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Una mediación capaz de trascender

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Silvia Baigorria

Magisterio, UNCuyo. Con Estudios Aprobados del Profesorado de Educación Diferenciada, Teología y Sociología. Instituto Internazionale Mystici Corporis, Italia-Suiza; Prof. en Ciencias Religiosas, Inst. Lumen Christi. Fund. Créscere.

La fórmula mundial que desarrolló hace años el movimiento de los focolares, se presenta como una estrategia eficaz para la resolución de conflictos. Y propone una práctica: “el arte de amar”. Pero, “si en las escuelas, se aplica con proyectos sistemáticos y transversales, puede generar una cultura de respeto por el otro”. La profesora Silvia Baigorria, miembro activo de la agrupación, lo explicó en las últimas jornadas de capacitación del CONSUDEC.  

Conseguir que los hombres sean hermanos no es una utopía. Responde al carisma del Movimiento Focolar que plantea, que para que haya paz; hay que educar a las personas para que no se encierren en sí mismas, sean abiertas, y sepan conjugar lo global con lo local. Mirar al prójimo y hacer de todo por quienes están cerca, con el alma atenta a las necesidades de toda la humanidad.

“Una persona así vive la fraternidad” señalaba en 1943, Chiara Lubich, fundadora de este movimiento. Para ella la paz, puede parecer una propuesta utópica, pero, “hay que verla como una idea reguladora para construir ese país que todavía no existe, pero que debería existir…”

Hoy, el Dado de la Paz “se presenta como alternativa de prevención e intervención” en muchos ámbitos educativos. La especialista Silvia Baigorria, lo describió en el taller durante el último curso de Rectores. Es un método que – dijo – “protege contra la agresividad y los momentos disruptivos seguidos de actos violentos, que interfieren en el proceso de enseñanza – aprendizaje…”

Entonces explicó que el dado tiene inscriptas consignas que expresan valores universales e incentivan una vivencia en el ámbito escolar. “A nivel docente es una formación que comporta una base teórica y experiencial simultánea”; y permite “que la educación de las emociones no se reduzca a directivas de conducta sin fundamentos, o a un mero conocimiento”.

El salto de la información a la formación

El primer paso es la capacitación, desplaza la formación solitaria o individual del maestro, y luego extiende su experiencia a los alumnos y a los padres. Además, mediante la elaboración de proyectos sistemáticos y transversales de aplicación cotidiana, se podrá conocer y vivenciar aquello que favorezca el desarrollo de las habilidades sociales o producir comportamientos que alcanzan la reciprocidad en las relaciones.

Esto preocupa al mundo entero, inserto en una incertidumbre y deshumanización que se incrementa, también por las guerras. Sin embargo, el valor de la Paz significa mucho más que “no guerra” –  que tiene una impronta pasiva- debe apuntar a lo positivo, al triunfo de la vida. Es un estado de justicia y solidaridad que debemos alcanzar; y una de las condiciones para lograrlo es el diálogo, tender puentes con las personas. Está en la base de toda relación social. Por eso es necesaria la presencia de docentes que puedan generar una cultura de respeto por el otro, con proyectos de aplicación diaria, no ocasional.

Acercamiento a la realidad

Los colegios no deben ser una isla, sino que deben preparar para vivir “con el otro”. El docente sabrá generar espacios de trabajo en conjunto y de respeto por las diferencias, los saberes e ignorancia, por las normas, las costumbres, los sistemas de creencias y por los modos de pensar y actuar de cada alumno. La escuela será un espacio “en” y “para” la diversidad, saliendo del esquema de formación de una cultura académica, o de aprendizaje individualista.

Una contribución importante son los estudios sobre “Pedagogía y Reciprocidad”. Este concepto ligado a la idea de que todas aquellas acciones que surgen de un sincero impulso de solidaridad o generosa disposición, si son ofrecidas y aplicadas de manera inclusiva, poco a poco generan un deseo espontáneo de respuesta en aquéllos que han sido beneficiados por la acción pro social. Esto sana el tejido de la sociedad, refuerza el sentido de pertenencia y genera una genuina disposición a la convivencia en paz y armoniosa integración comunitaria.

Este es un proyecto que además de dar respuestas al drama de la violencia, puede llenar el vacío de una vida sin sentido.

La sistematización

Implica incluir esta formación en el plan de clase diario. Sus contenidos son transversales y aplican para todas las materias porque tratan la realidad que los alumnos viven y los problemas sociales que experimentan. Y posibilitan la aproximación de lo científico a lo cotidiano… que se verifica, a través de la puesta en común diaria. La comunicación de las experiencias, además, genera la multiplicación, de quienes escuchan, y la internalización de quien las cuenta.

La familia es incorporada en este proceso, con la misma dinámica que capacitó a los docentes. El trabajo articulado con ella, posibilita la formación integral de los alumnos.

El proyecto áulico

La enseñanza de las consignas se da en tres niveles.

  1. SENSIBILIZACIÓN CONGNITIVA:
    Para este nivel se puede aplicar: Estudio de personajes creativos. Cuentos. Debates. Ilustración audiovisual. Redacciones. Lectura de noticias a fin de reconocer problemas sociales y generar ideas para la investigación Actividades y juegos para tratar el tema de la convivencia escolar. Técnicas para la simbolización de emociones. Murales. Escenificaciones creativas. Teatro. Análisis de alternativas. Resolución de problemas. Crear un blog. Participar en foro a partir de un cuento.
  1. ENTRENAMIENTO EN CLASE:
    Implica poner en acto las consignas del dado, particularmente en toda acción vinculante, con la correspondiente verbalización de las vivencias en momentos acordados con este fin. El entrenamiento en clase conlleva el registro colectivo de las experiencias que se van relatando a lo largo del día en un extremo de la pizarra con un simple símbolo. Al final de la jornada se hace el recuento de los mismos para ver cómo aumentan en número las actuaciones de las consignas durante el día, la semana, el mes. Este nivel también comporta la entrega a cada alumno de una figura representativa de la experiencia contada para que la coloque en un sobre personal realizar su propio registro diario.
  1. NIVEL DE EXPERIENCIA AFUERA DEL AULA:
    Las experiencias realizadas como entrenamiento en la escuela son llevadas a la vida real. Consiste en detectar los valores expresados en cada consigna en actitudes de las personas que lo rodean, en hechos cotidianos, en los medios de comunicación oral y escrita. Los chicos tienen que escribir las propias experiencias en el cuaderno preparado para este fin y contar sus vivencias a los amigos y familiares cuando sea propicio. Los anecdotarios, diarios y registros funcionan como autocontrol y se anota lo actuado en primera persona en determinadas ocasiones, o bien lo que se observó en otras personas, con reflexiones al respecto.

 

¿Cuáles son esas habilidades inter personales o sociales?

Solidaridad: la aproximación al otro con amor despierta en él, las tendencias buenas[i]. Formar a los alumnos con comportamientos positivos, a través de experiencias directas, para dar origen a conductas que, sin buscar recompensas externas, favorecen a otras personas, y generan reciprocidad. El que recibe ayuda es considerado con igual dignidad, y por esto se establece una relación de paridad.

Fraternidad – Respeto: crece la autoestima, las conductas positivas y el manejo de las emociones, con mayor tolerancia a la frustración. Disminuye la discriminación y el grupo de alumnos de diferentes procedencias, se integra. También descienden las ironías y bromas ofensivas, robo, agresiones, y se producen cambios concretos en este sentido, por ejemplo, se regresan los objetos ajenos, se cuida el bien propio como el de los demás.

La iniciativa pro social y la creatividad: se fortalece el buen clima de relaciones, particularmente la escucha activa y el participar en la clase con aportes adecuados al tema y la buena disposición para el trabajo en equipo, y, la interacción.

Empatía interpersonal y social: aumenta la interacción entre pares. Surge la preocupación por los estados emocionales de los compañeros, el compartir el juego y las actividades grupales. Quién tiene dificultad para relacionarse se enfrenta al desafío de la participación, y del trabajo en grupo, aportando y compartiendo propuestas con los compañeros. Acrecienta el compromiso de las tareas en conjunto.

Reciprocidad: estimar, querer bien al otro hasta alcanzar una respuesta positiva optimiza las relaciones y conduce a una vinculación  con la persona sin instrumentalización, buscando una relación fundante de lo humano, recuperando la integración original del pensar con el hacer y el sentir como dimensiones del ser[ii].

Asertividad – Autocontrol: para facilitar la expresión de sentimientos, deseos, opiniones y derechos de un modo adecuado, respetando esas conductas en los demás, permitiendo una convivencia armónica entre los alumnos. Aumenta la disciplina y la práctica de obedecer las consignas, ayuda a mantener la concentración en la tarea solicitada mejorando el rendimiento académico. Se solucionan los conflictos con prontitud, lo que reduce la probabilidad de que aparezcan futuros problemas. La asertividad, también alienta construir a partir de los conflictos. Por esto favorecer espacios y tiempos que permitan el trabajo compartido, para ejercitar estas actitudes.

Conclusión

 

La educación no puede concebirse divorciada de la vida misma. Por esta razón, el desarrollo de habilidades sociales y la vivencia de la reciprocidad, se constituye en sustento de todo trabajo en el aula. Deviene el “idioma” con el cual se vinculan los docentes y alumnos y toda la comunidad educativa si es tenida en cuenta en el Proyecto Pedagógico Institucional.

Esta es la razón por la cual los centros educativos deben preparar a los alumnos. Así serán protagonistas de actitudes sustentadas en valores universales, en el club, en la calle, en su casa, mañana en la universidad y tal vez algún día en los foros donde se debaten los problemas de la paz internacional.

DADO: “EL DADO DE LA PAZ”

  1. SOY SOLIDARIO: ayudo a quien tiene necesidad: “Nos valoramos unos a otros”
  2. RESPETO A TODOS: no hago diferencias: “Amo a todos”
  3. TOMO LA INICIATIVA: comienzo yo: “Soy el primero en amar”
  4. ME PONGO EN EL LUGAR DEL OTRO: escucho activamente, comparto la alegría o acompaño al que está triste: “Escucho al otro atentamente”
  5. NOS APRECIAMOS RECÍPROCAMENTE: Estimo, quiero bien al otro hasta alcanzar una respuesta positiva: “Amo al enemigo”
  6. ME AUTOCONTROLO, PIDO PERDÓN Y/O PERDONO: Resuelvo las diferencias y los conflictos sin violencia: “Perdono al otro”.
  1. [i] FORESI P., Colloqui, Cittá Nuova, Roma, Italia, 2009
  2. [ii] IVERN A., Hacia una pedagogía de la reciprocidad, Ciudad Nueva, Buenos Aires, 2004. P. 51-52
  3. CASARJIAN R, Perdonar, Ed. Urano, Barcelona, 2005

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