Editoriales

La Revolución de la Ternura

P. José Alvarez
Presidente del CONSUDEC

Una humanidad, incapaz de estar adecuadamente frente a la realidad, es decir sin comprenderla, sin descubrir el significado, sin dejarse abrazar por el Misterio Bueno que dentro de ella, teje y construye un camino de ternura hacia el hombre desorientado, aburrido, árido, incapaz de dejarse involucrar por lo que sucede frente a sus ojos, solo puede ser arrebatada de esta ausencia cuando lo que sucede es tan espectacular que  no hay resistencia posible.

Es la propuesta de la revolución de la ternura, que no consiste en lo que nosotros tenemos que hacer, sino en afirmar, secundar, mostrar, revelar, evidenciar lo que Otro hace por nosotros en el mundo.

Frente a la corrupción, a las dificultades de la vida, al pecado propio y ajeno, ¿no está sucediendo nada bello, bueno, grande?, ¿esto es todo lo que hay? No es que nosotros tenemos que inventar un trato cordial y meloso en la vida hacia el otro, como si fuésemos azafatas de aerolíneas bien pagas. Sino el reconocimiento humilde, y sencillo de lo que nos esta sucediendo, de lo que tenemos frente  a los ojos, y la consecuente reacción de nuestro corazón que se deja vencer, atraer, maravillar de modo que todas las energías de nuestro ser quedan atrapadas por lo que está ocurriendo, cuando esto acontece se comunica, en el modo de mirar, de tratar con las cosas, con las personas, en la manera de gozar de una conversación o viajar junto a un amigo, cambia todo porque hay en nuestra vida una presencia que cualquiera sea la circunstancia que debemos afrontar todo se vuelve un bien para mí.

La  comunicación no programada en proyecto organizativo, sino en un ser vivo, viviente, que vive en medio del mundo, poniendo como dominante en cada paso de la vida la positividad de la ternura que nos abraza, nos volverá plenamente humanos y plenamente cristianos. Rostros, inteligencias y corazones  cambiados en el modo de vivir y comunicar lo que están viviendo.

Las dificultades del hombre actual frente a la  realidad.

La  primera dificultad que tenemos es la de estar frente a la realidad, hoy hay una decepción con la realidad por no comprenderla o no entender su significado, muchas veces se la juzga simplemente como algo negativo de lo cual debemos huir, o al menos distraernos de ella. El rostro que ella tiene o no tiene nada para mí, o lo que tiene no me interesa, no me agrada.

Una segunda dificultad es poder encontrar el significado, una hipótesis explicativa positiva frente a la realidad que sea capaz de revelar la belleza y el bien que ésta porta dentro. En términos eclesiales diríamos la dimensión sacra de lo profano.

Por último y yo diría el escollo más difícil de vencer hoy es la dificultad humana para responder, y permanecer con la energía de mi inteligencia y afección al Misterio que se muestra cuando por algunos momentos vivimos la conciencia de su esplendor.

Por esto es que Cristo se juega en el hombre de hoy un desafío espectacular, tiene que ver con una iniciativa suya para evidenciar su acción en el mundo, su mirada llena de ternura e invasiva en la vida de los hombres, arrebatándolos y superando todos los escollos del camino entre El y nuestro ser. Nos invita a ponernos a la altura del desafío. Nos invita a involucrarnos en la Revolución de la Ternura.

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