Editoriales

La Vocación: “Yo soy Tú que me estás haciendo ahora»

P. José Alvarez
Presidente del CONSUDEC

Encontrarse con la propia vocación no es más que afrontar la vida de conformidad con las circunstancias en que Dios nos pone. A lo largo de nuestra vida Dios nos va invitando una y otra vez a estar con El, a vivir una relación cotidiana con El, lo hace a través de las circunstancias que nos toca afrontar en nuestro camino todos los días y en cada instante.

Por eso la vocación es la relación de nuestra vida con el Misterio que nos está haciendo ahora, que paso a paso valiéndose de todo nos muestra su rostro, es decir se nos da a conocer en la ternura de su amor.

La vocación describe esta relación entre nosotros y Cristo, la vocación es el camino de la vida, la vida es vocación. Por eso, no se trata de dedicarse a los otros, o de llevar hábitos, irse de casa, o irse al África, tampoco el problema primero es qué carrera me puede dar mas dinero, o como podré elegir algo sin equivocarme para no perder tiempo. O de que podré conseguir trabajo, mañana.

¿Quién establece esta relación, la piensa, la imagina, la forma, la realiza? No tú. La vocación no la eliges tú. Esta es una afirmación muy importante y si te dan un consejo distinto a este, es una traición a tu vida. Es Cristo el que establece el modo con el que entras en relación con Él, en relación personal y estable con Él. Lo nuestro es mirarlo a El, vivir una relación cotidiana de pedido, para comprender, para disfrutar que, en los pequeños y grandes gestos de su delicado Amor, nuestro corazón se aferre y goce de su presencia en nuestras vidas.

¿Cuál es el criterio con el cual Cristo decide nuestra vocación, es decir, cuál es el criterio con el que decide la relación entre nuestra vida y Él?

¡Vino para hacerse co­nocer! El objetivo por el que dice a tu vida: «Ven conmigo», es para hacerse conocer, para que tú lo conozcas y lo ayudes a hacerse conocer.

¿Cómo se llama ayudar a Cristo a hacerse conocer? Testimonio. El criterio con el que te llama es éste que tu vida dé testimonio de Él. No es que Tú eres una persona magnifica e impecable, sino que Él es Grande, Bello, que hace encontrar sentido a todo, que da posibilidad de que nuestra pobre vida sea testimonio de El , Yo soy Tú que me haces, yo soy obra de sus manos, mostrar que grande que es el que ya está haciendo ahora. Por tanto el testimonio se puede dar en cualquier lugar y circunstancia. Siempre podemos vivir la conciencia de que es El, el que me está haciendo ahora, y que El me ama, por lo tanto, la circunstancia agradable o desagradable, la esperada o la inesperada, la dolorosa o la complaciente, toda ella sirve para vivir en cada momento la vida como relación con El, que me está haciendo ahora. Todo se vuelve fecundo.

Podemos ser testimonio en medio de una multitud, en la cama de un hospital, en el encierro de un calabozo, nuestra vida se vuelve testimonio con el hecho de la simple existencia, y de lo que El hace de ella. El planteo vocacional es un problema de la vida, no depende de una edad, en la que tienes que decidir algo, sino que nace de una conciencia de lo que yo soy de cómo soy hecho para que, nada de pierde en este camino todo es parte de él, todo aún nuestros límites y equivocaciones, aún nuestra ceguera para comprender por algunos momentos, o la ceguera de los demás, de aquellos que parecen poner obstáculos al paso que nosotros creemos que debemos dar, todo se vuelve instrumento para que vos lo veas Hacerte a El. Para que vuelvas la atención de tu corazón, el pedido y el reclamo, el grito aún a veces rebelde.

Es en la relación vocacional donde la vida encuentra su sentido, es decir aquellas cosas de la que la vida está hecha cobran sentido. Salimos de esa sensación de chatura, de insatisfacción para respirar profundo, pues tu vida está hecha de infinito, Por el Infinito., participas de algo enormemente grande, tienes una misión, una gran misión.

Cuando un pintor realiza una serie de obras, los conocedores saben identificar a simple vista una obra de Soldi o una de Quinquela Martín, en el modo de pintar, en las figuras que eligen, en los colores y paisajes hay algo de ellos , un modo de mirar, un modo de expresar lo que ven, un modo de transmitir. De la misma manera Tú eres obra de Otro. Tu ser habla de El. El conocedor comprenderá, el que busca, el que tiene hambre y sed de El gustará la fragancia de su rostro en tu vida.

Cristo podría decir de Ti: tú eres mío., me perteneces, y tú puedes decirle yo soy Tú que me estás haciendo en el presente de mi vida.

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