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En el rumbo de la Laudato Sí

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Un nuevo documento que relanza el contenido de la encíclica sobre ecología, fue presentado “en medio de la situación mundial por la pandemia” desde la Santa Sede. Así lo dieron a conocer las congregaciones de Educación, de Desarrollo Humano Integral, el Movimiento Católico Mundial por el Clima y Caritas Internacional. La publicación incluye cinco hojas de trabajo “con sugerencias didácticas y operativas” para las escuelas y universidades.

 “En camino hacia el cuidado de la casa común – Cinco años después de la Laudato Si”, es el título de un libro de doscientas páginas elaborado por varias entidades que trabajan dentro de la Iglesia Católica haciendo su aporte desde las distintas realidades. El texto que salió a fines de junio, renueva la invitación “para dialogar sobre el modo en que estamos construyendo el futuro del planeta” y se conecta con el Pacto Educativo Global; según lo expresó monseñor Vincenzo Zanni, secretario de la congregación de Educación Católica del Vaticano durante la conferencia de prensa de este lanzamiento.

El documento fue redactado por una “Mesa interministerial” que desde 2015 trata las problemáticas de la ecología, y analiza cómo promover e implementar el mensaje principal de la Laudato Si: todo está conectado, no hay crisis separadas, sino una única y compleja crisis socio-ambiental que requiere una verdadera conversión ecológica.

Monseñor Vincenzo Zanni explicó que “en esta perspectiva la publicación incluye cinco hojas de trabajo con diversas sugerencias didácticas y operativas para: preescolar y escuela primaria, escuela secundaria, universidad e investigación, educación permanente, y educación informal. Son instrumentos que tienen por objeto estimular a los educadores, profesores, estudiantes, investigadores, jóvenes y adultos a asumir la responsabilidad de la naturaleza y el medio ambiente para dar a las generaciones futuras un mundo y una humanidad mejores”

También agregó que “el contenido del documento atañe directamente a los procesos educativos de todos los niveles ofreciendo preguntas y estímulos para la investigación científica no sólo sobre el fondo de las cuestiones sino también sobre el método”. Dijo que: “Pedagógicamente, el tema de la ecología integral ofrece una visión paradigmática de la crisis actual, que no es sólo ambiental sino antropológica, ya que se extiende a todos los aspectos de la vida y la convivencia humana y social”.  

“También es una fuerte provocación, desde el punto de vista educativo y científico, – señaló monseñor Zanni – porque proviene del hecho de que los diferentes fenómenos vinculados a la crisis ambiental nos obligan a medirnos con la raíz común de la crisis actual (y esto es un problema de lectura hermenéutica), para asumir luego una perspectiva holística y, en consecuencia, superar la fragmentación narcisista y deletérea del conocimiento y desarrollar la transdisciplinariedad en todos los niveles. A todo ello se vincula la necesaria apertura a la trascendencia: para un cambio auténtico no se puede prescindir de la dimensión espiritual, que abre un camino interior de conversión y renovación.

Para un cambio auténtico no se puede prescindir de la dimensión espiritual, que abre un camino interior de conversión y renovación

Las universidades y escuelas católicas deben contribuir a esta tarea específica mediante proyectos compartidos y la creación de redes de cooperación a nivel educativo, académico y de investigación.

Algunas experiencias

Monseñor Zanni, aprovechó la ocasión para recordar tres ejemplos de un trabajo en conjunto:

  1. la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá que creó un Instituto de Estudios Superiores para promover la “Casa Común” coordinando numerosas iniciativas en otras universidades de América Latina;
  2. una red de Universidades Católicas que afianzan proyectos de investigación en varios continentes a través de las Facultades de Agricultura y con la participación de instituciones públicas locales;
  3. las Universidades Pontificias Romanas han creado un Diploma Conjunto en Ecología Integral hace dos años, que tiene mucho éxito.

A nivel de los colegios, incluso los que pertenecen a distintas congregaciones religiosas, han encontrado en la LS un instrumento educativo muy concreto y atractivo para una pedagogía activa; basta pensar en los proyectos de los Salesianos, los Jesuitas, los Hermanos de las Escuelas Cristianas y muchas otras instituciones.  

También tuvo una gran difusión la metodología Design for Change, nacida en la India y extendida en cientos de miles de escuelas en todo el mundo. Todo proyecto o historia de cambio consta de cuatro fases metodológicas que permiten cambiar la propia situación personal, social o ambiental, a saber: sentir la necesidad o los problemas, imaginar nuevas soluciones, actuar o construir el cambio, compartir la historia del cambio para contagiar e inspirar a otros. Las escuelas católicas también han adoptado esta metodología basada en principios antropológicos evangélicos y la han llamado “Yo puedo, I can”.

En el ámbito de las trayectorias informales o de la formación continua podríamos mencionar experiencias muy interesantes: desde las iniciativas de las Scholas Occurrentes con los jóvenes, a los proyectos de las Escuelas de Verano de Sant’Egidio, desde los encuentros promovidos por New Humanity con los indígenas Guaraná hasta las propuestas del Earth Day o de la AVSI con los Scouts de varias religiones en Somalia o en Kenia.

Los trabajos preparatorios del evento del Pacto Educativo han elegido la “ecología integral” como uno de los puntos fundamentales para recoger las buenas prácticas en el mundo.

¿Quiénes son estos testigos?

El secretario del dicasterio para el Servicio Integral de Desarrollo Humano, Rev. Bruno Marie Duffé se mostró contundente: “la encíclica Laudato Si podrá producir frutos de conversión únicamente si los testigos continúan el camino abierto por ella”.

Entonces preguntó ¿Quiénes son estos testigos? “Son los protagonistas de la vida económica y política, son las comunidades locales, con su memoria y sus esperanzas, son las Iglesias, y son los jóvenes al igual que los ancianos”. Luego dijo que: “necesitamos explicar la manera práctica de implementar ‘Laudato si’’”, que es “un camino para los protagonistas del futuro”. Duffé planteó además “reconsiderar los lugares de nuestra actividad humana, la relación con los elementos (el agua, la tierra y los océanos), la biodiversidad, el trabajo, la economía, las finanzas, la vida de las comunidades locales y el planeta, es decir lo local y lo global. Se trata de atreverse a una nueva armonía con la tierra, con los demás y con uno mismo”. Para realizar este camino propuso cinco claves:

  1. “Observar y dejarse conmover por una tierra que sufre en silencio y cuyo sufrimiento está directamente relacionado con la actividad humana, así como con el cambio climático que provoca esta actividad”.
  2. “Entrar en contacto con una comunidad humana herida por las crecientes desigualdades y una conflictividad cada vez más fuerte”.
  3. “Contemplar la belleza y la promesa de lo que se nos ha encomendado en la Creación del Padre y en el amor de Cristo”.
  4. “Actuar y decidir en favor de otro desarrollo que no agote todas las formas de vida”.
  5. “Educar mediante el diálogo y las prácticas cotidianas de la sobriedad”.

Fuente: Vatican News.

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