollo Humano Integral mandó por primera vez una carta con motivo de los cuatro años de la encíclica Laudato Si. En la misiva, el organismo de la Iglesia, señala el Informe Especial del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático “que advierte que solo tenemos una década para lograr detener este calentamiento global”

El Dicasterio despierta la conciencia sobre el famoso umbral de 1.5 grados de aumento en la temperatura del planeta: “es físico”, y “es moral”, avisa  en el documento, “porque los pobres pagan el precio más alto del cambio climático” .

Según Silvia Alonso se trata de trabajar para que los docentes vean los problemas y puedan dimensionar cuales son las acciones a realizar más allá de la solidaridad. Se trata de buscar el soporte a una realidad que trascienda estas cuestiones.

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