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Educar en el encuentro con Jesús

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Victoria Morán_Fotor

María Victoria Morán

Asesora de Pastoral Escolar de la Editorial SM – España. Especialista en Filología Hispánica por la Univ. Complutense de Madrid. Diplomada en Ciencias Religiosas y Agente de Pastoral por la Univ. De Comillas. Máster en Psicología Transpersonal.

En todos nuestros colegios existen acciones para acompañar la experiencia religiosa cristiana y que los alumnos conozcan a Jesús. Sin embargo, es necesario contar con “un proyecto organizado igual que el de los diseños curriculares”, señala la especialista María Victoria Morán, que intervino en el último Curso de Rectores. Claves para sea “innovador y transversal”.

En el número de marzo, publicamos cómo la escuela católica – que comparte la misión evangelizadora de la Iglesia – se planta ante la corriente innovadora. “La innovación, para que tenga sentido, necesita un plan de pastoral integral”, dijo la invitada Ma. Victoria Morán, que vino desde España.

“En todos nuestros colegios hay acciones educativas que pretenden proponer, animar, y educar a cada uno de nuestros alumnos para el encuentro con Jesucristo. Incluso tenemos muy claro que es el Espíritu Santo, el que hace que llegue ese encuentro. A nosotros nos toca sembrar, facilitarlo, también dentro de la comunidad eclesial; porque el encuentro con Jesús no se queda en lo personal. Es un estilo de vida caracterizado por salir de nosotros mismos y darnos a los demás. Por lo tanto, ¿cuáles son las características de una pastoral innovadora?

En primer lugar, recrear y actualizar nuestro ideario, ponerlo en relación con el proyecto curricular. Que haya un verdadero ensamblaje, un diálogo entre la pedagogía y la pastoral. Después, abrirnos a las novedades que ofrecen las nuevas metodologías. Y renovar nuestro lenguaje. El mensaje de Jesús es fascinante, pero necesitamos comunicarlo con la estética de hoy.

La pastoral es un proceso

El camino en el que vamos educando poco a poco, debería ser planificado como los programas curriculares. A veces, parece que no hace falta. Pero, para sembrar de verdad, se necesitan equipos de trabajo y un proceso organizado. Luego, el Espíritu Santo soplará donde quiere.

Se trata de diversificar las ofertas, porque vienen alumnos de todo tipo y hay que saber dialogar con ellos. Dar respuesta a cada chico/a, teniendo en cuenta el ecumenismo y la pluralidad religiosa. Como no estamos en una época de cristiandad; hay que convivir con otras religiones o personas que no son creyentes. Además, para la evangelización es importante invertir tiempo y recursos en la formación. (a veces, el dinero se dirige a la formación técnica profesional, o al inglés, en el caso de las escuelas bilingües). Y con la Pastoral escatimamos.

Queremos que los chicos, los profesores, y las familias integren la fe y la vida; este es el principio de la Encarnación, no podemos separar lo que vivimos de lo que celebramos, porque estaríamos hablando de una religión que no sería el cristianismo. La Pastoral nos lleva también a un compromiso; podemos estar a gusto en un entorno eclesial favorable, pero es necesario comprometernos con los demás, en la línea que decía Jesús. Y celebrar la fe, en clave de fiesta.

La pastoral es profética y misionera, fermento en la masa, y llega aquellos para quien Jesús no es importante en su vida, o están en el momento del primer anuncio, sin llegar a comprometerse.

La pastoral potencia todo lo relacional, y se entiende en equipo, ya que no podemos ir como francotiradores. Hay que evitar los protagonismos, se trata de una misión compartida entre presbíteros, laicos y religiosos del colegio que ofrecen el carisma propio de la congregación, pero también en comunión con la Iglesia.

También es necesario que tenga en cuenta la dimensión vocacional. Porque, al final, después de un encuentro con Jesús, tenemos que responder. Y, por último, utilizar el lenguaje apropiado, que no se quede en lo dogmático. Usar la narración como el lenguaje bíblico (A.T – N.T) que es el de testimonio. Sin embargo, todo lo que hagamos con nuestra vida va a ser más importante que lo que hagamos con nuestras palabras

Las 10 dimensiones de la pastoral

Todo esto no puede quedar en principios generales, hay que concretarlo. ¿Cómo? Pensando en una pastoral integral y sistemática. De forma global, sin dejar ninguna dimensión. Tener en cuenta la estructura organizativa, el organigrama, los perfiles de la escuela, la diócesis e instituciones y la función que cumple cada uno para una misión compartida. Cómo se concreta en el colegio en el que estoy.

La formación de los agentes de pastoral y de los profesores. Todos en general, y también las familias.

La evaluación. Si queremos que mejore, volvemos al paralelo con educación. Si evaluamos lo pedagógico, también tenemos que ver cómo progresar.

Itinerarios de iniciación cristiana. ¿Estamos haciendo un itinerario completo o integral con nuestros alumnos para ver cómo evolucionan religiosamente desde que son niños en el jardín hasta el último nivel? ¿O incluso, cuando los alumnos egresan y quieren continuar la pastoral con nosotros?

El proyecto de la diócesis vinculado al proyecto pastoral del colegio. De qué manera están alineados o no, y en qué grado. Si nuestros destinatarios son los alumnos y también los profesores, las familias, el personal del colegio. Me atrevería a decir, todo el entorno. ¿llegamos a estos destinatarios o nos quedamos con nuestros alumnos? ¿Hacemos que ellos y el resto sean partícipes y los implicamos; o lo tenemos como destinatarios pasivos?

Recursos y materiales ¿utilizamos lenguajes o formas innovadoras o seguimos con lo que nos enseñaron a nosotros cuando éramos pequeños, que en su momento valió? ¿qué métodos usan en pastoral, para que sean acorde a lo pedagógico, curricular? ¿o seguimos con metodologías trasnochadas, que no llegan? Aquí, lo importante, es la dificultad en utilizar formas, lenguajes, y estéticas que no son las que responden al mundo de hoy. No apuntan a Jesús, que es atrayente. Consideren, además, el lenguaje simbólico, cuando tienen una celebración cómo van a entender cuáles son nuestros símbolos cristianos. Hay que enseñarlos.

Abordar una pastoral de manera global y estratégica. Que se concrete más todavía. Con diagnóstico y análisis de la realidad, que nos llevaría a las propuestas de actuación. Como una hoja de ruta con plazos para ver si el colegio se está transformando verdaderamente, o que necesitamos hacer para mejorarlo.

El diagnóstico de todas estas dimensiones a los distintos perfiles de la comunidad educativa. Porque si preguntamos solamente a los de pastoral, ellos van a estar muy contentos, y tener la sensación de que están haciendo las cosas bien, porque se esfuerzan mucho. Pero si no lo confrontamos con lo que piensa el resto de los profesores, los alumnos y las familias, no tendremos una idea completa de cómo está siendo la pastoral, y ver qué hay que mejorar. Esa sería la hoja de ruta, para el seguimiento del plan estratégico, sin asustarse por hablar así.

El uso de la tecnología. El mundo digital nos da objetividad, y datos. Facilita el proceso.

El punto más importante:  la innovación pastoral no tiene sentido si no nos centramos en el alumno. Dirigirnos a todas las dimensiones de la persona, y su fe. Trabajamos en esta línea las distintas capacidades e inteligencias múltiples, que llevamos también a lo educativo. Antes, parecía que toda la educación tenía que ir a lo intelectual, ahora vamos avanzando.

 A los alumnos llegamos a través de lo corporal. Desde lo afectivo, teniendo capacidad de escucha, acompañamiento, empatía y oración. La pastoral no puede ir solo a los contenidos de la fe, pero hay que darlos. Y vuelvo a la encarnación, porque el cristianismo es una religión encarnada, nos tiene que llevar a un compromiso con los demás.

Fuente: 2da parte, conferencia de la lic. María Victoria Morán. Especialista en Filología Hispánica.( Madrid). Diplomada en Ciencias Religiosas y agente de Pastoral. CREC 2019.

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