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Un calendario para la acción

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“Hace falta una formación básica sobre el pacto educativo global, que podemos considerar antes de finalizar el año” Con esta señal culminó el último encuentro interamericano de pastoral educativa, en el cual se convoca a las escuelas del continente a comprometerse con un itinerario “práctico y realista”. Desde Madrid, el teólogo Carlos Sánchez de la Cruz, invita “a mirar cuál es esa visión y don de Dios que está detrás de la propuesta del Papa Francisco”.

 

“Muchos expositores han hablado de las claves de este pacto, pero yo no me quiero enfocar en la mera propuesta educativa, sino en la herramienta en que puede convertirse para cambiar o transformar el mundo”. Según el teólogo español, Carlos Sánchez de la Cruz, el pacto educativo global que convocó el Papa Francisco necesita ante todo “un calendario provisional para las acciones”.

“Nada mejor que este camino educativo” dijo, citando el padre Luis Fernando Klein, sacerdote jesuita que viene escribiendo en varias publicaciones “cómo rediseñar la escuela, con la persona en el centro” siguiendo los mensajes papales sobre la nueva educación.

En el encuentro virtual Sánchez de la Cruz lo citó: “hace falta una formación básica sobre el pacto educativo global: sensibilización, adhesión, elegir un proyecto, elaborarlo, y ponerlo en práctica”.

Entonces planteó…

 Se requiere una formación básica. Quizás los equipos directivos piensen que ya están leyendo o viendo materiales. Sin embargo, es importante asegurar una formación básica sobre ¿qué es el pacto educativo global? ¿cuáles son las intuiciones de los mensajes del Papa Francisco, y cuál es esa visión y don de Dios que está detrás de esta iniciativa? Luego, ¿Cuál es nuestra llamada, qué alcance tiene?

Esta formación puede estar dirigida a toda la comunidad educativa, a las familias y a los alumnos. Tal vez con una sesión de una hora u hora y media, enfocar los mensajes del Papa Francisco, el del 14 de septiembre de 2019 y el que pronunció en octubre de 2020.

Sensibilización. No es suficiente con charlas de carácter informativo, hacen falta una o varias sesiones de sensibilización más participativas y reflexivas donde se insista que el Pacto educativo global es una llamada que requiere de las mejores fuerzas, de una revisión crítica de lo que hacemos; ¿nuestra escuela es verdaderamente cristiana? ¿estamos siguiendo la llamada del Señor? ¿estamos acogiendo esta llamada del papa Francisco? ¿Estamos dispuestos a comprometernos?

Adhesión. Una adecuada sensibilización llevará a dar el paso. ¿nos comprometemos sí o no? Esta no es una decisión bohemia. Trataría de que la escuela hiciera un acto solemne – celebrativo que diera lugar a la elaboración y lectura de un manifiesto: “Estamos dispuestos a acoger la llamada al pacto educativo global, y a difundirlo” Esta es una comunicación potente que se puede acentuar con la colocación logo en la puerta central del edificio escolar o con flyers, ocupando un lugar destacado en la web del colegio. No lo haría de modo provisional, sino permanente. Proponiendo que profesores, directivos, familias y alumnos plasmen el logo en sus redes personales y correos electrónicos para que sea visible a toda la comunidad, señalando también otras instituciones que estamos inmersos en un proyecto apasionante.

Y después ¿cuáles son las opciones?

Podría hacerse una relectura del proyecto educativo institucional de la escuela en clave del Pacto Educativo Global. Pero, si el pacto se restringe a esto, sólo se percibirá como claves inspiradoras. Como que viene a engrosar y dar otro cariz a nuestro proyecto educativo.

Tampoco puede reducirse a proyectos para determinadas etapas, primaria o secundaria. Si queremos apuntar a más: lo óptimo, valiente, englobante y sinodal es un proyecto común que asuma a toda la comunidad educativa en el cual participen todas las etapas, también las familias y los propios jóvenes junto a otras escuelas del barrio, e instituciones de la sociedad civil. Se trata de crear redes.

Es muy práctico además crear un equipo PEG (Pacto Educativo Global) y si se le quiere dar más marketing se lo puede llamar PEG Team. Que incluya integrantes del equipo directivo, del claustro de profesores, de familias, asociaciones de padres y alumnos. Una clave del Papa Francisco, es trabajar con las familias, primera educadora.

Recordar que esto no se hace como mero cumplimiento, sino respondiendo a la llamada que hace el santo padre.

El equipo tiene que poder trabajar en red, y aquellas comunidades o congregaciones que tienen varios colegios pueden llevar un proyecto común a todas sus escuelas.

La creación de un equipo del Pacto Educativo puede ser de gran utilidad

Es muy importante elegir el proyecto. Por eso, el equipo PEG necesitaría estudiar la realidad del centro y luego presentar tres o cuatro propuestas que representen algunos de los siete puntos del compromiso que plantea el Papa Francisco. Por ejemplo, hay opciones relacionadas con la acogida de los más marginados, o que sea capaz de estudiar la economía, la política, el progreso, y también la salvaguarda de nuestra casa común.

En segundo lugar, que la institución pueda re dimensionar cuales son las “urgencias”, y cómo han de ser estos proyectos: mesurable, cuantificable, alcanzable, pertinente, o de duración determinada.

Además, el equipo PEG tiene que comunicar a la comunidad educativa sus propuestas para que ella también pueda participar en la elección del proyecto.

Después, cuando la comunidad educativa manifiesta cuál es el proyecto más pertinente, en ese mismo momento el equipo lo asume y lo desarrolla extensamente. No se puede emprender un proyecto significativo, que involucre a mucha gente, sin un plan. Hay que considerar un diagnóstico que plantee debilidades y fortalezas: ¿que nos falta? ¿cuáles pueden ser las oportunidades? Y con un mensaje claro responder: por qué hacemos este proyecto.

Finalmente, el plan de acción se envía de nuevo a la comunidad educativa para que pueda incorporar sugerencias de mejora antes de la puesta en marcha.

La práctica. El equipo PEG va a acompañar y promover el proyecto. Sería interesante que se concrete de acuerdo a las líneas que plantea el padre Klein en su libro sobre el pacto educativo en cinco etapas: sensibilización, concientización, interpelación, movilización, y evaluación.

Finalmente, es necesario que exista una verificación – así lo adelanta también el padre Klein – es decir una evaluación sobre las acciones que llevamos a cabo, si verdaderamente responden a los objetivos.

 El equipo PEG tiene que verificar la incidencia de las acciones de la comunidad escolar, los puntos de mejora, así como los resultados obtenidos. No parte de impresiones u opiniones, sino de indicadores precisos y conocidos. Por ejemplo: si hay ausentismo escolar, o niños que abandonan las clases, vamos a emprender acciones de acompañamiento de aquellos estudiantes y ver cuáles han sido los resultados.

La grandeza del pacto educativo y de su llamada merece que pongamos todos los recursos en juego, con seriedad. Y sería deseable que la evaluación de un proyecto se pudiera compartir como una buena noticia con toda la comunidad. De modo que, el próximo año o en los cursos sucesivos, toda la comunidad se encuentre en un permanente proceso de proyectos en clave de pacto educativo global.

 Solamente las personas enamoradas de Dios acogen este deseo del Papa Francisco de transformar el mundo a través de nuestras posibilidades y capacidades. Se necesitan que estén disponibles. 

La escuela del pacto educativo global tiene que re estructurarse

Así habla el padre Luis Fernando Klein, sacerdote jesuita de origen brasileño quien aportó una síntesis del pacto educativo para reflexionar con profesores y maestros, hoy vive en Perú.

“Pienso que el pronunciamiento del Papa Francisco con respecto al pacto educativo está expresando un lamento y una esperanza. Pero – dijo – la educación tiene sus finalidades. La primera, es un acto de amor, saca a la luz a las personas porque rompe el círculo vicioso del escepticismo, las dudas, la incredulidad, y de la cristalización de concepciones contrarias a la dignidad del ser humano. Y tercero, porque la educación es un factor humanizante, el antídoto natural de la cultura individualista, un filtro para ayudar a la humanidad”

Fuente: C. Sánchez de la Cruz es director institucional de la Universidad Pontificia de Comillas. Profesor de Religión y Teología. Y fue invitado a las jornadas de pastoral educativa de la Confederación Interamericana de Educación Católica, la red que representa a escuelas católicas de Sudamérica.

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