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Cristo, núcleo central de vuestras iniciativas

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El 22 de octubre se conmemora la figura del papa Juan Pablo II, fecha que coincide con el inicio de su Pontificado en 1978. Desde Turín, tierra de Don Bosco, se dirigió a los educadores con un mensaje que cobra actualidad: “La educación consiste en que el hombre llegue a ser cada vez más hombre, que pueda ser más, y no sólo, que pueda tener más”.

¡Si, estoy aquí para decirles que seáis cada vez más conscientes de la misión que os han confiado los padres en orden a la educación de sus hijos! exclamó el papa Juan Pablo II desde la catedral de Turín. A finales de 1980, la Iglesia conmemoraba el centenario de Don Bosco, entonces el santo padre invitó a los educadores a mirar “su testimonio y la fuerza de la fe en el valor de la educación como servicio urgente, para superar el drama de la ruptura entre el Evangelio y la cultura”.

Dijo que:

“Como educadores y trabajadores de la escuela, experimentáis las ambigüedades y graves conflictos que caracterizan a la sociedad actual (…) Las profundas y numerosas mutaciones científicas y teológicas que continúan marcando nuestra época han roto la estabilidad, con ventajas e inconvenientes. En el corto espacio de una generación hemos podido ver cambios enormes en los valores sociales y en las situaciones económicas. La crisis que estamos afrontando es la crisis del hombre rasgado por su contexto y relaciones.

¡He aquí un desafío que requiere un compromiso urgente en la tarea educadora!

En este mundo contemporáneo, Cristo quiere estar de nuevo presente con toda la fuerza desbordante de su misterio de amor. Quiere salir al encuentro del hombre de hoy, mediante maestros y formadores que sean verdaderos educadores (…)

Es necesario que los jóvenes de vuestras escuelas aprendan a elevarse. Asaltados por un movimiento cada vez más rápido de estímulos externos, ¿cómo es posible salvar la facultad de la concentración y la maduración silenciosa de la fe? ¿Cómo iluminar las conciencias? ¿Cómo enseñar a dialogar consigo mismos? ¿Cómo pensar en la propia dignidad y en la de los otros? ¿Cómo cultivar todavía el sentido de la admiración y de la atención que son, en definitiva, la posibilidad de que disponemos para amar en profundidad, con entrega y renuncia de sí?

Cristo es el punto de referencia constante del maestro cristiano. Pero no basta decirlo con palabras.

Los alumnos deben percibir en el testimonio de vuestra vida que el hombre no tiene sentido fuera de Cristo; que Cristo es vuestra opción suprema y el núcleo central de todas vuestras iniciativas. Enseñar no significa solamente transmitir los conocimientos que poseéis, sino también revelar lo que sois, viviendo lo que la fe os inspira.

Esta capacidad de dirigir la mirada a Cristo y este sentido espiritual son el resorte escondido de toda educación y cultura. En esta línea la enseñanza podrá, al mismo tiempo, cultivar el pensamiento, enriquecer la acción y promover la vida interior.

De cara a un ambiente pobre en relaciones, la escuela católica transmite y refuerza el sentido de la comunidad, de la preocupación social y de la solidaridad universal. Su finalidad, bebiendo continuamente en las fuentes del misterio de Cristo, es preparar a los jóvenes para sentirse protagonistas de la salvación humana, comprometiéndose concretamente con dinamismo apostólico, según su propio estado, a las exigencias de las situaciones. El renovado servicio de la escueta católica, hoy más que nunca, es liberar a los jóvenes del materialismo invasor y del hedonismo obsesivo, para guiarlos con bondad y firmeza hacia las cimas de la verdad plena y del amor oblativo.

También hago una llamada sobre todo a los padres, que son los primeros educadores y maestros de sus hijos.

Ha llegado ya el tiempo de las asociaciones de padres cristianos. Ellas llevan a la amistad entre las familias y con los educadores y ayudan a los padres a comprender mejor los actuales cambios socio-culturales, así como a utilizar los métodos educativos más apropiados. Queridos educadores y padres: la educación cristiana de las nuevas generaciones está en buena parte en vuestras manos. ¡Sed conscientes de ello!

Fuente: Síntesis de una intervención que se encuadra en las celebraciones del primer centenario de la muerte de San Juan Bosco “padre y maestro de la juventud”.

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