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La esperanza se fortalece en la escucha y el diálogo

“Los obispos de la región pastoral del NEA nos han escuchado, se han mostrado muy interesados, y les preocupa saber dónde hacer pie para el camino de evangelización de los jóvenes”. Desde Misiones, escribe el Licenciado Luciano Matijas, Secretario Episcopal para la Educación Católica.

El pasado martes 24 de febrero, en el marco de los días de reunión y encuentro que habitualmente suelen desarrollar a principio de cada año los obispos de las diócesis de la región pastoral del NEA, con especial alegría y entusiasmo hemos tenido un espacio de diálogo donde, desde el equipo de la Comisión de Pastoral Educativa de la Junta de Educación Católica de la Diócesis de Posadas, hemos sido recibidos y escuchados con atenta consideración abordando las conclusiones de la experiencia vivida durante el 2025 en el proceso de escucha a los jóvenes estudiantes denominado “Con Alas y Raíces”. Participaron, por la diócesis de Posadas, la estudiante Emily Arias Blanco del Instituto Inmaculada Concepción, quien representó a la provincia de Misiones en la instancia de Encuentro Nacional de Estudiantes Secundarios en el mes de noviembre; el Lic. Luciano Matijas, Secretario Episcopal para la Educación Católica; la Lic. Débora Izuel, coordinadora de la Comisión de Pastoral Educativa; y el Prof. Emanuel Villalba, docente asesor y miembro de la Comisión de Pastoral Educativa, quien además acompañó a los alumnos que participaron en el Encuentro Nacional de Estudiantes Secundarios.

Para esta ocasión nos propusimos como objetivo ponderar la experiencia de escucha y diálogo con los jóvenes estudiantes a partir del proceso impulsado por la Conferencia Episcopal Argentina a través de CONSUDEC, y del cual participaron escuelas secundarias de todo el país mediante las distintas instancias de desarrollo de la propuesta.

Inspirados en el Pacto Educativo Global y los compromisos que el Papa Francisco nos ha dejado, “escuchar a las jóvenes generaciones” (2do compromiso) se ha convertido en el eje transversal de este proceso realizado a lo largo y ancho de la Argentina.

Como resultado del desarrollo de este proceso en cada diócesis, en cada institución educativa, hemos recogido abundantes frutos en relación a la experiencia de la enriquecedora participación de los jóvenes, que han sido los verdaderos protagonistas. Las conclusiones y propuestas de los estudiantes en cada comunidad educativa que luego se recogieron en las instancias diocesanas, para luego presentarlas en la instancia nacional, se han constituido en auténtica guía para la “evangelización de los jóvenes con los jóvenes”.

A partir de esto, consideramos oportuno intentar reflexionar sobre la realidad de los jóvenes en la sociedad en general, dado que los mismos estudiantes que han participado dentro del contexto de las escuelas, son los que participan de espacios diversos en sus barrios y comunidades; son los mismos que viven situaciones de vulnerabilidad familiar, flagelos sociales; son aquellos que también están en el mundo digital, espacio que en ocasiones, pareciera incomprensible para el mundo adulto.

En un clima de diálogo cordial y fraterno ,los obispos del NEA nos plantearon algunos interrogantes como: ¿Dónde y en qué están los jóvenes?, ¿Dónde hacer pie en la tarea evangelizadora con los jóvenes?

Luego de nuestra exposición, cada uno de los obispos presentes pudo hacer su devolución con reflexiones realmente significativas y que han sido de gran aprendizaje para el equipo. Se han mostrado sorprendidos con la exposición realizada la alumna Emily sobre la experiencia vivida tanto en la instancia institucional y diocesana como en el gran encuentro con estudiantes de todo el país en la instancia nacional. Entre otras cosas, expresó:

“Ser conscientes de lo que somos nos permite descubrir todo lo que podemos llegar a ser. Por eso, es una necesidad la reflexión sobre la identidad y los sueños propios en la vida, y lo es aún más en una etapa tan llena de cambios como es la adolescencia. También a las escuelas aplica este principio: el progreso se da al crecer junto con cada estudiante y sus necesidades. El avance sólo es posible si existe la colaboración. Otro ejemplo es en el ámbito de la Iglesia: Adultos y jóvenes tenemos el mismo objetivo de ser la ‘tierra buena’, ser el corazón receptivo que abraza y permite crecer a la semilla de Dios. Juntos iluminamos caminos, los jóvenes brillamos de esperanza por un futuro de amor y unidad, donde la fe pueda echar sus raíces y se nos motive a seguir abriendo nuestras alas mediante el diálogo, el verdadero acompañamiento y la libre expresión de los talentos que nos ha dado nuestro Padre celestial.”

Participar del encuentro con los Obispos del NEA, significó para nosotros una gran responsabilidad, alegría y esperanza. Responsabilidad de transmitir lo más fielmente posible la voz de los jóvenes, especialmente sobre lo manifestado en el proceso “Con Alas y raíces” en nuestra diócesis y en la región. Alegría, porque es volver a constatar la preocupación de nuestros Pastores por los jóvenes, que quieren escucharlos para continuar el camino como Iglesia sinodal. Y esperanza al confiar en el proceso que se está emprendiendo para responder a los pedidos de las nuevas generaciones, que aman a Jesús y a la Iglesia, que les importa la escuela y desean ser protagonistas de un país mejor.

En la proclama nacional “Con alas y raíces, tierra fecunda bajo un cielo estrellado», nuestros jóvenes reclaman ser escuchados con respeto, acompañados en sus dificultades y búsquedas para poder ser protagonistas de una vida con sentido. Estamos llamados a trabajar junto a ellos en nuestras comunidades parroquiales y educativas, ayudándolos a reflexionar seriamente sobre su identidad y potencialidades, de manera que puedan, paulatinamente, descubrir el sentido de su existencia y desarrollar el propio proyecto de vida.

Apasionante y desafiante tarea nos han pedido. Ojalá en este momento histórico podamos aprovechar este deseo que ha salido del corazón de esta nueva generación, para ayudarles a vivir una vida con sentido desde la experiencia de Jesús que nos revela la profundidad de Dios y también la grandeza de la persona humana y su sublime vocación (GS 22)

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