Editoriales

Un nuevo inicio

P. José Alvarez
Presidente del CONSUDEC
Toda vida en diversos momentos de su existencia debe volver a un nuevo inicio, es una especie de renovación, de cambio, de volver a los orígenes desde un camino ya recorrido, para valorar lo positivo, y recuperarse de los errores del camino.
Creo que es algo así lo que nos está pasando en la vida de la Iglesia. Ha comenzado un nuevo inicio con el Concilio Vaticano II. Y hay que continuar constantemente en un nuevo inicio a partir de los llamados que Dios nos va haciendo a través de Gestos y Palabras con que El se manifiesta en nuestra vida guiándonos.
No hay que tener miedo a un nuevo inicio, hay que tener el coraje de mirar la realidad, de no temer los cambios, de tener la capacidad de la mirada atenta y despierta y la humildad de mendigar con la oración que nos vuelva instrumentos útiles al fin verdadero.
Hoy la Escuela Católica no puede permanecer ajena a este nuevo inicio de la Iglesia. Porque ella es La Iglesia que educa. Y debe estar dispuesta a este nuevo inicio dejándose interpelar por el pasado que nos muestra esfuerzos maravillosos de tantos que han trabajado en la mies para que podamos llegar hasta aquí hoy felices de un instrumento con tantas capacidades de estar cerca del hombre desde su más tierna infancia hasta el acompañamiento adulto en su vida familiar y profesional.
Pero también en la conciencia de que hay mucha energía desperdiciada, mucho trabajo estéril, donde tantas veces nos parece caminar con los pies pesados en un desierto de arena. Donde con tanto se logra tan poco.
Hay que replantearse Quien guía la escuela, Quien hace, de Quien es el proyecto, debemos tomar conciencia que muchas veces nos hemos centrado en nuestros planes, objetivos, logros a alcanzar. Muchos de estos a nuestro juicio eran los mejores, lo mas conveniente, y nos hemos enojado, fastidiado y desanimado cuando se impuso el plan de Otro.
Un nuevo inicio implica que no podemos seguir adelante sin poner el centro de atención en Aquél que hace, a Quien deben seguir nuestros planes; sin El no van adelante. Es mas, la Iglesia es El en el mundo, la Escuela Católica es El en el mundo.
Nuevo inicio, es que tú vayas con esta conciencia a la tarea cotidiana dejándote provocar por la realidad que te espera, en el rostro de tus compañeros, de los niños, de los padres, cada mirada, cada palabra, cada reproche, cada caricia, tienen un llamado a abrirte a una Presencia que te renueva, que te coloca de manera diferente delante de la jornada.
El centro no es la planificación, es Él ante quien debes colocarte con toda tu capacidad para dejarte sorprender, maravillar, seducir, aferrándote afectivamente a Él. Ahí está, ahí estuvo siempre, abriendo un panorama maravilloso en tu corazón.
Nuevo inicio en la escuela Católica, es atención a la realidad total, capacidad dedejarte generar en cada instante por Otro que te llama a estar con Él, a trabajar con Él, a sulado. A acompañarlo en sus gestos y palabras.
Así comienzas a darte cuenta que necesitas del otro, el otro es un bien para vos, para tu crecimiento, necesitas del otro para ser, necesitas de tus alumnos, de la mamá cargosa, de los celos de compañeros, incluso de la agresividad en algunos momentos. Nada de ello te aparta sino que todo te lleva a un abrazo total, tierno, verdadero, sin el cual la vida no basta por sí misma.
El Nuevo inicio de la escuela Católica se hace con personas apasionadas, enamoradas, cautivadas, con motivos para vivir una vida en la que valga la pena la fatiga. El nuevo inicio de la Escuela Católica necesita de ti, con un corazón nuevo. Que te anime a tener el coraje de la felicidad, poniendo el objetivo de tus deseos en Aquél que es capaz de responder sin traiciones a la necesidad que tu corazón tiene. Reconociéndote tocado misericordiosamente por El en todas las circunstancias y en todos los gestos, (esto lo hiciste para mi Señor).
La Escuela Católica necesita lideres, educadores, testigos, hombres y mujeres a los que se les ha atravesado en la vida el Dios hecho presencia humana, Jesús de Nazaret, con rostro de niño, de mamá, de mendigo, de anciano, de joven , muchos de estos, enfermos, otros dolidos física o espiritualmente, a veces con llantos, otras con risas , siempre están ahí esperando que les prestes tu corazón para compartir las alegrías y tristezas , para estar cerca en las vicisitudes de su vida, para que al descubrirlo otros también puedan darse cuenta que es aquello que mas necesitamos para que la vida sea Vida. Nuestro proyecto educativo debe tener en cuenta estar con Él, gozar de su presencia, anunciarlo a Él y compartir con otros la alegría de lo que nuestros ojos vieron y nuestras manos tocaron.
La renovación de la educación, la renovación de la escuela necesita de ti.

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