Para los participantes “hubo un antes y un después”. Chicos de escuelas diocesanas y educadores de distintas provincias compartieron “una experiencia de entusiasmo, fe y comunión” como describe Celina Dorigo, docente de Mendoza quien participó de las distintas instancias que formaron parte del proyecto Con Alas y Raíces. A través de ella introducimos este número que reúne valiosos testimonios.
“Pude vivenciar a una Iglesia abierta y dispuesta a escuchar a sus jóvenes para poder acompañarlos en sus distintas realidades”. La profesora Celina Dorigo comparte su experiencia como colaboradora en el equipo organizador del proyecto “Con Alas y Raíces” que promovió la Comisión de Educación del Episcopado a través del Consudec. Ella es coordinadora de pastoral y acompañó las instancias institucionales de los colegios del Arzobispado de Mendoza, liderando la primera etapa del encuentro diocesano y participando finalmente en el encuentro nacional.
“Gracias a Dios que me permitió ser parte de este proyecto porque pude descubrir otras formas de encuentro comunitario donde los jóvenes se sintieron y fueron protagonistas. Protagonistas para compartir, disfrutar, conocer, pero sobre todo comprometerse con el mundo que esperan y sueñan, no solos, sino junto con aquellos que tenemos una misión educativa y que también soñamos con una educación mejor”.
De esto se trata «Con Alas y Raíces». Una expresión que fue metáfora central de tantos mensajes que el Papa Francisco dirigía a los jóvenes, animándolos a volar alto, soñar y tener la capacidad de ir más allá proponiendo nuevas ideas (alas), pero sin olvidar su identidad, cultura y fe, que son sus raíces. Este concepto pudo materializarse a través del Pacto Educativo Global y los siete objetivos que trazó hace cinco años. El Papa argentino inició un proceso que su sucesor, el Papa León XIV, continuará. También por las iniciativas de las organizaciones como Consudec, FAERA, que hoy ofrecen un espacio para dar seguimiento a “la escucha a las nuevas generaciones”.
Cuando se cumplieron las instancias institucionales y diocesanas de la que participaron miles de alumnos llegó el Encuentro Nacional “Con Alas y Raíces”, que tuvo lugar desde el martes 18 al jueves 20 de noviembre. Estudiantes de nivel secundario de 15 a 16 años fueron elegidos en sus diócesis para representar a sus compañeros en este camino de escucha y discernimiento que finalmente tuvo lugar en la Santa Casa de Ejercicios «Mama Antula», del barrio porteño de Constitución. Como sintetizó Celina Dorigo, la profesora de Mendoza: “Me emocionó mucho ver a chicos y educadores de tantos lugares de nuestro país compartiendo una experiencia de entusiasmo, fe y comunión que quedará grabada en nuestra memoria y corazón. Nos quedamos con muchas ganas de seguir caminando juntos”.
Desde la diócesis de Mar del Plata, nos envió también un testimonio la profesora Gabriela Tumini, que es representante de la Junta regional de educación católica. “¿Qué significó para mí Alas y Raíces?” planteó.
“Una experiencia extraordinaria. – afirmó – Pero me atrevo a decir que pasé por muchas emociones cuando supe de la idea. Me movilizó realmente la escucha atenta y desprejuiciada de la instancia local”. Para ella había sido también “un gran logro” la instancia diocesana, pero cuando llegó el momento de realizar el viaje a Buenos Aires para asistir al Encuentro Nacional manifestó que se preparó “con un poco de miedo” para elegir dos estudiantes, “el viaje, los anexos, las autorizaciones, las fichas médicas, ¡cuánta responsabilidad!, pero no me dejé desanimar y seguimos para adelante” recordó.
Gabriela comentó que “al llegar a la Santa Casa donde se respira santidad me llené de paz y supe desde el primer momento que el encuentro iba a estar bueno, pero me quedé corta… Fue una experiencia increíble ver cómo tímidamente los estudiantes se fueron mezclando, interactuando, intercambiando opiniones, ideas, propuestas. Y el último día no se podían despegar, casi perdemos el colectivo.”
La docente que coordina proyectos de pastoral sobre la ESI en la diócesis de Mar del Plata comentaba que las participantes habían regresado muy contentas “pero dicha alegría se completó hace pocos días cuando tuvimos la oportunidad de llevarle a nuestro Obispo el cuadro que le trajimos, fruto de uno de los trabajos, y pudimos leer la proclama a todos los docentes y autoridades de la JUREC, para poder decir: ‘misión cumplida, vamos en buen camino, la voz de nuestros jóvenes se está haciendo escuchar’.”
¿Cómo los alumnos secundarios lograron tener voz y representatividad para expresar lo que sienten, sus angustias, preocupaciones, iniciativas o proyectos? Carmen Sicardi, conductora del programa “Jóvenes en Acción” señalaba que la propuesta “Con Alas y Raíces” es un ejemplo de lo que siempre buscó para su espacio multimedial que trata de fortalecer a los adolescentes, y que lleva más de 25 años en Radio Cultura. Sintetizamos los testimonios de algunos chicos que participaron del Encuentro Nacional:
Lara, de Florencio Varela (Diócesis de Quilmes) señaló que el encuentro “dejó huella” porque “más allá de los reclamos y las propuestas, dejó alas y raíces para la vida y también para la vida interior. Dios marcó este camino y estuvo presente en cada momento. Vivimos muchas experiencias y valoramos compartir un tiempo con personas de otras provincias, también con sus acompañantes, profesores que dejaron a sus propias familias para unirse a este esfuerzo de poder escuchar a los otros”.
Jazmín, de La Plata (15 años). “Esta experiencia fue un hecho que nos permitió conocer más allá de lo que uno siempre ve. Porque los adolescentes estamos muy metidos en lo nuestro y no conocemos otras realidades. En esta escucha, ninguno fue ignorado, todos fueron tomados en cuenta”
Emily, de Posadas: “Me impactó haber podido viajar a la instancia nacional, que Dios me haya hecho este llamado para ser portavoz de miles de chicos, que tristemente nos vemos relegados, como en segundo plano. Porque tener 15,16 o 17 años no significa que no podamos compartir experiencias y es cierto que necesitamos el telón que nos brindan los adultos para poder brillar”.
Martina, de Laferrere: “A todos nos removió este encuentro que no dimensionábamos cómo iba a ser. Había muchos chicos en un mismo lugar, con un mismo propósito, pero siendo tan diferentes. Ojalá que se cumpla el objetivo de hacer otra vez este encuentro para volver a vernos las caras entre todos. Reflexionamos sobre lo que nos dijo el Papa Francisco: somos el presente, no el futuro. Me llevo a todas las personas que estuvieron involucradas y también los propósitos sobre los cuales conversamos”.
Luciano, de Villa María (Córdoba): “Una de las cosas que me llevé del encuentro es que a pesar de ser de distintas provincias y con diferentes experiencias y aprendizajes que trajimos de nuestras escuelas, pudimos complementarnos todos, sin importar nuestras ideologías o formas de pensar. Me gustó estar todos juntos, a pesar de las dificultades, y de las bromas”.
Juan, de Jujuy: “Con Alas y raíces” fue un antes y un después. Me llevo herramientas para mejorar como estudiante y como persona. Pero después de esta experiencia, comencé a ver a la escuela de otra manera. Alas y Raíces es una parte de lo que soy yo ahora. Y me interesa expandir lo que se habló en el encuentro, en mi colegio, por ejemplo, organizamos una exposición a fin de año para mostrar lo que vinimos aprendiendo y a mí me ofrecieron hablar de este proyecto. Me sentí muy feliz por dar a conocer esta posibilidad de que las voces de los chicos fueran escuchadas. Y es una voz que incluye a todas las provincias, no sólo a los chicos de mi colegio El Salvador”.
Rosario, de Neuquén. 15 años: “Me di cuenta de que no soy la única que no es escuchada en la escuela.»
Zaira, provincia de Buenos Aires: “Antes de ir al encuentro, no sabía que iba pasar. No soy la única que quiere un cambio en su escuela, la única que quiere ser escuchada. Nosotros siempre soñamos un montón de cosas, siempre hay que soñar y poder contar los sueños que nosotros tenemos. No guardarnos nada y conocer las alas y las raíces de las personas fue importante. Me cambiaron la mirada”.
Martina, Jujuy Jesús Maestro: “Lo más importante y que me llevo de este encuentro es que hay algo que conecta a todos los jóvenes del país, ser escuchados y que nuestros sueños sean apoyados, y que en el futuro nos vaya mejor. Siento que puedo hacer que cambie la escucha a los estudiantes en mi provincia, y en lo que ellos se lo propongan de ahora en adelante”.
Pilar de Avellaneda: “Muchas veces nos escuchan, pero no se hace nada, hablamos del bullying, de la necesidad de un gabinete psicológico, y de todo lo que falta hacer”.
Natalie de Mendoza, 15 años: “Algunos chicos llegaron un poco bajoneados, y charlar con ellos, escuchándolos, ver cómo son las experiencias que viven te hace ver otras realidades acerca de lo que está pasando”.
Algunas instancias
Un encuentro diocesano de Pastoral Educativa de Merlo – Moreno que contó con más de quinientos estudiantes, ponía de relieve el mes pasado cuáles serían las temáticas de la escucha juvenil a nivel nacional. Entonces los docentes comentaron que los momentos de reflexión grupal ya expresaban, con notable sinceridad, las realidades y desafíos que atraviesan en su vida cotidiana los adolescentes: experiencias de soledad, situaciones de violencia y bullying, malestar emocional, falta de sentido y dificultades para sostener la motivación escolar. Frente a estas problemáticas, ellos señalaron la importancia de contar con más espacios de escucha y diálogo, talleres vinculados a la salud mental y un acompañamiento adulto más cercano en sus trayectorias.
Pero el clima general en la convocatoria que tuvo lugar en noviembre fue de profunda alegría y esperanza. Los días soleados permitieron disfrutar de cada momento al aire libre. Como expresaron los acompañantes, docentes de Luján, “las jornadas concluían con gestos de comunión, banderas compartidas entre las escuelas y una fuerte sensación de Iglesia viva”. En este Año Jubilar, la presencia de tantos jóvenes y docentes comprometidos confirmó el deseo de seguir caminando juntos, con raíces firmes y alas abiertas, y llevando adelante “propuestas para transformar la educación” como señaló Adrián Alvarez, al hablar del nacimiento de la proclama que validaron todos los chicos. “El tema es que ellos no quieren ser espectadores sino protagonistas. Están preocupados por muchas cosas, y no quieren naturalizar las desigualdades. Los adultos muchas veces no sabemos cómo tratarlos, pero dar esta voz es importante”.
Los invitamos a ver el video con los testimonios de los particpantes del encuentro en nuestro canal de Youtube: https://youtu.be/gQAVGxJtv5Y
FUENTE: Celina Dorigo. Docente, coordinadora de Pastoral de la Arquidiócesis de Mendoza. Prof Gabriela Tumini, representante del área de pastoral educativa de la JUREC Mar del Plata. Programa “Jóvenes en Acción” Radio Cultura. Entrevistas de Carmen Sicardi.


