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Claves para una comunicación integral

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“Las escuelas católicas tienen más que razones para liderar sus comunidades: tienen la razón” explica Lucas Dominguez, director de Parallel, autor de esta nota que ayuda a las instituciones educativas en el uso de Internet, como terreno de conversación “real” con el entorno.

En pleno conflicto legislativo entre pañuelos verdes y celestes, un colegio católico se propone a dar su visión enviando un mail a la comunidad educativa. En un tono claro – aunque abierto al diálogo – el colegio menciona lo que probablemente le suene a obviedad: el ser anidado en el seno materno es un sujeto de derechos. Al día siguiente, un padre que acababa de dejar a su hijo en el colegio felicita a uno de los directivos por el mail enviado, en respuesta se entera que más de una familia se quejó: parece ser que, según estos miembros de la comunidad, un colegio católico “no debe tomar partido en la conversación”.

¿Qué tan obvia puede ser la posición de un colegio que porta un ideario cristiano en su página web? ¿Cuán evidente puede llegar a ser su visión, si pone energía y tiempo en la pastoral escolar? Colegios que hacen uso de sus listas de mails, que envían mensajes claro a través de sus eventos escolares, que hasta portan imágenes y nombres religiosos en su hall de entrada y en sus redes sociales, parecieran haberlo hecho todo. Y, sin embargo, para una porción de la comunidad educativa, la actividad del colegio no tiene nada que ver con lo que el colegio es, una institución cristiana.

Entonces, ¿cuáles son los medios efectivos para dar cada uno de estos mensajes? ¿Cómo informar de manera efectiva? ¿Qué decir?

Los medios de comunicación son muchos, tanto analógicos como digitales, y no es noticia que la innovación y el cambio de estos últimos son constantes. Vale la pena frenar y preguntarnos por qué comunicar.

Comenzar por el por qué

 

María Victoria Morán, expositora del “Curso de Rectores 2019” marcó en su charla un punto esencial: “Una escuela que innovara (…) pero no se planteara la evangelización como fundamental, perdería su especificidad”. El error más común a la hora de enfrentar el desafío de la comunicación es perder la especificidad, comenzar explicando el qué de la organización – lo que ella produce o el servicio que brinda – para luego dar el cómo – la forma en que lo hace – y dejar demasiado difuso, el por qué lo hace. No es extraño encontrar una frase similar a: “somos una escuela de calidad”; lo que es y cómo lo hace bien explícito, y la razón o el motivo de fondo que da sentido a esa labor queda anónimo, ahogándose en lo implícito.

Robando palabras de María Victoria, reformulo: una escuela es innovadora en su comunicación si tiene un plan de pastoral integral. Porque nadie habla de manera efectiva de aquello que no es, es imposible comunicar si no se empieza desde el “por qué”.

Hablar desde el por qué es dar los motivos más profundos a la propia existencia, para liderar a los otros a hacer lo mismo. Liderar no es otra cosa que dar dirección – distinto a ser directivos-  no es otra cosa que educar propositivamente. La comunicación es efectiva cuando da un motivo al otro para cambiar su accionar, y, en consecuencia, su ser. Las escuelas católicas tienen más que razones para liderar en sus comunidades: tienen la razón, una razón que no precisa de palabras, que es la Palabra; lo más profundo que puede tener una escuela católica es a Cristo.

La escuela tiene mucha información que comunicar, muchos qué y cómos que explicar; pero nada cobrará sentido si no es desde su pastoral, desde su sentido evangelizador.

Ser y Parecer

 

Toda acción en una organización comunica, pero a veces accionar no alcanza: no se trata solo de ser, también es necesario parecer.

Algo que me enseñaron en el colegio es que no alcanzaba con ser bueno, sino que es necesario parecerlo: porque somos seres en sociedad, y nos comunicamos a través de las apariencias; no se trata de ensalzar la apariencia, pero si entender nuestra necesidad de ella.

Una vez establecido el por qué hacemos lo que hacemos, es posible integrar la comunicación. ¿A quién le estamos hablando? ¿Qué medios usa esa persona para comunicarse con otros? ¿Sabemos en profundidad cómo funcionan esos medios? ¿Tenemos formas de medir nuestra llegada? Son preguntas que, desde la perspectiva de un por qué central, se ordenan de una manera mucho más simple. Hay cantidad de tela para cortar al respecto; por el momento no queda más que plantear las preguntas y una posible solución: pedir ayuda…

Comunicación para la educación

 

Quiero presentarles a Paradell.  Es una agencia de comunicación integral dirigida a instituciones educativas con algunas herramientas básicas: diseño de web, redes sociales, mailing, y producción audiovisual. Estas herramientas no son estáticas ni se desarrollan superficialmente, porque el terreno en la comunicación evoluciona todo el tiempo. En Parallel creemos en la libertad creadora: usamos herramientas accesibles para que nuestros clientes sean dueños de su comunicación institucional en todo el proceso. ¿Cuáles son los medios efectivos para dar cada uno de estos mensajes? ¿cómo informar de manera efectiva? ¿qué decir?

No es necesario contestar solos a tanta pregunta; tercerizar, en este caso, es la opción.

Otra cuestión: queremos perder clientes. Tenerlos y dejarlos ir: darles la posibilidad de capacitarse para la autogestión de esas herramientas, es hacernos cargo de que existen maneras sencillas y baratas de resolver problemas, que, por herencia y tradición, parecen imposibles de solucionar en casa de manera profesional. No está alejado de la realidad, que sinceramente, estamos perdiendo clientes.

Por último, destaco el compromiso comunitario. Conversar con las comunidades y crecer en tamaño y complejidad son dos procesos que deben hacerse de manera orgánica; de lo contrario, pueden romperse. Nos proponemos asistir a nuestros clientes en la adopción de internet como terreno de conversación real con el entorno.

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