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Carta de amor a los muertos

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Una obra de Ava Dellaira, autora americana a la que se le puede dar un lugar en las clases, y relacionarla con los mismos poetas, canciones, y películas que ella eligió.

 

 Fuente: Por Gloria Candioti. Docente, escritora, especialista en literatura infantil y juvenil

Ava Dellaira, es una joven autora que se crió en Albuquerque, Nuevo México, y se graduó en la Universidad de Chicago. Actualmente, vive en California y trabaja en la industria cinematográfica. Ella cuenta que Cartas de amor a los muertos surgió cuando se compró el disco de Nirvana, In Utero, y que, mientras lo escuchaba repetidas veces, escribía en su diario íntimo.

La novela comienza con un trabajo para la clase de Literatura de Laurel, la protagonista, que es una chica de 15 años y tiene que escribir una carta a una persona muerta.  Ella decide escribirle a Kurt Cobain, quien murió joven como su hermana, May. Luego de la primera carta, ya no puede detenerse y escribirá otras dirigidas a Janis Joplin, Amy Winehouse, Jim Morrison y Heath Ledger, River Phoenix, Judy Garland, Amelia Earthead, E.E. Cumings, entre otros personajes famosos. Sin embargo, no le entrega ninguna a su profesora. La tarea permanece oculta, como tantas cosas de su vida, y las cartas le servirán para sacarlas a la luz. 

Laurel escribe sobre lo que le pasa: cómo se siente empezar en otra escuela, lo difícil que es forjar nuevas amistades, cómo es el primer amor o vivir con padres separados y, lo más importante, escribe sobre la muerte de May. De esta manera, comienza a relacionar lo compartido con su hermana y sus experiencias personales, con las vidas y muertes de estos íconos. Cuando escriba la verdad sobre lo que le ocurrió, podré aceptar la muerte de May y solo así lograré verla y recordarla como la persona que siempre fue: adorable, asombrosa e… imperfecta.

Crecer es doloroso. Muchas veces hay un mundo secreto que tarde o temprano hay que enfrentar. Y se enfrenta mejor con la verdad. Este libro no trata de la muerte, sino del crecimiento y de un dolor que se puede mirar y que es necesario mirar para reconciliarse con la vida.   

Con cada uno de estos personajes Laurel comenta, como si fueran sus amigos, sobre su vida, su familia, su crecimiento como persona, el amor, y la necesidad de sentirse amada y protegida. Con cada carta, Laurel va desvelando un secreto que se instala en el principio de la novela: la muerte de May su hermana mayor y un asunto personal sobre el que no puede hablar. Una culpa que transita todas las cartas que envía. Y nos enteramos al mismo tiempo que Laurel quiere contárselo a ella misma (la novela está escrita en presente), entonces asistimos como lectores a ese camino de duelo que va unido a su crecimiento personal que se une a la posibilidad de comprender su vida, juzgar y confiar en su vida.

Es muy interesante en esta novela como la tragedia de la muerte de un ser querido, está tratada por la autora; no sólo con el dolor de este personaje, sino también con una esperanza y con la posibilidad de que, si nos atrevemos a enfrentar lo que nos duele, puede haber curación y reencuentro, primero, con uno mismo, y luego con los seres queridos.

Este libro no es sobre la muerte, es sobre la vida; sobre el crecimiento, sobre enfrentar dolores y recuerdos, también amores o preguntas decisivas, en definitiva, aborda la profundidad de la vida. Entonces esta es una novela para generar intensas conversaciones literarias con los jóvenes como también integrar otros consumos culturales que abrirán, seguramente, a otras lecturas más profundas y empáticas con los lectores.

Algunos personajes a los que Laurel les escribe

Kurt Cobain cantante de la banda de rock de Nirvana, que murió muy joven. Con él

habla de su hermana May y sobre la muerte de May. El álbum In Utero, el que Ava escuchó y fue su disparador para la escritura. El autor del tema es justamente Kurt.

Judy Garland, actriz norteamericana fallecida en 1960. En esta carta, Laurel hablará de su infancia, de sus padres, del divorcio de sus padres. Del abandono de la madre. De la soledad.

Amy Winehouse , cantante inglesa que murió a los 27 años. Y Laurel hablará de los amigos, de su rebeldía.

Janis Japlin cantante de rock de EEUU, fallecida en 1970.  Con ella hablará de ser un extraño. Habla de su propio sentimiento de extrañeidad que percibe de sí misma, de su familia, de su misma hermana. 

Allan Line.  Fue un actor cinematográfico estadounidense, estrella de docenas de westerns de serie B en las décadas de 1940 y 1950. Con él Laurel comparte sus sentimientos de la tía Amy.

River Phoenix, actor norteamericano fallecido a los 23 años. En esa carta nos introduce  a su noviazgo con Sky.

 Amelia Earhart   aviadora. Poder mirar la vida y lo que pasa desde otro lugar. Contagiarse del espíritu de ella.

Elizabeth Bishop (1911-1979) Laurel se identifica con esta poeta. Y habla por primera vez de si misma.

Es claro porque la protagonista elige estas personas para escribirles; se identifica con cada una de ellas. Una novela que vale la pena leer, darle un lugar en las aulas, las bibliotecas y grupos de lectura. Y como un recorrido, está dentro de ella, la posibilidad de relacionarla con los mismos poetas, canciones, y películas sugeridas en la novela.

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