¿Qué significa hoy bregar por una cultura de paz? ¿De qué manera la historia de Ana Frank nos permite pensar la paz en nuestros días? Preguntas centrales de una intervención realizada en el Congreso de Jóvenes para Jóvenes. Algunas conclusiones.
Sumeyra Nur Korkut, representante del Centro de Diálogo Intercultural Alba — una institución que es parte del Movimiento Hizmet promotor del diálogo entre diferentes culturas a nivel mundial—, habló sobre la importancia de trabajar colectivamente por la paz: “Cada vez que me invitan a hablar de temas tan amplios como los de hoy, me siento pequeña. ¿Qué puedo hacer yo por la paz? La paz no es misión de nadie en particular, sino de todos”. Sumeyra afirmó: “Siendo musulmana que trabaja en el ámbito interreligioso, y como mujer joven, destaco el valor de la educación en el diálogo. El acto de dialogar no es sólo hablar sobre religiones, sino encontrarse con un otro que tiene ideas, preocupaciones, hobbies. Es compartir esa vida que tiene el otro.”
Juan Médici, de AFS, señaló: “Es fundamental aprender con el otro. Requiere salir de la zona de confort, y muchas veces las tecnologías nos hacen quedarnos en esa comodidad.” Compartió también tres puntos que en AFS se tienen en cuenta para promover una experiencia intercultural: valorar la diversidad del mundo en que vivimos, indagar críticamente en la realidad y tomar acción para impulsar los cambios que deseamos.
Por su parte, Karen Angulo, integrante de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, destacó el rol de la escuela en la construcción de paz:
“En Latinoamérica, con pequeños actos tenemos el poder de enseñarle algo a alguien.” Recuperó además la figura de Ana Frank y se despidió del auditorio con una pregunta: “¿Estamos teniendo posturas críticas que ayuden a la cultura de paz? ¿Qué postura podemos asumir frente a las versiones desesperanzadoras de la sociedad?”.
Finalmente, Héctor Shalom, Director del Centro Ana Frank, inició su intervención interactuando con el público y reflexionando sobre la violencia y la necesidad de enseñar convivencia en las escuelas. Habló sobre los riesgos de las narrativas del odio y expresó: “Me reconozco pro Palestina, pro Israel, pro paz y pro Derechos Humanos, y me parece importante transmitirlo en un momento en que crecen las narrativas del odio, poner en valor la paz.”
Recuperó también el valor del diario de Ana Frank: “El diario de Ana existe porque Ana tuvo protectores: seis personas que, al ver la persecución que sufrían ella y su familia, decidieron ayudar. Esta es, para nosotros, la lección más importante. Ante cada situación de violencia podemos proteger a la víctima, sumarnos a los agresores o mirar para otro lado. Todo lo que hacemos en el Centro Ana Frank es para que los agresores tomen conciencia cuando lastiman, para que las víctimas puedan dejar de serlo y para que no haya más observadores pasivos, sino más protectores en el mundo.”
FUENTE: Rocío Cortina | Comunicación. Centro Ana Frank Argentina para América Latina (CAFA).


